-Buen día, Jules. Los ojos de Julia se mueven tras sus parpados y suelta un suspiro de satisfacción al sentir los labios de Reagan en su cuello. Son besos suaves y amorosos, nada comparado a la ferocidad con la que habían besado su piel desnuda la noche anterior. Julia siente un hormigueo en su estómago y el gemido se le desliza de entre los labios sin permiso. Escucha y siente la risita de Reagan, porque el aliento caliente se le escapa en medio beso y golpea su piel. Julia se revuelve en su lugar y lentamente separa sus parpados. Cuando gira la cabeza se encuentra con los ojos de Reagan mirándola desde su lugar peligrosamente cerca de su trasero. Julia quiere quitarle la sonrisa arrogante que le adorna la cara, pero sabe que Reagan tiene derecho a llevarla. Después de todo se había lu

