Abro la puerta de la habitación en la que él está con tanta fuerza que golpea la pared, Ale estaba tumbado inconsciente en esa horrible cama, su rostro sin ningún signo de vida, a su alrededor había cuatro enfermeros, ocupándose de los procedimientos, tomando notas, iba a apagar el monitor cuando llegué. —¿Qué haces aquí? —No puedes estar aquí. Después de prepararlo todo llamaremos a la familia, pero por ahora tienes que salir. No le presto atención a lo que estaban diciendo, solo me enfoco en el cuerpo inerte y sin vida de Alexander, justo frente a mí. Todo mi cuerpo temblaba, pesado, como si estuviera arrastrando dos carretas, aún así me arrastré, forzando a mi cuerpo a acercarse al suyo. La tormenta era horrible, parecía que vivía una vida entera en esos miserables segundos que seg

