Capitulo 7.

1530 Words
Tanying no estaba de humor para replicar contra su madre. Todo había sido culpa de aquel horrible profesor si no se hubiera quejado con su padre. Ahora ella no estaría preocupada de que su padre le bloqueara las tarjetas de crédito. Por lo que, no se hubiera visto, con la obligación de asistir a aquella cena. Tanying era la chica más antisocial posible cuando se trataba de asistir a todo tipo de eventos o reunión que tuviera que ver con los negocios de su padre, detestaba completamente asistir era lo que menos le gustaba de su vida. Aunque sabía que como única heredera de los bienes de la familia en unos años más, ella tendría que lidiar con la empresa y negocios de su padre. Esa era la única razón por la que estaba estudiando economía y administración. En la vida de Tanying, no todo era color de rosa. Aunque muchas veces hacia lo que quería y le daba muchos dolores de cabeza a su padre, tenía que adaptarse a las órdenes de su padre: Ya que la chica temía que su padre le amenorara dinero a su mensualidad o simplemente le quitara las tarjetas de crédito. El viejo sí que sabía, como domar a su malcriada y traviesa hija. Amenazándola con lo que ella más amaba y nunca le era suficiente, "¡el dinero!". Pronto cayó la noche en la gran ciudad de New York. A las siete en punto, sin importarle las protestas de Tanying, Alice la llevó al restaurante que la familia Cash había reservado por adelantado. Cuando su madre la llevó, finalmente, a la sala privada, Marc ya estaba charlando con el viejo Damon. Maximiliano, que estaba sentado a un lado de su abuelo con un traje oscuro, permanecía sin expresión alguna. A primera vista, cualquiera podría decir que Maximiliano era aquel joven alto y apuesto que se comportaba como un robot sin emociones. Sin embargo, antes de que sus padres pudieran presentar a los dos jóvenes, los ojos de Tanying se abrieron de puro horror. Era como si estuviera viendo su peor pesadilla haciéndose realidad antes sus ojos— ¡Tú!, ¿Acaso esto es un castigo divino? –soltó ella sin darse cuenta de que había hablado en voz alta. Marc miró a su hija y le preguntó: —Tanying, ¿se conocen ustedes dos? —No le parecía posible que fuera así. Por lo que tenía entendido, Maximiliano siempre estaba ocupado y su hija no era la clase de persona a quien le gustara tratar con tipos aburridos que solo ocupaban su tiempo en trabajar. “¿Qué si lo conozco?, claro que lo conozco, este tipo es quien trato a tu preciada hija de gata callejera, después de haberse ofendido con un roce de labios inocente; pensó para sí misma con las manos todavía cubriéndole la boca, Tanying negó con la cabeza a la pregunta de su padre, y no quiso decir ni una sola palabra más. Sin embargo, Maximiliano rio sarcásticamente entre dientes y la contradijo. —Así que te llamas Tanying… La reacción de ambos jóvenes hizo que, para los demás presentes en la sala, fuera evidente que ese par ya se conocían; en ese momento el viejo Damon preguntó amablemente a su nieto: —Maximiliano, ¿Qué está pasando? — Al escuchar la pregunta del señor, Tanying actuó rápidamente guiñándole un ojo a Maximiliano como señal para que no dijera nada. Sin embargo, Maximiliano malinterpretó el gesto de la chica, frunciendo el ceño, contestó de todos modos, preguntándose internamente de dónde diablos le salía tanta valentía a aquella chica, que en compañía de sus padres aún seguía atreviéndose a seducirlo. La sala estaba en completo silencio, todos miraban al joven esperando que respondiera la pregunta del viejo Damon. —La primera vez que la vi fue en un estacionamiento, se tomó la molestia de ……. —Lo que pasó fue que él ocupó mi plaza de aparcamiento—explicó Tanying rápidamente, con el único propósito de interrumpir lo que iba a decir Maximiliano. —El mismo día casualmente me la volví a topar, pero esta vez…. —Yo, lo confundí por otra persona, fue un error, no pude ver con claridad sus rasgos fáciles por las luces en el club — Aclaró interrumpiéndolo de nuevo la joven, mientras lanzaba una mirada asesina a Maximiliano. El chico sonrió complacido al ver la actitud de la chica, quien al parecer al menos sentía vergüenza, pero eso de que lo había confundido por otra persona daba vuelta en su mente, ¿Qué había querido decir con eso? Acaso ella tenía a alguien más a pesar de que sabía sobre el rollo del matrimonio. Durante la cena, la mesa fue organizada de modo que ambos chicos quedaron uno frente al otro. Tanying trató de intercambiar el puesto con su madre cuando vio que estaría sentada frente a Maximiliano, pero le fue inútil, su madre le tiró una mirada reprendedora por lo que a regañadientes se sentó frente al chico. Mientras comía, Tanying trataba de concentrarse en los platos que estaban servidos en la mesa. Mientras la chica no trataba de sentirse aburrida escuchando a sus padres hablando con el viejo Damon sobre negocios. No podía dejar de sentirse incómoda ante la mirada escalofriante de Maximiliano. El tiempo trascurrido para ella se hizo una eternidad gigante, cuando la cena termino Tanying estaba a punto de decirle a Marc que tenía un proyecto importante que atender sobre la Universidad, para poder excusarse de esta forma para salir de aquel lugar tan asfixiante. Pero, sin embargo, su padre hablo primero. — Tanying, hija mía, la cena de hoy es para acordar la fecha que se va a celebrar el compromiso del matrimonio entre las dos familias— Las palabras de Marc sorprendieron a Tanying, incapaz de pronunciar una palabra. La cuchara que se encontraba en su mano cayó en la mesa, ella desplazó la mirada hacia sus padres buscando una señal de lo que había escuchado era una simple broma o simplemente estaba escuchando cosas. Pero sus rostros estaban tan serios. Finalmente, voltio a mirar a Maximiliano. ¿Estoy escuchando cosas? ¿Matrimonio entre las dos familias? ¿Quién se va a casar? O…. Apenas cuya cosa se le vino a la cabeza a la joven le parecía demasiado ridículo para ser verdad. Marc viendo el rostro de su hija lleno de confusión, explicó la situación con nerviosismo; —El matrimonio fue arreglado por los ancianos de ambas familias, por lo que se llevará a cabo pronto— Maximiliano Cash, quien no había dejado de observar a la joven chica, le pareció ridícula la actuación que estaba dando de hacerse la desentendida de no saber de lo que se estaban refiriendo. Tanying miró a Marc en estado de shock sin podre creer lo Que estaba escuchando; — ¿Si esto es una broma párale, por favor papá, por qué es todo menos chistosa? — Sin tener palabra alguna de cómo explicarle a su hija que no era ningún tipo de broma, Marc negó con su cabeza, este simple gesto de su padre llevo a Tanying a perder el control que había mantenido. —No cuenten conmigo para llevar a cabo aquella ridiculez de unos viejos sin oficio— replicó, negándose rotundamente sin saber que había acabado de insultar a un mayor que se encontraba en la sala. El viejo Damon, que se había mantenido tranquilo en todo momento, apenas escucho el insulto, indignado, sintió que cada día había menos respecto para las personas adultas. Maximiliano, quién se había mantenido sin expresión alguna hasta el momento, se mordió la lengua para evitar reír ante las palabras de la chica. Avergonzado Marc por el insulto que le había hecho al anciano Damon, reprendió a su hija; —Tanying Domale Dapane, cuida tus palabras, estás insultando a tu difunto abuelo también. Ella respondió; —¡No!, ¿Por qué debería importarme? Si a él no le importó arruinarme la vida— grito, sintiéndose insultada por la situación. Con ese comentario, Marc sintió una pisca de impaciencia con su hija por primera vez; —Tanying — dijo él con una leve seriedad en su tono—No puedes decir que no a esto, esta vez no te lo estoy consultando. Al escuchar esto, Tanying echo un vistazo rápido al hombre que estaba sentado al frente de ella. Al verlo tan tranquilo bebiendo té con elegancia como si no fuera consiente de la situación que se estaba viviendo, su frustración aumento. Luego dijo; — Estamos en pleno siglo veintiuno, soy libre de tomar mis propias decisiones, no pueden obligarme a que me case por fines de quien sabe qué —Luego dirigió su mirada asía Marc— Soy tu hija, no un objeto a quien lo puedes vender al mejor postor para alimentar tu avaricia. Tan pronto como terminó de decir esto, Tanying se levantó y salió de la cabina privada sin mirar a nadie e hizo oídos sordos a las réplicas y protestas de su padre, quien le pedía que volviera a sentarse. Después de ver la figura de su hija desaparecer, Marc se disculpó avergonzado con los presentes.
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