Sherine of Calylis
Helios
La noche se ve muy oscura, debe ser luna nueva porque no se ve nada en el cielo, solo se ve un brillo tenue, deben ser las estrellas, pero no estoy seguro. Miro a mi alrededor y veo arbustos que se parecen a los que se encuentran en las afueras del templo, pero ¿En qué momento salí? ¿Qué hago aquí?
Me siento desorientado, no puedo recordar que estaba haciendo antes de estar aquí y no recuerdo cómo llegué a este lugar. Comienzo a caminar para encontrar la entrada del templo y regresar a mi habitación. Encuentro la entrada, pero las puertas están abiertas, eso es muy extraño, jamás dejamos las puertas abiertas. Cuando entro comienzo a sentir un escalofrío que recorre todo mi cuerpo y hace que se me erice la piel, tengo el presentimiento de que algo está por pasar. Decido caminar con cautela, tratando de llegar a mi habitación, pero está todo muy silencioso, no se escuchan ni los sonidos de los insectos, ni de los arboles meciéndose con la brisa, nada. Siento que se me acelera el corazón con cada paso que doy. En el pasillo cambio de opinión y me dirijo al lado izquierdo, voy a ir al pozo sagrado, debo asegurarme que todo está bien ahí.
Mi corazón late descontrolado, siento que se va a salir de mi pecho, ya casi estoy cerca.
Ya casi llego, solo debo cruzar este pasillo y llegare a la entrada del santuario.
Cuando llego al final del pasillo se me detiene el corazón por un instante al ver las puertas del santuario abiertas. No puede ser, eso está prohibido, no está bien, algo pasa. Me apresuro a entrar al santuario para ir al pozo. Siento un gran alivio al ver que todo está bien, el pozo sigue ahí y el agua sigue cristalina.
¡BAAAAAANG!
Escucho un estruendo y me sobre salto, cuando vuelvo a mirar al poso la veo. La diosa Calys, emergiendo del pozo con una luz cegadora, debo cubrir mis ojos con mis manos, la luz es muy brillante. Intento ver a Calys fijamente pero no puedo, cada vez que quito las manos de mis ojos me ciega la luz, duele y no puedo verla, pero sé que es ella lo siento en todo mi ser.
Mientras trato de cubrirme de la luz cegadora ella habla
Ha llegado la hora
Los mundos alineados están
Ya viene
La luz se intensifica, cada vez más, mis manos ya no pueden protegerme de la luz, es muy intensa. Siento que me quema, la luz se intensifica hasta que se escucha una explosión. ¡BAM!
Me sobre salto y abro los ojos.
Está un poco oscuro, pero no como antes, parpadeo y veo el techo de mi habitación. Fue un sueño, uno desagradable y aterrador sueño.
Me siento en la cama y miro hacia la ventana para ubicarme en el espacio tiempo. Veo un leve resplandor que opaca la oscuridad, eso quiere decir que está amaneciendo. Estiro mis brazos mientras bostezo, me muevo para alcanzar la orilla de la cama y levantarme.
Resuena en mi cabeza la voz de la diosa Calys —Ya viene.
Suspiro y me levanto de la cama, me dirigió al baño, me baño y me cambio, cuando termino ya aclaró así que decido salir a reunir a los sabios para informarles de mi sueño.
La mañana se pasó volando, pude contarle mi sueño al gran sabio Artemis, después de hablar con él me siento más tranquilo, a pesar que no he podido comer nada por tener que estar en la biblioteca buscando como loco cualquier información relacionada con la alineación de los planetas o los mundos, en caso de que sea necesario para la reunión. Estoy cansado y hambriento así que salgo de la biblioteca para ir a comer algo, pero siento un escalofrío en mi cuerpo, como si tuviera un presentimiento, es la misma sensación que tuve anoche en mi sueño, como si algo estuviera a punto de pasar. Cambio de opinión no iré a la cocina, saldré a verificar el pozo sagrado y los jardines.
En el pozo todo está bien, las puertas del santuario estas cerradas correctamente, solo me falta verificar los jardines, el interno y el externo. Todo está bien en el jardín interno, así que iré al jardín externo, todo está bien ahí, pero sigo inquieto así que doy otro recorrido, cuando estoy a punto de regresar al templo escucho el crujido de las hojas. Antes de que pueda girarme en dirección al sonido alguien choca contra mi espalda y cae al piso, me volteo y la veo tirada en el suelo.
Es una mujer, creo, es muy pequeña y delgada para ser un hombre, a menos que sea un hombre que no se alimenta bien. Tiene una cabellera oscura recogida, no logro ver su cara porque está con la cabeza hacia abajo y su brazo izquierdo pegado del suelo. No me hace falta verle la cara para saber que no pertenece al templo ni a la Aldea, tiene una vestimenta muy extraña que le cubre los brazos y las piernas, sus pies están cubiertos completamente con unos zapatos muy extraños. Frunzo el ceño y pregunto —¿Quién eres y qué clase de ropa es esa?
La extraña lentamente se acomoda y mira hacia arriba, parece que tuviera miedo de algo. Cuando mira hacia arriba no me quedan dudas de que es una mujer, me mira con ojos sorprendidos y temerosos. Sus ojos parecen ser de color verde, tiene una nariz delgada pero no perfilada y unos labios delgados. La extraña se queda mirándome, pero no responde y eso me irrita, tampoco se levanta, solo se queda en el suelo como si estuviera pegada al piso.
—¡Levántate! — le gritó irritado, me muevo dudoso de sí agacharme para levantarla o si espero que ella se levante sola a su ritmo.
La veo pellizcarse su brazo y sobre saltarse, me mira otra vez y se queda observándome, siento que me está analizando sin moverse o hablar, lo que me irrita aún más y no puedo evitar mirarla con desprecio. Cuando estoy por agacharme a levantarla del suelo escucho a uno de los practicantes.
—¿Qué sucede, necesitas ayuda? —. Escucho sus pasos y me giro en la dirección en la que viene caminando el aprendiz para responderle, pero apenas me volteo, veo por el rabillo del ojo a la extraña moviéndose con una agilidad increíble, se levantó y comenzó que correr.
Le hago señas con mi mano al practicante para que venga, me giro en la dirección que se fue la mujer, la veo y corro detrás de ella, debo alcanzarla y detenerla, necesito saber quién es y qué hacía aquí, no podemos dejar que se vaya del templo sin hablar con ella.
Cuando estoy cerca de alcanzarla desaparece.
Me detengo en seco, sin poder creer lo que veo, el practicante me alcanza y me mira sorprendido. Él también vio lo mismo que yo.
—¿Hermano, se desapareció? — me pregunta.
—Sí, eso parece. Vamos a dar un vistazo de cerca.
Caminamos en silencio hasta las flores y siento una energía extraña que me eriza la piel, pero no hay nada raro con las flores ni rastro de la extraña mujer. El practicante toca las flores con delicadeza, buscando algún rastro de la extraña, como si pudiera haberse escondido entre las flores, pero no hay nada.
—¿Qué acaba de pasar? — me pregunta el practicante.
—No lo sé, pero debemos informarle esto al gran sabio. — Giro en dirección del ala este y nos vamos a buscar al gran sabio.
Para nuestra suerte sabemos dónde está el gran sabio y llegamos a él sin problemas. Está en la sala de reuniones del consejo, está ahí para preparar las cosas que se discutirán en la reunión que tendrá lugar en unas horas. Apenas abrimos las puertas del salón, lo vemos sentado revisando unos papeles, nos mira y arquea una ceja.
—¿Qué sucede, hermanos? ¿Por qué están pálidos y agitados?
Primero hablo yo, le cuento de mi encuentro con esa extraña mujer y como desapareció cuando huyó, el practicante confirma la presencia de esa mujer en el templo y su desaparición, cuando terminamos el gran sabio se queda en silencio unos minutos que se sienten como horas hasta que finalmente habla.
—Por favor, trae a todos los sabios y diles que la reunión debe hacerse ahora — dice mirando al aprendiz.
—Sí, gran sabio. — y se levanta para irse de la habitación en busca del resto de los miembros del consejo sabio.
El gran sabio espera hasta que ya no se escuchan sus pasos fuera del salón para volver a hablar. —El sueño que tuviste y la presencia de esa extraña en el templo no es una coincidencia. Esa mujer debe haber atravesado la puerta que conecta nuestro mundo con el otro.
Me quedo en silencio procesando lo que dice el gran sabio, cuando él vuelve a hablar
—Hace 22 años, la diosa se presentó ante toda nuestra orden para decirnos que nuestro mundo se iba a alinear con otro y una puerta se abriría para conectar ambos mundos, anoche ella se presentó en tus sueños para anunciar que había llegado el momento de la alineación. Hoy el destino trabajo a esa mujer aquí por alguna razón y estoy seguro que uno de nosotros podrá cruzar esa puerta. Sin embargo, solo los marcados pueden atravesar esa puerta que nos conecta.
—Eso quiere decir que... —no logro terminar la frase y no hace falta porque el gran sabio la termina por mí.
—Que tu irás a ese mundo. Tú eres el que fue elegido para este viaje, prepárate, muchacho. —dice mientras aprieta mi hombro. —Cuando llegue el resto del consejo les informaremos de la aparición de nuestra diosa en tus sueños, el incidente en el jardín de las estrellas y crearemos un plan de acción.