El sonido de las hélices girando a gran velocidad es lo único en lo que puede concentrarse Jack Campbell mientras pasea su mirada por la inmensidad del océano. Han estado sobrevolando el Pacífico por más de una hora y no han encontrado nada aún. La esperanza cada vez se vuelve imposibles de mantener. -Seguiremos buscando -les asegura el piloto-. Todavía nos queda dos horas más de vuelo. Jack asiente, pero no aparta su mirada del océano. Espera inmensamente que esas dos horas de vuelo sean suficientes para encontrar a sus hijas porque de lo contrario no sabe cómo calmará a su corazón desesperado. * -Lo estás haciendo mal -regaña Julia y Regan pone los ojos en blanco. -Por supuesto que no. -Si, cariño -repite la pelirroja-. Debes apretar bien, sino quedará muy flojo y no será de gran a

