Cuando la apenas perceptible luz de la mañana baña el rosto de Reagan, sus ojos parpadean y lentamente los separa. Se sienten pesados y muy lagañosos. Suelta un suspiro mientras estira sus extremidades y se gira. Es entonces cuando nota que Julia no está a su lado. Su cabeza se dispara y mira a su alrededor, notando la ausencia de la pelirroja dentro de la carpa. Su corazón se acelera y los nervios invaden su cuerpo. De repente, todos esos pensamientos que había pensado enterrados vuelven a resurgir con fuerza. Teme que, después de pensarlo toda la noche, Julia se diera cuenta de la situación y decidiera alejarse. Sin embargo, cuando sale de la carpa, encuentra a la pelirroja en sus pantalones cortos y su top sentada contra un árbol y armando lo que parece una caña de pescar. Julia está

