CAPÍTULO 4: “CAZADORES DESCONOCIDOS”

2728 Words
AGNES ―Cuento a tres subiendo las escaleras, más los tres de afuera y quién sabe cuántos más por los alrededores no creo que sea conveniente pelear contra todos, así que planearemos una huida. ―Dejamos la situación en manos de Connor, sé que logrará sacarnos de esta, o eso espero. ―Nosotros poco podemos hacer, así que queda todo en tus habilidades, C. ―No sé qué intenta ahí B diciendo lo obvio. ―Les comento lo que haré para que no se alteren y controlen sus nervios. ―Explicando su intención tiene sentido, Bea y yo nos damos una mirada de que comprendemos. ―Trataremos de no ponernos nerviosas. ―“Difícil será, pero pensemos positivo”, digo para mí misma. Los pesados pasos se separaron en el pasillo, dos siguen avanzando mientras que los terceros pasos se detienen delante de la habitación. Connor se mueve lentamente hacia una bañera que está a la izquierda, metiéndose en ella e intentando que al cerrar la gruesa cortina los anillos que la sostienen no haga ruido en su arrastre. El pomo de la puerta moviéndose bruscamente se escucha a través de la entrada de nuestro escondite; como era de esperarse, uno de los intrusos irrumpe con un fuerte asalto a la puerta que me hizo saltar en mi sitio. Como si nada se pasea lentamente por la habitación, el pensamiento de que quien está afuera sabe que estamos cerca me inquieta. ―No queremos hacerte daño. ―Por fin oímos una voz, una voz grave y clara nos indica que es un hombre joven, o solo son deducciones―. Si vienes con nosotros por voluntad propia sería genial. Connor no regresa una respuesta, hasta yo pienso que su persuasión no trae nada bueno detrás, no nos movemos esperando el momento indicado para atacar y huir. ―Nada. ―Se escucha una segunda voz en el pasillo; descartaron una habitación. ―Sabemos tu situación, sabemos que necesitas ayuda. ―No tengo claro si fueron enviados por mi comunidad y tratan de llevarme por las buenas, o si se trata de otra situación que no logro deducir ni adivinar. ―Nada. ―Una tercera voz, otra habitación menos. Un rápido chirrido deja claro que algo fue abierto de imprevisto, supuse que me está buscando en el ropero, al ver que no estoy ahí los pasos suenan de nuevo, y se acerca a la puerta del baño. ―Vamos, sal ya, Ratita. ―Su apodo junto al tono burlón me molesta un poco, o quizás es la emoción de Connor la dominante―. No me hagas ir a buscarte… ―Ese tono comienza a irritarme más que asustarme—. Bien, listos o no, ahí voy. Dicho eso, se adentra al cuarto de baño con una patada nada vacilante a la puerta, tal impulso hace que choque con la pared, C se mantiene tranquilo, inmóvil, incluso controlando su respiración; es evidente que el cazador sospecha que estoy aquí al ser el último lugar que falta por buscar, es cincuenta-cincuenta de encontrarme aquí escondida o que esté corriendo por el bosque, quisiera que la segunda opción fuera la verdadera. Miramos fijamente la cortina de la regadera, C tiene preparados los puños para atacar ante cualquier movimiento amenazante o si el acechador se acerca ―¡Te encontré! ―En cuanto la cortina se mueve, el puño derecho controlado por Connor es impactado contra la parte baja del chico pelinegro, quien sin aire forma una mueca de dolor en su atractivo rostro dejándose caer al suelo. Cubro mi boca con una mano mirando con los ojos abiertos la “gran pantalla” para evitar que un gritito de sorpresa salga. C sale de la bañera rápidamente―. Hija de- ―C estampa nuestro pie cubierto por una bota dura directo en su rostro. ―¿Eso era necesario? ―pregunto aún sorprendida ante su acción. ―No, pero así nos libramos de un contrincante. ―Poniéndolo así no es mala estrategia. ―Ahora viéndolo de cerca con todo gusto no cooperaría para que me llevara a la fuerza. ―Le doy una mirada sorprendida y desconcertada―. Digo, eso se vio más fácil de lo que creí, con C estamos a salvo. ―Trata de desviar su anterior comentario, el cual me hace un poco de gracia; sí sería capaz. Connor ignora las palabras de Beatriz para asomarse a la habitación, la puerta estropeada está entrecerrada, y por el silencio parece que no llamamos la atención de los demás. Salimos acercándonos directamente a la ventana, los hombres siguen ahí, uno gira la mirada justo hacia la ventana donde estamos y nos ve, abre sus ojos al descubrirnos. ―¡Está en la habitación de al lado! ―Mira hacia el cuarto de al lado, donde supongo que están los otros cazadores, y les comunica nuestra ubicación. Corremos a la puerta para impedir el paso de los intrusos. Estruendo por las escaleras y el pasillo me alteran, ahora todos vienen hacia acá, Connor consigue bloquear la entrada con el costado de mi cuerpo, espero que esté utilizando su fuerza. Tan rápido como llegan comienzan a empujar la puerta, y con ello moviendo mi cuerpo. Nos quedábamos sin opciones, no podría contra tantos; siento a Connor debatiendo y mirando a su alrededor, pero cuando dirige su vista al exterior a través del cristal adivino lo que hará después. ―No va a… ¿o sí? ―Beatriz también lo deduce, y proyecta la misma emoción que yo, preocupación y miedo. Antes de poder responder algo, y tras recibir un impacto contra la puerta, Connor se impulsa de la puerta y corre directamente hacia la estructura de cristal, es obvio que va a saltar por la ventana. ―¡No, espera! ―exclama uno de los hombres que nos acorralan al ver nuestra intención, escucho pasos firmes intentando acercarse para detenernos. Impactamos de lado contra la ventana, rompiendo los cristales pero no la estructura de madera, haciéndola abrir de par en par por la fuerza del choque. Como de película, Connor aterriza con las piernas flexionadas para después rodar por el césped, no me cansaré de admitir que él es el experto acá. Tan rápido como se levanta se encuentra con dos de los tres que habían antes parados afuera, debemos irnos para evitar que los demás salgan de la casa y enfrentarlos, claro que C también piensa ésto porque no duda en despejar el camino en dirección al denso bosque. Lucha contra los dos hombres derribándolos rápidamente. ―¡Escucha! ―Fue lo que nuestros oídos capta antes de acelerar y entrar en el bosque. ―Es más que obvio que nos seguirán, debemos ser más que inteligentes. ―B mira la gran pantalla como si en ella se proyectara una película de acción, y sí que lo parecía. ―Los perderemos luego de cruzar el límite ―aseguro, como si estar en territorio licántropo es mejor que con los que están detrás de nosotros. Me percato que, como dijo el pelinegro inconsciente, no quieren hacerme daño, si no fuera así ya hubieran usado sus armas o sido más bruscos, haciendo que mi curiosidad crezca pero mi desconfianza hacia ellos también, pensando a dónde me llevarán, qué me dirán o qué quieren, todos siempre buscan algo. ―¿Ésta es la dirección correcta? ―cuestiona Beatriz y yo me pregunto lo mismo, confío en la orientación de Connor, pero con lo que pasó allá atrás puede que se haya confundido. ―Sí ―se limita a responder mientras sigue corriendo, puedo escuchar los pasos y el movimiento de la vegetación detrás de nosotros. Un cerco de alambre se hace presente en nuestro campo de visión. Hemos llegado, miro lo único que nos mantiene alejados del territorio de los lobos, no va a ser un gran problema para Connor traspasarla, pero como su especialidad es sorprenderme siempre, se detiene frente a ella sin tocarla. ―¿Tiene corriente o algo? ―suelto lo primero que supongo es la razón por la que vacila en simplemente saltarla. ―No, quiero escuchar lo que tienen que decirnos. ―Se gira en la espera de los hombres que nos persiguen, apareciendo en pocos segundos. Junto mi cejas mostrando mi confusión. ―¿Qué? ¿Por qué? ―pregunto pero no recibo respuesta. ―¿Te acorralamos? ―comenta uno pelirrojo, es el que nos miró desde la ventana, pero parece que entró a la casa porque no lo vimos al salir. Connor no responde, supongo que espera que ellos adivinen que queremos escucharlos― No estás tan loca como para ir por ese camino, ¿cierto? Te devorarán de un solo bocado. ―De nuevo no respondemos. ―¿Qué? ¿Te comió la lengua el gato? o mejor dicho, el perro. ―Hasta a mi me está molestando un poco sus comentarios fuera de lugar. Debería estar preocupada y seria porque estamos fuera de la comunidad y ahora nos arriesgamos a pisar territorio "enemigo", infringiendo algunas normas, y sin olvidar que seguramente "mi gente" quiera respuestas a tal sospechoso atentado; pero parece que una de las tareas de mis alters es protegerme de lo que me siento amenazada y asustada, lo que me hace tranquilizar un poco. ―Deberían comerse la tuya, idiota. ―Connor se irrita fácilmente, y cuando lo hace me hace mucha gracia por sus comentarios, pero me molesta porque ¿cómo explico “mi comportamiento” después? ―Oh, comenzaba a pensar que eras muda o… ―Ahí va otro comentario sin importancia y no nos da respuestas. ―¿Por qué solo él está hablando pero suelta puras estupideces? ―Y ahí otro ataque de Connor. Miro por el rabillo del ojo a Beatriz aguantando una carcajada. El tipo está listo para soltar otro comentario absurdo pero es detenido por el que parece ser el líder del equipo. ―¡Ya basta, Jeffrey! ―le dice firme al pelirrojo, el hombre ronda los 40´s, algunas canas se asoman entre su cabello castaño. Voltea hacia nosotros―. Discúlpalo, está molesto por la persecución que nos has hecho hacer ―su tono es tranquilo, como tratando de generar confianza en nosotros, pero evidentemente no lo va a conseguir―. Sé que no confiarás en nosotros después de lo sucedido en la casa, pero debes creer que no queremos hacerte daño. Escuchamos cómo se mueve la vegetación, parece que se acercan más personas. ―Habla por ti. ―Aparecen tres hombres. Al localizar a quien ha hablado Beatriz suelta la carcajada. ―El guapetón está bien, tiene aguante ―dice esta en un tono coqueto, pero después forma una cara como diciendo "estoy bromeando" ante mi expresión de "¿pero qué estás diciendo?". ―Nos dieron instrucciones de encontrarte y llevarte sin usar la fuerza, pero si no quieres cooperar tendremos que hacerlo, y no quiero que salgas herida. ―Me cuesta creen en lo que me dice, puede que no me hagan daño, pero el desconocimiento de a dónde iremos y quién quiere verme me estremece. ―¿Quién los envió? ¿Son de mi comunidad? ―Connor trata de obtener la mayor información que puede antes de irnos, no creo que quiera ir con ellos. ―Lo averiguarás si vienes con nosotros, nada te pasará, lo prometo. ―Su persuasión es muy buena, tanto que una pequeñísima parte de mi le cree, pero sabiendo que es cazador también sabe mentir. ―¿Qué quieres hacer? ―me cuestiona Connor con expresión de estar pensando en su oferta. ―Ni necesitas preguntar, Connor. Vámonos ya. ―respondo decidida. Estamos a unos centímetros de comenzar mi travesía a mi nueva vida, y no pienso echarme atrás por unas palabras de esperanza sin valor ni peso. ―No, gracias ―finalmente les responde. Ni tiempo les da para acercarse cuando C ya está subiendo a un árbol y saltando la cerca de alambre que fácilmente mide dos metros y medio; aterriza con gracia y regala una reverencia a los desconcertados hombres del otro lado; su acción me hace sonreír, la tensión se disipa un poco. Beatriz se emociona por su acrobacia y lo ovaciona. Yo me burlo un poco ante su alardeo y burla hacia los hombres. ―Va directo a su muerte, ya no podemos hacer nada. ―Escuchamos decir a uno. ―Les di la oportunidad de explicarse, no lograron convencerme ―les dirige unas últimas palabras. Connor da media vuelta, dispuesto a encarar un reto mayor en la continuación de nuestra travesía. ZEV ―¿Qué están planeando? ―Examino las áreas que han atacado recientemente los malditos cazadores. ―¿Exterminar la manada? ―Will, mi beta, dice con obviedad. ―La mayoría de cazadores desearía hacerlo ―suelto con enojo, hace días que se ha reportado movimiento cerca de los límites del sur de la manada. ―Si han pasado años sin ningún incidente con las comunidades del Sur, ¿por qué ahora hacen movimientos sospechosos? ¿Piensan atacar? ―Creo que deberíamos aumentar la vigilancia en el límite Sur, Alfa, estar preparados para un ataque sorpresa, quizá hacen estos movimientos al azar para confundirnos y que no sepamos cuándo atacarán ―comenta Marc, el Líder de Seguridad de quienes se encargan de hacer patrullaje en los límites para dar aviso de cualquier amenaza. ―Aumentemos la seguridad en esa área, sin despreocuparse por los otros límites ―la decisión en mis palabras es fuerte, haré lo que sea para defender a mi manada, y si piensan atacarnos recibirán guerra de mi parte. Escucho el dispositivo de comunicación del Líder de Seguridad sonar, indicando que alguien quiere hablar a través de la línea, esperamos el mensaje mientras miro las marcas en el mapa de la manada que indican los puntos donde han informado movimientos sospechosos, la mayoría de los puntos están en el sur de la manada. ―Aquí Líder de Vigilancia del grupo G5 en límite Sur, se reporta movimiento, de nuevo ―anuncia el hombre esperando las indicaciones de Marc. ―¿Tienen más información que simplemente “movimiento”? ―pregunta Marc ante las mismas palabras cada vez que reportan. Esta situación me está estresando, a pesar que somos una de las manadas más fuertes del Sur, los cazadores no nos ven así, creen poder con cualquier manada, pero no con la mía. ―Oh, los vemos, son seis hombres y una mujer, los hombres parecen cazadores pero… la chica parece ser solo una simple humana, están conversando. ―¿Qué hacemos, Alfa? ―Marc pide mi orden. ―La humana está en el territorio, repito, está en nuestro territorio, y por lo que vi es ágil. ―Antes de poder dar una orden nos informa que han cruzado los límites, estoy seguro que esa chica es cazadora y fue enviada por los hombres, ¿para qué? ya veremos. Extiendo mi mano hacia Marc, indirectamente pidiendo el dispositivo para soltar mi respuesta. ―Atrápenla y tráiganla a la manada, la quiero con vida, si se resiste doy permiso de atacar, pero la quiero viva. ―Sí, alfa ―responde para cortar comunicación. ―Zev, ¿crees que sea una advertencia o ataque? ―pregunta Will. ―Si fuera ataque vendrían en masa, tampoco son tontos, se creen muy fuertes pero nos temen; me confunde que hayan enviado a la chica sola ―le digo mis suposiciones, ¿la chica trae un mensaje? ―¿Estará con ellos? No saquemos conclusiones tan apresuradas ―dice tratando de restarle importancia, pero siempre debemos estar alertas ante posibles amenazas de parte de los cazadores. ―Seguro que sí, no es normal que un humano promedio esté por estos rincones del bosque, y que haya hablado con cazadores me inquieta ―suelto mis pensamientos para hacerle entender que desconfío de esta situación. ―¿Quiere que envíe a otro equipo de refuerzo, Alfa? ―pregunta Marc. ―No, creo que un sólo equipo es suficiente para atrapar a esa chica, ¿cómo se les podría complicar? Son licántropos contra una chica ―digo seguro de mi equipo, quiero saber qué planean―. Pero infórmame cuando la atrapen y la tengan custodiada. ―Sí, Alfa ―responde para después salir del despacho.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD