El gran sabio entró a mi cuarto y se sentó en mi cama, a mi lado y comenzó a hablar sin rodeos.
—Thea, Helios me contó todo sobre ti. — dijo el gran sabio.
Tragué pesado y sentí que se me revolvía el estómago ¿qué le había dicho sobre mí? ¿a qué se refería cuando decía todo?
—¿A qué se refiere? — pregunté nerviosa.
—Como sabes, estábamos esperando a alguien de otro mundo, no sabíamos si sería hombre o mujer ni que vendría a hacer en este mundo…
Yo asentí con la cabeza para que Artemis viera que estaba entendiendo lo que decía y continuara hablando.
—Yo le pedí a Helios que se asegurara de que tú eras la persona que estábamos esperando y así lo hizo. Él me contó de tu sueño recurrente, a eso me refiero.
Mi sueño, lo había olvidado, desde que conocí a Helios y me topé con este mundo ese sueño se detuvo.
—Oh, mi sueño.
—Ese sueño tuyo nos hace creer que eres la persona indicada, la que estábamos esperando. Los sueños están llenos de mensajes y un sueño como ese significa algo grande, está ligado a tu destino. Me gustaría afirmar que ya no has vuelto a tener ese sueño desde que estas aquí, creo que tu sueño se detuvo el día que encontraste la puerta a este mundo, porque lo que buscas está aquí.
—Así es. —Respondí.
No sé porque, pero este hombre me inspiraba confianza y él era el líder del templo si alguien podía ayudarme a descifrar el significado de mi sueño era él. Me llené de valor y decidí contarle todo, incluso lo que no le dije a Helios.
—Hay más, yo no le conté todo a Helios, porque apenas acababa de conocerlo y no confiaba en él. No estaba segura si él realmente tenía intenciones de ayudarme o dañarme y por eso no le conté todo. — le confesé al gran sabio.
Abrió los ojos como platos por la sorpresa y pareció dudar en lo que iba a decir.
—¿Y confías en mí? — preguntó.
—Sí, hay algo en usted que me inspira confianza y si alguien puede ayudarme a averiguar sobre esos sueños es usted.
Artemis sonrío, una sonrisa genuina, algo que no había visto en él desde que abrazó a Helios el día que lo conocí, la mayoría de las veces que lo había visto siempre estaba serio y daba pequeñas sonrisas de lado cuando era necesario.
—En ese caso soy todo oídos, querida niña.
—Si es cierto que ese sueño que le conté a Helios lo he tenido toda mi vida, al principio me aterraba y me despertaba asustada en las noches, pero poco a poco aprendí a vivir con ese sueño a aceptar que era solo eso y que la terrible oscuridad llena de tristeza de mi sueño no podía dañarme cuando estoy despierta. Ese sueño era algo constante en mi vida, aparecía cada cierto tiempo, pero antes de llegar a este mundo pasé un mes entero repitiendo ese mismo sueño, cada noche cuando me quedaba dormida soñaba con eso y tal como usted dijo el día que entré aquí ese sueño se detuvo, pero fue remplazado con otro sueño que se repetía una y otra vez hasta que volví a este mundo y Helios apareció en mi mundo.
El gran sabio se veía cada vez más intrigado por mis palabras, en sus ojos se veía el brillo de la curiosidad.
—Al parecer tus sueños se conectan a nuestro mundo ¿me podrías contar ese segundo sueño? — preguntó.
Le conté mi sueño con todos los detalles posibles, le explico que inicia en medio de la oscuridad, una oscuridad en la que no puedo ver nada hasta que aparece un punto de luz, lo sigo y cuando atravieso esa luz aparezco en un bosque, pero esta vez es de día y no de noche como pasaba con mi otro sueño. Escucho el ruido del agua y camino en esa dirección hasta que llego a una cascada, ahí me encuentro a un hombre. Él está de espaldas, pero aun así siento que ya lo he visto y que lo conozco, anhelo estar cerca de él, siento que lo he estado buscando y cuando llegó a él se voltea, pero me despierto y no logro ver su rostro.
—Tus sentimientos en esos sueños son muy intensos, parece que se trata de un amor del pasado, un lazo de amor tan fuerte que no se destruyó ni con la muerte. Esos dos sueños he hacen pensar que estas aquí para encontrar a esa persona. — dijo el gran sabio, mientras sobaba su barbilla, parecía estar pensando en algo más.
—¿Usted cree que pueda ayudarme a encontrar a esa persona? — pregunté
Artemis sonrió
—No sé si yo pueda hacerlo, pero estoy seguro que en este mundo encontraras más respuestas que en el tuyo y por eso vine a verte.
—Cierto, usted dijo que venía a hacerme una propuesta. ¿De qué se trata? — le pregunté intrigada.
—En basé a todo lo que sé de ti, puedo asumir que tu destino está ligado a nuestro mundo y por eso te propongo que te quedes aquí tres meses, pero que te quedes como una aprendiz del templo. Si te unes a nuestro templo de la manera apropiada, tendrás más libertad para experimentar nuestro mundo al máximo y de esa manera podrás conectar con nosotros, con nuestro hogar, con la tierra, con nuestra gente y con nuestra diosa. Quizás así encontraras las respuestas que buscas.
—¿Por qué tres meses? — pregunté
—Porque nuestros mundos no estarán alineados para siempre, ese tipo de acontecimiento suele durar entre cinco y seis meses. Ya casi pasó un mes desde que los mundos se alinearon, es decir que esa conexión seguirá por unos 4 o cinco meses, si te quedas aquí tres meses tendrás suficiente tiempo para experimentar nuestro mundo y poder volver a tu mundo si es que lo deseas.
—¿Si es que lo deseo? — pregunté
—Sí, esa es la otra parte de mi propuesta. Te ofrezco quedarte en nuestro mundo tres meses y el día que se cumpla ese plazo elegirás si regresar a tu mundo o quedarte a vivir aquí como uno de nosotros. Es decir, si en ese tiempo descubres que tu destino está aquí, te aceptaré y podrás vivir en el templo hasta que culmines tu entrenamiento y te vayas a vivir a la aldea como un m*****o más de nuestro mundo. Claro, solo si quieres, no es obligatorio. —Me explicó el gran sabio Artemis.
—Es decir que si acepto quedarme aquí tres meses me entrenaran de la misma manera que a las otras mujeres que viven aquí.
—No exactamente, no te podemos tratar igual que las demás porque vienes de otro lugar con una crianza distinta. Si accedes quedarte tendrás un tutor personal por un mes que te enseñara todo lo básico que necesitas saber sobre nuestro mundo y el templo, después de eso podrás ver las mismas lecciones que el resto. Te integraremos al templo y a nuestra sociedad poco a poco.
—Eso implica que si me equivoco me castigaran de la misma manera que a las otras mujeres.
—Así es. Sé que eso te preocupa porque ese tipo de castigo físico no se practica en tu mundo, pero si te unes a nuestro templo esa es una parte vital del entrenamiento.
—No lo sé.
—Tranquila, sé que lo que te estoy diciendo es algo difícil. No tienes que darme una respuesta ahora, quiero que lo pienses con calma para que puedas elegir lo que creas es correcto para ti. — me dedico una sonrisa de boca cerrada mientras me daba una palmadita en el hombro — Nos vemos en dos días en la puerta a tu mundo, si regresas a tu mundo entenderé que esto es demasiado para ti y no te interesa unirte a nosotros, si decides quedarte con nosotros no cruzaras la puerta de los mundos.
—Está bien, pensaré en su propuesta, gran sabio.
Artemis se levantó y avanzó hasta la puerta, en el umbral se giró para mirarme.
—Buenas noches, señorita Thea, que descanses.
—Buenas noches, señor.
El gran sabio salió de mi cuarto y cerró la puerta, dejándome con la cabeza llena de dudas, me acosté y a pesar del cansancio el sueño no se apoderó de mi porque mi incertidumbre era más fuerte que mi cansancio. Pasé horas dando vueltas en la cama, hasta que en algún momento de la madrugada el cansancio venció a mi mente y caí en los brazos del sueño.