Lucía lo observa y su corazón se comprimía, en algún momento pensó que era el amor de su vida, ahora dudaba de que aquel hombre fuera algo más que su propio mercenario. —Señor, suélteme —dio un paso atrás—. No importa lo que diga, esta es mi decisión. Julián sintió la desesperación apoderarse de él, como su cuerpo parecía entrar en pánico mientras observaba a la mujer frente a él. Necesitaba darle motivos. —He decidido que usted será la coordinadora logística de la Gala "Blackwood & Santoro" —soltó Julián, sin soltarla. Sus manos, ahora transmitían un calor posesivo que Lucía no sabía cómo clasificar. —Es un ascenso, 402. Dejará el uniforme gris. A partir de ahora, responderá directamente ante mí. Es mi asistente personal. Mientras las palabras salían, Julián aplaudía en su cabeza

