Capítulo 23 - Sin retorno

2248 Words
El sol estaba radiante en el cielo haciendo que todo el jardín exterior se viera muy brillante y luminoso, se sentía agradablemente cálido a pesar de que estábamos de pie bajo la sombra de un roble. Helios y yo estábamos esperando a los sabios del templo, porque el gran sabio Artemis pidió que todos ellos estuvieran presentes hoy. Helios no entendía para que él quería tener a todos reunidos, yo sabía que eso era en caso de que yo decidiera quedarme, quizás para presionarme, no lo sé. Cuando apareció el gran sabio Helios y yo caminamos hasta el punto en el que se conectaban nuestros mundos, nos detuvimos frente al portal. Helios, me miro a los ojos y sentí como se me apretujaba el corazón, tenía una mirada triste, pero no me dijo nada, solo se limitó a hacer una pequeña reverencia con su cabeza y me dio la espalda para irse al lugar donde estaban ubicados todos los miembros del templo. Mordí el lado interno de mi labio, aún no había tomado una decisión y no sabía qué hacer. La indecisión estaba escrita en mi cara, pero no podía seguir perdiendo el tiempo debía hacer algo ahora. Respiré profundo y recordé los consejos de mi mamá “Escucha a tu corazón porque es el único que realmente sabe lo que te conviene, si sigues a tu corazón nunca fallaras”. Espero que tengas razón mamá. —Thea — me llamó el gran sabio. —¿Sí? — respondí mirándolo a los ojos. —¿Has tomado una decisión? — preguntó Artemis. —Sí, señor, la decisión está tomada. — respondí mientras me dirigía hacia él. Se notaba que el gran sabio no le había contado de nuestro acuerdo a nadie, todos los sabios lucían confundidos, nadie entendía lo que estaba pasando. Helios, estaba de pie detrás del gran sabio, me miraba confundido, la tristeza de sus ojos ya no estaba, lucia preocupado con cada paso que yo daba lejos del portal. Cuando estuve de pie frente al gran sabio bajé mi cabeza en señal de que aceptaba su propuesta de quedarme aquí más tiempo. Artemis me dedico una sonrisa amplia, dio un paso adelante para quedar de pie a mi lado y luego se giró para encarar a los hombres desconcertados que estaban a su espalda. —¡Hermanos, regocíjense! — dijo mientras levantaba las manos al cielo —A partir de hoy la señorita Thea inicia su nueva vida bajo nuestras alas. Todos estaban atónitos, ninguno esperaba que yo me uniera al templo. —¿QUÉ? Ella no puede quedarse aquí— se quejó Helios, en un tono que no le gustó a los sabios, lo miraron de mala cara. —Sí puede y lo hará. Yo le propuse a la señorita Thea que se uniera de forma apropiada a nuestro templo, de ahora en adelante será una aprendiz. Como castigo por tu falta de respeto te encargo que prepares su iniciación, Helios. — lo reprendió el gran sabio con un tono severo. Vi como Helios tensaba su cuerpo y apretaba los puños, no me miro, tenía la vista fija en el suelo. —Sí, señor, como usted ordene. — respondió Helios, nos dio la espalda y se alejó. —Disculpe, gran sabio ¿puedo hacerle una pregunta? — dije en un susurro. —Sí, dígame qué quiere saber. —Decidí quedarme aquí, pero en mi mundo es muy raro si no me comunico con mi familia por tanto tiempo. Quisiera saber si es posible que yo pasé a mi mundo solo unos minutos para enviarle un mensaje a mi padre y que sepa estoy bien. Artemis se quedó en silencio unos minutos que para mí parecieron años. —Sí, puedes ir, pero no te tardes, yo me quedare aquí esperándote. —Muchas gracias, señor. —respondí con una sonrisa — seré rápida. Corrí al portal y pasé a mi mundo, el cambio de luz me hizo parpadear varias veces para ajustar mi vista. La terraza se veía de la misma manera que la dejé, ver los edificios rodeándome fue impresionante, tenía demasiado sin ver un edificio. Saqué mi móvil y lo encendí, cuando prendió comenzaron a llegar de golpe todos los mensajes, esperé hasta que llegaran todos los mensajes, abrí w******p busque a mi pequeño hermano en el chat y le envié una nota de voz para decirle que estaba bien y que donde estaba había muy mala señal, que tenía que ir a otro pueblo para tener un poco de señal. Repetí el procedimiento con mi papá y con Emma, a ella le envié unas fotos que tomé del templo para que viera que estaba todo bajo control. No espere a que me respondieran, cuando las fotos se enviaron guarde mi celular en mi bolso y me regrese al templo. El gran sabio estaba de pie cerca del portal esperándome, el resto de los sabios se habían ido, solo estaba él. —Me alegra que volviera, por un momento dude que volvería. —Yo le di mi palabra, si no quisiera volver no habría aceptado quedarme. — respondí. —Es una mujer que cumple sus promesas, esa es una buena virtud. —¿Ahora qué sigue?, ¿qué pasará conmigo? — pregunté. —Sígame — ordeno el gran sabio al tiempo que comenzó a caminar en dirección al templo. Hice lo que me pidió y comencé a caminar con él. —El próximo paso es la iniciación, después de eso comenzara su entrenamiento. — dijo el gran sabio. Asentí con la cabeza para que él continuara hablando. —La iniciación será esta noche, cuando la luna este en su punto más alto. Mientras se organiza todo deberá permanecer en su habitación, leyendo sobre las normas y restricciones del templo, está prohibido que salga de su habitación. Le llevaran frutas y agua, no puede comer carne, pollo, pescado, ni nada pesado. —¿Por qué? —Eso es parte de la preparación de su cuerpo para el ritual de iniciación. Pronto sabrá más, no se preocupe, solo debe confiar en nosotros y hacer lo que le ordenemos. —Está bien. Llegamos a mi habitación y el gran sabio abrió la puerta y entró conmigo. —Hoy deberá mantenerse en calma, tomar mucha agua, comer poco y ligero. Relájese y lea este pergamino — dijo señalando un tubo enrollado que estaba sobre la cama. —Aquí encontrara la información básica que necesita para su estancia, lo demás se lo explicaran sus instructores ¿entendido? —Sí, señor — respondí. Artemis avanzo hasta la puerta de mi habitación y se detuvo en el umbral. —Nos vemos en la noche, señorita Thea. Se fue y cerró la puerta de la habitación tras él. Me dediqué a hacer lo que me pidió, pero me quedé dormida y no me enteré cuando, supe que estaba dormida porque me despertó el sonido de la puerta. —Adelante — grité Entró un joven que jamás había visto, tenía en sus brazos un vestido blanco, muy hermoso. —Señorita, debe bañarse y colocarse este vestido sin nada más para la iniciación. —¿Disculpa? — pregunté confundida. —Debe colocarse este vestido sin ropa interior ni nada más. Báñese y vístase lo más rápido posible, cuando sea la hora vendré a buscarla. . ☼☾ Helios La rabia me consumía por dentro, como era posible que ella decidiera quedarse, no entendía. ¿En qué momento ella había hablado a solas con el gran sabio?, ¿por qué él le había pedido que se quedara? Algo más debe estar pasando, algo que yo no sé ¿por qué ninguno de los dos me dijo nada? Estaba tan enojado, yo había ido anoche a llevarle fresas y despedirme de ella, la abrace porque creía que nunca más la volvería a ver y ella no me dijo nada, me engañó, me vio la cara de estupido. Pase toda la mañana de un lado a otro por su culpa, hacía años que yo no organizaba una iniciación, era trabajo de los nuevos, yo me encargaba de supervisar y ahora estaba limpiando y decorando el santuario para ella. Tuve que salir del templo y cortar las flores, luego volver y decorar con ellas todo el santuario, llenar el lugar de velas pequeñas, luego usar los inciensos especiales para purificar el lugar y por último rezar para invocar a nuestra diosa y purificar las aguas del pozo sagrado. Las iniciaciones se hacían en las noches para que la luz de la luna se viera reflejada en el pozo sagrado, este lado del templo tenía un techo corredizo con un sistema de poleas, así preservábamos el lugar de daños y solo abríamos el techo cuando era necesario. El pozo lo decorábamos con flores de varios colores para simbolizar la vida, en sus diferentes facetas y en el agua del pozo agregábamos flores con pétalos blancos para simbolizar la pureza. Ya todo estaba listo y en perfecto orden, tuve el tiempo justo para bañarme y ponerme mi ropa especial para la ceremonia. Todos los miembros de alto rango del templo participaban en el ritual, debían usar una capa larga con capucha, el color de la capa era dorado con líneas rojo sangre. El dorado simbolizaba la fortaleza del alma y el rojo la sangre que le daba vida al ser. Los sabios estaban ubicados a los lados del gran sabio, los superiores estaban detrás y por último los líderes. Todos formando un semicírculo alrededor del pozo sagrado, todos estaban orando, repitiendo una y otra vez las mismas plegarias para invocar a la diosa de la vida y que purificara el agua del pozo. En toda la historia del templo nunca habían hecho una ceremonia de iniciación para una sola persona, siempre se hacía en grupo de mínimo 10 mujeres, porque las iniciaciones llevaban mucha preparación y tiempo debido a que se rezaba por 10 días seguidos. Esta vez habíamos hecho todo a las carreras y los rezos habían durado 10 horas en lugar de 10 días. Los rezos se detuvieron cuando la luna fue visible en el cielo, aún no había alcanzado el punto preciso para el ritual, pero no faltaba mucho, era momento de traer a la iniciada. —Traigan a la chica — exigió el gran sabio. Un joven practicante asintió y se fue a buscar a Thea, casi media hora más tarde apareció Thea en el umbral de la puerta del santuario, llevaba el hermoso vestido blanco ceremonial, su cabello suelto adornado con una cinta dorada que representaba la fortaleza del alma y una cinta roja atada a su cadera que simbolizaba la sangre que le da la vida al ser. Avanzaba lento por el pasillo, todos los ojos estaban puestos en ella, se detuvo frente al pozo. Mi corazón se aceleró al verla de espaldas, su cabello n***o estaba suelto y le llegaba hasta las caderas, se veía tan oscuro haciendo contraste con el vestido blanco que tenía puesto. Cuando la vi no pude evitar recordar el sueño de la cascada en el que me esperaba una mujer con un vestido blanco y cabello oscuro como la noche. Era ella, verla con esta ropa hacia que no me quedara ninguna duda de que era ella la que me estaba esperando, pero ¿por qué? —¡HERMANOS! Esta noche estamos reunidos para presenciar algo nunca antes visto. — exclamo el gran sabio. Todos en el santuario se giraron para verlo. —Hoy se une a nosotros una mujer muy especial, esta jovencita pertenece a otro mundo y aun así está aquí para ser parte de nosotros. Esta es la mujer que nuestra diosa eligió, la mujer que hemos estado esperando desde hace 22 años y hoy se unirá a nosotros. Su destino la trajo aquí y nosotros nos encargaremos de guiarla como se debe. — dijo mientras levantaba las manos. —Que se cumpla la voluntad de nuestra diosa — respondieron todos los hermanos Calys al unísono. —Thea Miller ¿aceptas a la diosa Calylis en tu vida? — preguntó el gran sabio. —Sí, la acepto. — respondió Thea. —¿Aceptas respetar y honrar los designios de nuestra diosa? —Sí, los acepto. —¿Aceptas unirte a nuestra hermandad y ser guiada por el camino de la mujer sagrada? —Sí, acepto. Todo se quedó en silencio y comenzamos a rezar para invocar la presencia de la diosa Calylis. La luna al fin alcanzó su punto más alto y se vio reflejada en el pozo. —Entra al pozo, Thea y entrega tu ser a nuestra diosa. — exclamó el gran sabio. Thea entro al pozo, avanzo hasta el reflejo de la luna y se sumergió hasta el cuello al tiempo que nosotros recitábamos. —Diosa Calylis, purifícala y limpia su ser para que inicie su nueva vida, bendícela con tu poder. Que tu presencia se quede en su ser y guie su vida. — recitamos todos al unísono. —Thea húndete en el agua y entrégate. — pidió el gran sabio. Ella obedeció y el agua del pozo resplandeció indicando, el símbolo de nuestra diosa que estaba tallado en la piedra detrás del pozo comenzó a brillar con un resplandor dorado intenso, esa era la señal que indicaba que la diosa aceptaba la presencia de Thea y la purificaba, ya no había vuelta atrás, ahora era una más del templo, yo ya no podía hacer nada para protegerla de mi mundo.
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