CAPÍTULO 5: “TERRITORIO LICÁNTROPO”

2783 Words
AGNES Connor no ha parado de correr entre los árboles, rápido pero siendo conscientes que podríamos estar rodeados de seres sobrenaturales capaces de escuchar hasta mi sangre fluir por mis venas; su plan es avanzar incluso de noche para salir de estas peligrosas tierras, aunque eso implica estar en desventaja si es que los lobos rondan. La tensión y el miedo de ser atrapados por la manada me causa un dolor en los hombros, y me alegro que C es el que está enfrente, él sabe cómo mantener la calma, pensando fríamente, yo correría como loca sin seguir un camino, seguramente en círculos. Comenzamos a escuchar ruidos, y el sentir como nos observaban despierta las alertas de Connor, perdiendo el factor "discreto" en nuestra ruta, ahora nuestra prioridad es salir vivos de ahí. No tengo ni idea de la extensión de las tierras de la manada, sólo nos queda correr y esperar llegar rápido al límite Norte, que divide la zona peligrosa y la segura para mí. ―Vamos a morir devorados por lobos, como predijo el pelirrojo "lengua suelta". ―Escucho a Beatriz después de un larguísimo silencio envuelto en tensión, mientras me como las uñas y muevo mis piernas nerviosa, a punto de entrar en pánico. ―Estaremos bien ―comenta Connor ante la conjetura negativa de Bea sobre la situación. ―Sí, nos atraparán, nos acorralarán y torturarán con sus afiladas garras hasta que dé mi último respiro… ―respondo al comentario de B. Ya comienzo a divagar, a sacar lo que pasa por mi mente, lo que normalmente son miedos. ―Tranquila Agnes, estaba bromeando antes, saldremos de esta. ―Interviene Beatriz tocando mi hombro, tratando de alejar un posible ataque de nervios. ―...y yo seré la única responsable por romper una norma que nos mantenía a salvo por la ambición de ser libre y el temor de contar lo que vi, pero sé que tampoco me escucharan… ―Continúo culpándome por decidir este camino en lugar del largo pero seguro. ―¡Ya basta, Agnes! ―la exigencia en su voz logra que le preste atención, alejando las malas suposiciones, ha reducido el paso para ir trotando―. Te sacaré de aquí cueste lo que… ―Y cuando comenzaba a intentar tranquilizarme miro como Connor se detiene abruptamente, al frente miro la razón, un hombre está parado en nuestro camino. Un crujido a la izquierda le hace voltear, otro hombre más, C da pasos alejándose de ellos; otro ruido ahora a la derecha nos alarma, otro aparece, y no es necesario que mire detrás para asegurar que hay otro ahí, es obvio que nos están rodeando. Cubro mi boca para que no se escuche mi acelerada respiración, nos han atrapado, miles de finales cruzan mi mente, y sé que Connor está armando varias maneras de huir de ellos mientras su rostro refleja fuerza y nada de intimidación, es todo lo contrario a mi, parada frente "la pantalla" moviéndome nerviosa a punto del llanto, con una chica al lado nerviosa y con un poco de pánico, a su vez con un hombre que pareciera estar resignado al obvio destino o muy seguro de que saldremos vivos. ―¿Quién eres y qué haces aquí? ―Es directo, el hombre de expresión seria frente a nosotros quiere respuestas, yo no sé qué le contestaría, y no sé qué significa el silencio de C. ―¿Qué le digo? ―Y ahí mi respuesta, ¿espera que yo me invente algo ingenioso cuando estoy al borde de un ataque? Pues parece que sí. ―Yo… hum… estoy… ¿perdida? ―Gesticulo con mis manos por los nervios de improvisar, con voz temblorosa, y miro como el hombre espera una respuesta. ―Estoy perdida, salí de excursión y me pareció que alguien me seguía y entré en pánico… ―finge una voz asustada y una expresión igual aparece en su rostro, respondiendo una de las preguntas desviando revelar nuestra identidad. Él sabe zafarse de las situaciones incómodas y más comúnmente de peligro, no sé por qué pide que yo le diga qué hacer. ―O quizá se te dio una misión y por eso cruzaste los límites. ―Sus deducciones me confunden un poco, pero hacen que el miedo falso de Connor desaparezca y mis nervios crezcan, escucho gruñir a los hombres quienes presienten que C va a actuar por lo que se acercaron peligrosamente a nosotros. ―¡Corre, corre ya! ―le grito liberando mi pánico tocando mi rostro, mirando que los hombres están preparados para atacar. Beatriz también se ha levantado de su lugar dada la acelerada situación. Connor identifica al más joven de los cuatro y de una embestida se abre camino para luego acelerar, escuchando los gruñidos y pasos fuertes de los enfadados hombres lobo. En algún punto del camino esto tenía que pasar. Mis piernas se mueven con tanta velocidad que seguro hemos batido un Récord Guinness a la persona más rápida del mundo. Vuelvo a mi lugar y me siento, Bea siguiéndome. Mi respiración sigue acelerada, presenciando como Connor corre esquivando árboles, todo puede escucharse en la habitación. Mira por un momento sobre su hombro descubriendo que los hombres continúan en su forma humana. ―Lo siento, Agnes. ―Connor me da una disculpa anticipada. Pensando qué hará para que pida perdón veo como levanta la chamarra un poco para poder tomar un arma del cinturón, parando un momento y descarga una bala directo en el estómago de quien estaba más cerca de nosotros, para retomar la huida nuevamente. ―¡No, Connor! ―Me levanto alterada, entendiendo sus anteriores palabras―. ¿¡Pero qué haces!? ―Ver como cae el cuerpo herido del hombre me causa un dolor en el pecho, no sabría explicar el por qué, pero lo siento. Teníamos un acuerdo desde que los conozco de no lastimarlos, a menos que sea necesario, pero tampoco de muerte, y ver que Connor no cumplió con mi petición me molesta y deja una pizca de traición detrás. Suena estúpido viendo mis orígenes, entrenada para herir hasta la muerte a estos seres, sea en defensa propia o para evitar que otros más débiles sean lastimados. ―Era necesario. ―Continúa corriendo con dos hombres detrás, parece que uno se quedó auxiliando al que hemos herido. ―¿Y no pudiste usar otra cosa en vez de una bala, que bien sabes que son de plata? ―le respondo seria ante el apurado ataque. Estoy molesta. Vendrán más seguro, si no es por el llamado de los perseguidores será por el estallido del arma siendo disparada. ―No es el momento para disc- ―No termina su oración para evitar una clara discusión por tener encima a un hombre gruñéndole con evidente rabia en la cara, que, al derribarlo, hizo que el arma que tenía consigo saliera volando. ―¡Connor! ―lo llamo preocupada. Siento como B se levanta, preocupadas vemos forcejear al chico con la criatura, tratando de alejar sus colmillos, mientras el otro cambiaforma aúlla dando nuestra ubicación no dudo que a su manada. ―Ya no aguanto ―habla cansado, y temo lo que eso significa. Él ya no aguanta estar fuera, a pesar de que descansamos, sé que mi cuerpo está cansado por la huida de la noche anterior, más la huida de los cazadores desconocidos y ahora la lucha contra las criaturas, no estoy preparada para enfrentar tal amenaza. ―Yo no sé si podré, Connor, por favor ―le suplico, sintiendo vértigo en el estómago y lágrimas nublando mi vista distingo a C golpeando al hombre encima de él en el rostro y pateándolo para quitarlo, escucho cómo se queja con un gruñido. Parece que mis palabras le dieron un poco más de resistencia y fuerza. Se levanta lo más rápido que puede, dejando incluso la mochila para moverse ligeramente, pero aún así es retenido por otro de los hombres impidiendo que C pueda golpearlo o huir, o al menos eso creíamos. Connor se inclina y choca su cabeza contra el rostro del agresor, su aturdimiento le permite liberarse. No alcanza a defenderse o a correr cuando uno lo retiene de nuevo y otro lo golpea, siento como una fuerza invisible me atrae, haciéndome temblar. Connor está algo mareado por el golpe, pero aguanta hasta que otro más llega, y otro, y otro más, con cada uno de ellos la fuerza me jala más; si se desmaya saldré yo aunque no quisiera. Dicho y hecho, resultado de un último impacto ahora yo estoy al frente de los hombres, que me ven algo impresionados por no estar inconsciente, mareada por el cambio brusco sumado a las contusiones, siento como algo escurre por mi rostro, además del líquido salado que sale de mis ojos, mi cuerpo se ha aflojado por un momento, trato de hacer fuerza con mis piernas para mantenerme de pie pero mis músculos queman. ―Espera, por favor, para… ―le pido en un hilo de voz, cerrando mis ojos y girando mi rostro, esperando el golpe que no llega. Siento mi cara palpitando, y todos mis músculos y puntos donde han golpeado los hombres me duelen. ―Eres una cazadora, y una amenaza ―me acusa el que me propició los fuertes golpes. Abro mis ojos tratando de enfocar a quien me habla. ―Déjenme ir, por favor, se los ruego ―mi susurrante voz temblorosa los desconcierta, sé que no confiarán en mi cara asustada después de lo que Connor hizo. ―Esa decisión no es nuestra. ―Escucho su fría voz. Se acerca a mí dirigiendo sus manos a mi cinturón para despojarme de mis armas, haciendo después una seña al hombre que está sujetándome por detrás, este me suelta y caigo de rodillas. Ya no puedo luchar, el cansancio no me deja, y ellos lo saben ya que ni siquiera me atan cuando me hacen levantarme y caminar, confían que mi agotamiento es más fuerte que mis ganas de luchar contra ellos. Miro mis manos cuando siento ardor, mis nudillos están rojos y comienzan a sangrar, será por los golpes que logró dar Connor. Me limpio las lágrimas de mis mejillas y en el acto me froto la sangre que sale de mis heridas, mi labio partido palpita, al igual que mis pómulos; camino a paso lento debido a mi abdomen adolorido, no sé de dónde mierda saco más fuerza para seguir en pie. Sólo dejo que me lleven, mi destino es incierto pero ahora no puedo pensar en algo mejor o planear una manera de escapar. ―¿Qué hago, Connor? ―Busco opciones ante mi situación. Caminamos en silencio, uno me guía mientras el otro me vigila desde atrás, por momentos siento que voy a desvanecerme, pero me digo a mi misma que puedo soportar por si se me presenta la oportunidad de escapar. ―Son sólo dos, Agnes, puedes con ellos. ―Me alenta, se me hace extraño que todavía no hayan llegado más, aunque cabe la posibilidad que vinieran en camino, debo actuar rápido―. Ve primero por el que tiene las armas. ―Me indica como estrategia, pero este está más alejado de mí, antes de llegar a él, el que tengo detrás ya me habrá detenido, así que debo buscar la manera de que se acerque. Enfocándome en ocultar mi miedo y sacando coraje inicio mi plan. ―¿Me llevan a su manada? ―cuestiono con una voz de tranquilidad fingida. ―¿Y tú qué crees? Pues claro que sí ―responde el de mis espaldas. ―No pondré ni un pie en su estúpida manada ―hago énfasis en insultar su hogar, sé que son muy respetuosos con su territorio y les enfurece que otros externos a su manada insulten a la gente perteneciente a ella. Sin esperarlo del todo, el de detrás me toma por los hombros y me gira, me toma fuerte de la chamarra haciéndome frente, creía que el que reaccionaría iba a ser el que guiaba, y me sorprendo un poco por el inesperado rumbo que ha tomado mi plan, pero aún así trato de dedicarle una mirada retadora. ―No si te destrozo aquí mismo ―declara con furia en su cara, estremeciéndose, consigo reflejar indiferencia en la mía. ―Ya basta, sabes bien que no puedes actuar sin indicaciones del Alfa. ―Le recuerda el guía y mi objetivo, acercándose para separar al que me sujeta con rabia. ―Es ahora o nunca, A. ―Escucho a Connor dándome la señal que es hora de atacar. Tomo un rápido respiro antes de golpear al guía en el ojo, para distraerlo mientras me encargo de quien me tiene sujeta, a quien ataco con una patada en la rodilla, se tambalea y me suelta, le doy un golpe en el ojo derecho para alejarlo un poco del enfrentamiento, me duelen los nudillos por su piel dura y las heridas expuestas, pero trato de alejar el dolor. Rápidamente el guía proyecta un golpe a mi cara, lo esquivo y aprovecho su impulso para tirar de su brazo y hacerlo girar un poco, tomo rápidamente una de las pistolas del cinturón que ahora está rodeando su cadera en la acción, dándole un golpe en la nuca con el arma para hacerlo caer. Me incorporo cuando siento los pasos del otro, le apunto para asustarlo pero este no se detiene. Me congelo por un segundo pensando que no quiero matarlo, ante este pensamiento y viendo como se acerca apunto a su pierna y disparo, se desploma en el suelo a unos metros de mí, retorciéndose de dolor. ―¡Te destrozaré viva! ―grita con furia, y no me quedaré para confirmar si lo hará. Antes de comenzar a correr escucho crujidos detrás, me giro para mirar como el otro se está convirtiendo rápidamente en un lobo muy grande de pelaje blanco, y ya se está levantado, preparándose para atacar, soltando un fuerte rugido corre a toda velocidad hacia mí, y sin tiempo para pensar disparo hacia él, con un alarido de dolor impacta en el suelo. ―Vete, ¡ahora! ―ordena Connor firmemente, pude imaginarlo con sus brazos apoyados en sus rodillas analizando lo que pasaba en la pantalla. De repente la culpa me invade, no quería disparar a nadie, me consuela que ellos hayan atacado primero, pero entiendo sus razones. El que se había convertido en lobo rápidamente ha cambiado a su forma humana, aún quejándose de dolor. Me muevo hasta donde está el cinturón con las armas para tomarlo, seguro se le ha caído cuando se convirtió. ―Lo siento ―les susurro instintivamente a quienes he herido. Escuchando los quejidos y gruñidos de dolor de los hombres comienzo a correr a la dirección opuesta a la que me llevaban, alejándome de la manada. ZEV El dispositivo de comunicación sobre mi escritorio suena, espero que se escuche a la persona hablar. ―Alfa, no han podido capturar a la intrusa, la describieron como una joven con habilidades y armas de cazador, es una probabilidad de que sea uno de ellos ―dice Marc algo desesperado, mi desconcierto aparece entre mi estrés. ―¿Qué? ¡Pero si estaba sola!, ¡¿cómo no pudieron con ella?! ―No oculto mi indignación y enojo, golpeo el escritorio con el puño para levantarme y moverme por la oficina, iría yo mismo a buscarla pero tengo cosas más importantes que perseguir a una chiquilla que seguramente poca cosa significa su presencia, aunque me enfurece que haya herido a uno de los míos, sé que podrán contra ella, es sólo una mujer. ―Así es, Alfa, pero hirió a tres de los nuestros con balas de plata y huyó después, permiso para enviar a otro equipo más de apoyo y de búsqueda. ―Hace su petición después de dar informe de la situación. ―Envía a otro equipo, atrápenla y tráiganla a la manada, permiso para usar la fuerza, pero la sigo queriendo viva, quiero torturarla hasta que hable y nos diga todo lo que sabe, no creo que sean tan inútiles como para no atrapar a una simple cazadora ―suelto mi orden con rabia, esto cuenta como un ataque, un muy estúpido ataque a mi parecer, no es normal que la hayan enviado sola, comienzo a sospechar que es una estrategia extraña, pero quiero que ella me lo diga. ―Como ordene, Alfa. ―Simplemente dice para cortar la comunicación. Esto me enfurece muchísimo. Sea quien sea la haré pagar por lo que le ha hecho a los de mi manada. Si quieren guerra, la tendrán.
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