Las cosas finalmente tomaron rumbo nuevamente. Me llevó dos semanas poder alejarme de los trillizos sin miedo a que algo sucediera. Alex y yo estábamos tratando de seguir adelante con nuestras vidas, lo cual no estaba siendo fácil para ninguno de los dos, él culpándose todo el tiempo por permitir que Adriana se acercara demasiado. Y yo, traumatizada por ella acercarse tanto a mis hijos. Fue horrible cuando fui a declarar y tuve que recordar todo lo que ella hizo, las cosas que me dijo, las veces que insinuó querer hacerle daño a mis hijos. Cada vez que pensaba en eso, sentía todo mi cuerpo, cada célula con ganas de matar a Adriana. Me aseguré de ir a su juicio, quería verla ir a la cárcel y pagar por todo el sufrimiento que le causó a mi familia. Afortunadamente, con la influencia de Ale
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