CAPÍTULO 15: “¿CREES EN EL DESTINO?”

2399 Words
AGNES No sé cuánto tiempo ha pasado ya, no hemos escuchado ni visto nada en horas, supongo que en días. Por un momento desperté, estaba como en un quirófano, me asusté e intenté levantarme pero me sedaron y volví a regresar a la habitación. No lo entendí en ese momento que salí, sino después de analizarlo cuando me durmieron, me estaban operando debido a la herida que me causó la flecha, supongo que perdida, en el estómago; eso me hizo tener esperanzas, pero también angustiarme por el por qué me salvaron, si me quieren viva es por que me interrogaran, quizás no me maten pero daño me causarán, estoy segura, no puedo confiarme. ―¿Y si lo forzamos? ―Propone Connor pensativo. ―¿El qué? ―pregunto mirándolo desde la cama. ―El que salga uno y despierte ―dice convencido, lo pienso por un momento, si no he despertado es porque mi cuerpo se está recuperando, ¿no? ―¿Crees que es buena idea? ―Me incorporo hasta sentarme y cuestionarle seriamente. ―Debemos hacer algo, no puedo seguir esperando, me angustia que te hagan algo mientras estás inconsciente ―me dice lo que en verdad le preocupa, y ahora a mi me preocupa. ―Creo que tienes razón, ¿quién lo intenta? ―me levanto soltando la pregunta; miro a Beatriz, puedo ver que no quiere hacerlo por eso no dice nada, la descarto; miro a Darren, no percibo nada en su cara, está serio y tranquilo pero tampoco dice nada; finalmente miro a Connor, quien se levanta de su asiento y da un paso, siendo voluntario. ―No necesitas preguntar ―dice como si fuera lo más obvio que él saliera, me controlo de rodar los ojos. ―Bien, inténtalo ―le digo volviéndome a sentar sobre el colchón. Lo miramos que se gira hacia la pantalla, sé que cierra los ojos para concentrarse, veo como se sacude un poco pero nada más pasa, lo intenta por varios minutos pero no da resultados favorables, maldice cuando se da cuenta del fracaso. Suspira exasperado y se gira hacia mí. ―No puedo ―dice en tono derrotado, pero está molesto. ―¿Connor diciendo que no puede? Eso es grave ―Beatriz se burla un poco para cortar la tensión que hay ahora mismo, haciéndome sonreír burlona. ―Está bien, Connor, quizá nuestro cuerpo aún no esté listo para estar despierto ―le digo moviéndome hacia él, le doy un golpe en el hombro para que no esté tan serio y tenso, él relaja un poco su expresión ante el contacto amistoso. ―Lo intentaré más tarde ―responde decidido, asiento con la cabeza―, perdón por ser tan… insistente con esto, con estar fuera, es sólo que quiero controlarlo para que estés bien ―confiesa en voz baja, él sabe que ha estado insoportable con el tema, y aunque lo entienda que lo desee tanto cuando estoy en peligro me distrae y no me deja pensar con claridad para yo poder actuar. ―Sí, te entiendo, pero el que está al frente es el que manda, ¿cómo te sentirías si en cada movimiento que haces o decisión que tomas suelto comentarios de que hubieras hecho otra cosa? ―comienzo a confesarle la molestia que ha causado en mí durante el interrogatorio del Alfa. ―Molesto ―responde cuando se detiene a pensar un momento, él sabe a lo que me refiero, ya hemos tenido este tipo de conversación antes. ―Así es, molesto ―le digo seria, casi en reproche. Él suspira entendiendo lo que ha causado en mí con sus comentarios innecesarios. ―Lo lamento, es que es mi instinto protegerte, y consideré al Alfa una amenaza, y… ―se justifica, y veo en su rostro que está siendo sincero, en verdad le preocupa no estar fuera. ―Oye, yo también tengo entrenamiento, no tanto como tú ya que tú tomabas las clases, pero sé cómo debo actuar, y fue duro fingir que estar ahí encerrada no me afectaba, pero podía lograrlo ―digo poniéndome firme, no me gusta que piense que no puedo sobrellevar una situación, situaciones para las que me prepararon mentalmente, a la fuerza y cruelmente, pero al fin y al cabo sé lo que podría pasar si hago un movimiento en falso. ―Lo sé ―responde suspirando, a veces se le olvida que me han entrenado por años, y parece que debo recordárselo de vez en cuando. ―Bien, propongo sólo hablar si es que el que está al mando así lo quiere, o para dar información útil sobre la situación, ¿de acuerdo? ―les digo a todos pero me centro más en Connor. ―De acuerdo ―dice Beatriz con una sonrisa, tratando de que el ambiente se destense. ―De acuerdo ―responde C con una expresión menos dura. Sólo necesito ver a Darren para mirar como asiente con la cabeza en una respuesta afirmativa. ―Bien, entonces a esperar un poco más ―digo para alejarme de nuevo hacia la cama, Beatriz me sonríe sentada sobre la alfombra en el suelo, Connor se queda de pie unos segundos antes de volver a sentarse en el asiento frente a la gran pantalla, y Darren se mantiene en su sitio, pensando. ☆ ────── ☽︎ 〄 ☾︎──────☆ ―Parece que veo algo ―nos informa Beatriz al mirar hacia la gran pantalla, miro hacia la dirección y comienzan a verse destellos de luces, frunzo el ceño al ver que estamos todos aquí dentro. ―¿Son… destellos? ―pregunto dudosa. ―Eso parece, pero ¿cómo? ―piensa C mirando también la pantalla. De repente siento la sacudida y la energía jalándome, quiere sacarme. ―Creo que voy a salir ―murmuro llamando la atención de todos, me quedo quieta sintiendo la fuerza. Miro a Connor, él quería salir para enfrentar lo que sea que se encuentre afuera, pero viendo que seré yo quien saldrá sólo asiente con la cabeza para dejarme fluir y salir. ―Sal tú, sé que puedes ―dice con confianza en su rostro, me regala una sonrisa, asiento tomando sus palabras, cierro los ojos y dejo que la fuerza me lleve. Escucho un sonido constante, un sonido agudo que marca un ritmo, pero conforme me doy cuenta que ya estoy afuera estos se hacen más fuertes y rápidos. Siento mi cabeza da vueltas, siento como si todo a mi alrededor se moviera, abro los ojos poco a poco, adaptándolos a la fuerte luz que de repente llegan a ellos, finalmente los abro por completo, siento un dolor en la cabeza que me hace apretar los ojos, y luego me llega el dolor del abdomen, miro hacia abajo, intento levantar la sábana que me cubre pero veo que una de mis manos no se mueve más arriba debido a que estoy esposada a la camilla, a pesar de los vendajes que tengo en las muñecas duele un poco las esposas sobre el vendaje, con mi mano libre consigo levantar la sábana blanca encontrando un vendaje donde sé que está la herida. ―Me han tratado ―digo en mi mente mirando a mi alrededor, es una habitación como de cualquier hospital, no imaginé que tuvieran uno, sabiendo que pueden curarse muy deprisa no lo pensé. Ahora que lo pienso, he visto puros hombres aquí, incluso en mi juicio, donde se parecía que estaba toda la manada, no miré a ninguna mujer o infantes, debería no extrañarme pero lo hace; según lo que he estudiado sobre ellos, una manada se considera fuerte cuando hay un Alfa, un líder fuerte, decidido, “masculino”, que mantenga segura la manada, y a su lado una Luna, la parte “femenina”, el raciocinio, la toma de decisiones, la compasión y el afecto, pero veo la ausencia de este último en esta manada, teniendo una manada “incompleta”, pero a comparación con lo que he leído sobre las características de cada manada, lo que he escuchado sobre esta es que es una de las más fuertes, y no hace falta pensar mucho para saber por qué, ellos, al no tener un núcleo “femenino”, deciden actuar como si vivieran el guerra siempre y cada situación que se presenta lo sobrellevan fuerte, decidido, pero no con compasión o susceptibilidad. Se han mantenido sin los elementos básicos de una manada, y por su violencia e instintos, además de la falta de calidez femenina, han perdido la capacidad de sentir empatía o compasión, y no estoy culpándolos por considerarme una amenaza después de lo que hice, pero no hubieran sido tan hostiles o si hubiera visto a otra mujer siento que otra cosa hubiera sido esto. Escucho pasos afuera de la puerta y me pongo tensa, mirando fijamente la entrada temiendo de quién se trata veo entrar a un hombre un poco mayor, quien me regresa la mirada, duda un poco para continuar avanzando hacia mí pero al final lo hace. ―Ha despertado ―dice llegando a los pies de la cama. Me remuevo incómoda, y sin querer muevo los músculos de mi abdomen, causando dolor, muestro una pequeña mueca y un quejido. ―No te muevas, tu herida aún está hinchada por la cirugía. ―¿Cirugía? ―¿En serio me realizaron una cirugía? No creí que la flecha había llegado tan profundo. ―Sí, la flecha entró algo profundo, pero no llegó a tocar tus órganos, tienes suerte. ―Su expresión es amable, pero aún así no confío en él, ni en nadie aquí. ―Sí, que suertuda soy ―murmuro con sarcasmo, él me escucha y me muestra una sonrisa divertida, mientras que yo entrecierro los ojos mirándolo dudosa. ―Debo avisar al Alfa que has despertado, me pidió que le informara de todo. ―Y ¿por qué me lo dice? ¿acaso me está pidiendo permiso? Lo miro confundida, a lo que él se apresura a aclarar― Para que no te tome por sorpresa si aparece por aquí ―Su consideración me desconcierta. ―Y ¿por qué me avisas? ―pregunto en un hilo de voz, carraspeo un poco sintiendo mi garganta seca, el hombre se mueve de repente que me hace sobresaltar y ponerme a la defensiva, grave error. ―Tranquila, no te muevas ―dice deteniéndose a medio camino ―sólo voy a darte agua ―apunta a la mesa que hay al lado de mí, después de pelear contra el dolor giro mi cabeza encontrando una jarra de cristal donde puedo ver que contiene agua cristalina, irónicamente se me hace agua la boca. El hombre reanuda su movimiento para acercarse a mi costado, me tenso pero veo que cumple con lo que ha dicho, ofreciéndome un vaso con agua, lo acepto algo dudosa, después de lo que me ha contado Connor sobre la droga en la comida ya no confío mucho. ―No sé cómo detectar si tiene droga, es tu decisión si quieres beberla ―me dice C al percibir mi vacilación. Mi garganta me pide que lo haga, pero mi mente me dice que tenga precaución. ―Está bien, es agua normal ―me habla el médico al ver que analizo el agua con la mirada. Doy un pequeño sorbo, se siente tan bien bajando por mi garganta que quiero más, acerco de nuevo el vaso y comienzo a beber, y una vez que empiezo no puedo parar hasta que termino con el contenido. ―¿Gustas más? ―me ofrece el hombre con la jarra en mano, niego con la cabeza limpiando mi boca con el dorso de mi mano al sentir que he tirado el agua con las prisas. ―Gracias ―susurro un agradecimiento, sé que lo hace para generar confianza, pero le agradezco que me haya dado agua, además de haber salvado mi vida. ―No es nada, no creo que seas mala ―me dice de repente, lo miro perpleja, preguntándole con la mirada por qué piensa eso―, veo el miedo en tu mirada, y el miedo nos hace hacer cosas que probablemente no queremos ―dice muy seguro de sus palabras, parpadeo un par de veces confundida y aturdida por su respuesta. ―¿Cómo estás tan seguro que no lo hice porque quería herirlos de verdad? ―pregunto sin pensarlo mucho ―Agnes ―Escucho la advertencia de Connor, pero la ignoro. ―Porque miré las heridas de los hombres a quienes has disparado ―dice serio pero no llega a ser duro, se queda callado mirando mi reacción. ―¿Están vivos? ―Me atrevo a preguntar. ―Sí, se están recuperando ―Suelta una sonrisa casi triunfante. ―¿A dónde quiere llegar? ―le cuestiono sin entender esta conversación. ―¿Crees en el destino? ―me pregunta de repente, ruedo los ojos algo cansada incluso irritada por su amabilidad, después de ser tratada como basura por los demás. ―No ―respondo sin más, no sé que respuesta dar en este momento. ―Pues yo sí, y confío que nuestro destino, el de mi manda, va a ser mejor ―dice tranquilo, confiado en lo que me está diciendo, pero yo no entiendo el cambio de tema―. Bueno, descansa, aquí puedes hacerlo, confía en mí ―me pide con ojos sinceros, pero me cuesta creerle. ―Me pides algo imposible ―le digo negando con la cabeza, el cansancio me llega de repente, así que recuesto mi cabeza sobre las suaves almohadas. ―Tienes razón, pero te hago una promesa de que nada malo va a pasar aquí ―responde casi sorprendiéndome, he leído que los licántropos son seres de palabra, cuando dicen algo lo cumplen a toda costa, que rara vez cambian de opinión o contradicen sus palabras, esto puede ser bueno o malo, depende de a quién le preguntes. Miro al hombre alejarse al no ver respuesta de mi parte, saliendo de la habitación, dejándome pensativa y un poco aturdida por lo que me ha dicho, ¿destino? ¿insinuaba que era mi destino acabar aquí? Pues está loco, cada quien forja su destino, depende de cada quién la dirección que las acciones alcancen, fue por mi ingenuidad y estupidez la razón del por qué estoy aquí, no un destino.
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