Capítulo 17 - Regreso a casa

2592 Words
El sol está muy brillante en el cielo, hace mucho calor porque ya son las 14:00, justo el momento del día en el que el sol está en su mayor esplendor. La terraza está vacía porque hoy es día de trabajo y ya la mayoría de las personas están de regreso a su oficina, además este lugar no es un sitio concurrido, las personas solo vienen aquí a fumar o tomar algunas fotos y ya. Yo estoy parada en la entrada de la terraza del edificio Boston y mis pies no se mueven, Helios está lejos de mí, a unos pasos del portal que conecta nuestros mundos, mientras que yo estoy pegada al suelo. No me puedo mover porque no dejo de pensar en que esto puede ser un error, hace rato me sentía muy segura y confiada, pero ahora estoy aquí aterrada de ir a su mundo. Si me voy ahora Helios no lo va a notar, si corro muy rápido no podrá alcanzarme y volverá a su mundo solo, quizás esta tan emocionado de volver a casa que no notará que yo no estoy con él. —No estarás pensando en abandonarme y huir ¿o sí? — pregunto Helios, mientras se acercaba a mí. —Umm, no, para nada, solo estoy agarrando fuerzas. — dije mientras me mordía el labio, muy nerviosa. —Mi mundo te da mucho miedo ¿no? — preguntó en un tono de voz muy suave, un tono de voz que no era muy frecuente en él. —Sí — confesé —No debes tener miedo, yo estaré contigo y no dejaré que nadie te haga daño, a menos que intentes quemarles los ojos con tu spray. —¡Mi gas pimienta! Sabía que se me olvidaba algo. —Gracias a la diosa que lo olvidaste, no quiero que le quemes los ojos a nadie por error. —Eso lo usaría para defensa personal, no de forma intencional, ya te dije que usé el spray en ti porque te tenía miedo, tú tienes un tamaño intimidante, no es mi culpa. —Sí, sí, lo que digas. Mis ojos nunca olvidaran eso. Baje la cabeza un poco nerviosa y avergonzada con Helios, la verdad es que él se había portado como un caballero conmigo, tal como dijo, en ningún momento intentó nada extraño, si es un hombre de palabra después de todo. —El punto es que no dejaré que nadie te haga daño, Thea. Solo quiero llevarte a mi mundo para que los hermanos del templo hablen contigo y puedas ver mi mundo con otros ojos, que veas su belleza. No le respondí solo asentí con la cabeza y comencé a avanzar con Helios en dirección al portal. Nos detuvimos frente al punto de unión de nuestros mundos, Helios lo reconoció fácilmente por mi relato de como llegue a su mundo, tampoco era difícil para nosotros ver donde se conectaban nuestros mundos porque hoy se veía con más claridad el jardín de su mundo, sobre puesto sobre el nuestro, era algo muy raro de ver. Parecía que un pequeño lado del jardín tenia puesto un filtro de Snapchat, mientras que el resto era la vista normal sin filtros. Helios giró y nuestras miradas se encontraron, estiro su mano para que yo lo agarrara, pero no lo hice, me quede mirando el portal. —¿Confías en mí? — preguntó Helios —Sí — respondí sin dudarlo. —Entonces toma mi mano y vamos juntos. Respiré profundo y tome su mano, Helios me dio una pequeña sonrisa de boca cerrada y volvió a dirigir su mirara a la ‘puerta’ comenzó a avanzar y yo avance con él. Uno, dos, tres, cuarto, cinco pasos, cerré los ojos y di el último paso que faltaba para cruzar. Respiré profundo y me detuve cuando Helios lo hizo. —Estoy en casa — dijo Helios, al escucharlo decir esas palabras abrí los ojos. —Bienvenida a la Sherine of Calylis, Thea. —Gracias por la bienvenida — respondí con una pequeña sonrisa que desapareció cuando vi que varios hombres con túnicas, como las que usaba Helios el día que apareció en mi casa, nos rodearon. —Tranquila, son mis hermanos de la orden, todo va a estar bien, por favor no huyas. — Susurró Helios, para que solo yo lo escuchara. Helios me soltó la mano y dio dos pasos hacia adelante y levanto las manos al cielo. —Gracias a la diosa estoy de regreso en casa. He regresado mis hermanos. Al escuchar esas palabras los hombres se apresuraron en nuestra dirección y nos encerraron en un semicírculo. —¡Hermano, Helios! — dijo un hombre pelirrojo, que se veía más joven que Helios. —No lo reconocí con esas extrañas ropas, pero si reconocí su voz. Eso fue lo último que pude escuchar con claridad de resto todos se abalanzaron sobre Helios, entre apretones de manos y abrazos. Todos hablaban al mismo tiempo y para mí era imposible seguir todo lo que decían, pero se notaba que estaban muy felices de verlo nuevamente, Helios parecía un hombre muy popular. El alboroto se detuvo cuando Helios pidió silencio. —Hermanos, estoy muy feliz de regresar a casa, viví una experiencia muy interesante en el otro mundo y no veo la hora de contarles, sin embargo, debo notificarle al consejo que regresé y no volví solo. — dio un paso a un lado para que todos pudieran verme mejor — Esta mujer que vino conmigo se llama Thea y ella es la que habíamos estado buscando, por favor notifíquenle al gran sabio que regrese con ella, mientras el concejo decide cómo proceder yo le daré un recorrido para que conozca nuestro templo. Los hombres que estaban a su alrededor asintieron y se fueron, excepto uno. Ese hombre se había mantenido alejado del alboroto, solo estaba observando de lejos y cuando todos se dispersaron él en vez de alejarse caminó hacia nosotros, tenía la vista fija en mí, me dio escalofríos. Un hombre alto, de cabello n***o, cara ovalada con una barbilla ancha, ojos oscuros, casi tan negros como su cabello, nariz delicada y unos labios delgados y provocativos. Espalda ancha y un cuerpo atlético como el de Helios, se veían de contextura similar, incluso llevaban las mismas ropas, pero eran opuestos, Helios parecía el sol y este hombre la noche. Se detuvo frente a Helios y comenzó a hablar sin dejar de mirarme. —Hermano, Helios, que maravilla que pudiste volver a casa. Pensé que te habías perdido en el otro mundo, me alegra que regresaras sano y salvo con la señorita intrusa o quizás ella es más que eso. —Eros — dijo Helios con una molestia muy clara en su tono de voz. El hombre dejó de mirarme y fijó sus ojos en Helios. —Qué pena ver que no me extrañaras, Helios. —dijo el hombre de cabello n***o, fingiendo una cara triste. —No creí que pudieras preocuparte por mí, pensé que estarías feliz de no tenerme cerca unos días. — respondió Helios. —Para nada, sin ti las cosas son muy aburridas mi querido hermano. Tú haces que las cosas sean más interesantes. —Claro, me imagino. Por eso te ves tan feliz de que yo regresara. —Por supuesto. Es una maravilla verte de regreso y más por lo que has traído del otro mundo. — respondió Eros y volvió a fijar su vista en mí. —Bienvenida a nuestro humilde templo, señorita… —Thea — respondí —Sí, lo lamento, tengo una memoria terrible, el hermano Helios lo dijo hace unos minutos y lo olvidé. No volveré a hacerlo. —No se preocupe — respondí, tratando de ser muy cortés y educada como me había pedido Helios en mi casa. —Puede llamarme hermano Eros, por ahora. Al menos hasta que sepamos en que rango estás en tu mundo— dijo mientras me dedicaba una sonrisa. —Entendido, hermano Eros — respondí bastante confundida por la dinámica de estos dos. Mire a Helios y él tenía la vista fija en Eros, claramente algo le molestaba, pero no sabía qué. —Eros, si nos disculpas prometí darle un paseo a la señorita Thea mientras se reúne el consejo. —dijo Helios con un tono bastante frío. —Claro, ni más faltaba, solo creo que deberías cambiarte esa ropa antes de que se reúna el consejo, dudo que al gran sabio le guste verte con esas fachas tan descuidadas — exclamó Eros mientras señalaba la ropa de Helios. —No te preocupes, lo resolveré antes de la reunión, gracias por señalarlo, Eros. — respondió Helios con frialdad. — Vamos señorita, Thea, por aquí — dijo Helios mientras me señalaba el camino. —Adiós, hermano Eros. —Hasta luego, señorita Thea, espero volver a verla pronto. — se despidió Eros. Avancé en silencio con Helios por el jardín hasta que Eros estuvo lejos de nuestra vista. Helios se veía completamente distinto ahora, cuando cruzamos el portal estaba sonriente, esperanzado feliz y muy cercano a mí, en este momento estaba frío y distante. Recorrimos un espléndido jardín que Helios me explico era el jardín externo, estaba lleno de flores hermosas. Helios sabía el nombre de algunas como estrellas llameantes, rosas, girasoles, buganvilla, hortensias, lavandas, hiedra, claveles y geranios; desconocía el nombre del resto y las llamaba flores silvestres. En el jardín tenían flores, unos pequeños asientos llenos de enredaderas y un pozo para sacar agua, Helios me explico que este era uno de los sitios donde sacaban agua potable, que una de sus labores era llevar agua de aquí hasta la cocina cuando era necesario. Ellos tenían un sistema de agua similar a las tuberías, pero menos avanzado que en nuestro mundo y fallaba mucho. Del jardín exterior llegamos a una estructura que yo ya había visto, el día que vine a este mundo por primera vez. Esa era el Ala Exterior del templo, según entendí el templo estaba dividido en dos partes el Ala Exterior y el Ala Central. En el ala exterior estaban las habitaciones de las mujeres, los salones de clase, la biblioteca, cocina y el área de jardinería. El jardín interno separaba el ala exterior y el ala central, era mucho más pequeño que este jardín y tenía una pequeña fuente en el centro. El ala central tenía la sala de reuniones del consejo, las habitaciones de los hermanos de la orden, las habitaciones de los practicantes y el santuario dedicado a la diosa Calylis. El templo era enorme, tenía unas paredes alrededor de todo que separaban el templo del bosque en el que se había construido. A unos kilómetros estaba ubicada la aldea, pero la caminata era larga y no podíamos alejarnos mucho para ir a conocer la aldea, Helios prometió llevarme antes de irme. Cuando llegamos al ala exterior Helios me llevo directo a la biblioteca y me pidió que me quedara ahí mientras él se cambiaba. Yo me dedique a explorar su biblioteca, era más grande de lo que esperaba, ocupaba gran parte del segundo piso, los estantes estaban llenos de libros con lomos gastados y rústicos, muchos pergaminos, papel, plumas y potes con tinta sobre las pequeñas mesas cerca de las estanterías. Para mí todo se veía muy antiguo a pesar de que Helios me explico que esa era el área con libros más nuevos. A un lado de la biblioteca estaba la oficina de Helios, me sorprendió saber que tenía una oficina, pero no me dejo entrar porque se iba a cambiar, dijo que luego me la mostraría, yo no podía esperar para verla, quería saber más sobre él conocer todo su mundo. Mientras recorría la estantería un libro rojo con letras doradas llamó mi atención “Iniciación al sexo, curso básico para iniciarse en el arte del placer corporal” no dude para tomar el libro y comenzar a leerlo, pase rápidamente por todas las hojas para ver si era solo escrito o incluía imágenes. Parecía ser un libro muy detallado porque tenía texto y muchas imágenes explicativas bastante explicitas así que me fui a la primera página. La sexualidad es algo que acompaña a los seres humanos desde su nacimiento hasta el día de su muerte, es parte de su vida y una forma de expresión de su cuerpo. No es fácil hablar de sexo porque es un tabú para la sociedad, a pesar de que todo el mundo tiene relaciones sexuales al menos una vez en su vida, por eso debería hablarse con mayor libertad y sin complejos. En las próximas paginas encontraras lo básico que deben saber todos los seres humanos sobre el sexo. No solo debemos centrarnos en el propio placer en el de la pareja también, si somos egoístas en el sexo es posible que la experiencia no sea tan buena para la otra persona, pero si escuchamos atentamente el cuerpo de la otra persona podremos tener una mejor experiencia, si tu pareja s****l la pasa bien tú también lo pasaras bien. Adelanté unas páginas para ver que más decía el libro El cuerpo femenino y el cuerpo masculino tienen distintos puntos de placer que debes explorar para tener una mejor experiencia. Esa parte venía con un dibujo el cuerpo de una mujer y de un hombre con unos puntos marcados, que parecían ser los puntos de placer que describía el libro. La mujer tiene al menos 6 zonas —¿Qué estás haciendo? — preguntó Helios. Yo estaba tan concentrada que no lo escuche entrar a la biblioteca y cuando me habló grité del susto y con mi gritó también lo asuste a él. —¡Helios! Casi me matas del susto — me quejé. —Tú me asustaste a mí. —No te escuché entrar y cuando me habalste me asusute. —Ya veo que estabas concentrada en ese libro —Sí, lo estaba — dije un poco avergonzada y volví a guardar el libro en el estante — ¿Ya podemos continuar con el tour? —Sí, sigamos — respondió Helios muy serio. Ya se había cambiado de ropa, se quitó el jean y la franela que le regale y llevaba una túnica color beige con detalles en color marrón y los mismos zapatos negros que parecían zapatillas de ballet. Su cabello estaba perfectamente peinado hacia atrás, totalmente diferente a como lo usaba en mi mundo, supongo que mi influencia ayudo a que él consiguiera una imagen más relajada. Ahora se veía muy serio y rígido, supongo que era parte de sus normas verse impecable. Cuando salimos de la biblioteca y nos dirigíamos al primer piso para conocer las instalaciones apareció un joven muy atractivo de piel clara, ojos oscuros y cabello castaño, no tan alto como Helios, pero más alto que yo. —Hermano, Helios, el consejo ya pauto la reunión, será en media hora. El gran sabio lo esta esperando en la sala del consejo. —Gracias por notificarme, Thomas. —dijo Helios, dándole una palmada en la espalda al muchacho — ¿Qué dijeron sobre nuestra visitante? —A ella también la espera el gran sabio, no sé si será parte de la reunión del consejo, pero el gran sabio espera hablar con ambos antes de la reunión. —Entiendo, muchas gracias. — respondió Helios. Thomas hizo una pequeña reverencia y se fue apresurado por un pasillo estrecho. —Vamos, Thea, es hora de que conozcas al líder de nuestro templo. — dijo Helios, emocionado. Respiré profundo y lo seguí hasta la sala del consejo.
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