Capítulo 9 Conviviendo con mi hijo

1043 Words
Narra Damián Me encuentro sumido en mis pensamientos, aun sigo sin poder creer que en verdad tenga un hijo con esa mujer, es decir, si lo había pensado en su momento, pero después de que saliera a la luz su traición. ¿Ya que ganas podía tener? Todo iba también o al menos eso pensaba. Además, por algo pasan las cosas y conocí a Marisela, ella es totalmente diferente, sólo que por ahora ella está dolida por toda esta situación. El sonido de la llegada de un mensaje me saca de mis pensamientos, lo veo y es Mercedes. De la que menos quería. Me está preguntando si quiero pasar el fin de semana con el pequeño y pues no tengo problema con ello, después de todo es mi hijo y así lo podría conocer mejor. Él no tiene la culpa de toda esta situación, al contrario, es sólo un inocent3 en todo esto. —Hola ¿Puedo pasar? —Hilda se asoma por la puerta entreabierta y yo asiento. —Sabes que puedes entrar cuando gustes. —Le digo y ella asiente sonriendo. —Lo sé, pero no sea que estés ocupado con algún accionista. —Bueno, en eso tiene razón. —¿Qué te trae por aquí? —Le pregunto con curiosidad. —Quería saber como has estado, ya casi no vas a la casa a visitarnos. —Es verdad, he estado deprimido y lo que menos quiero es preocuparlos. —Lo sé, es sólo que… —Me interrumpe. —No digas que, ocupado con el trabajo, porque sabes muy bien de que no es así. —Me conoce muy bien. —Está bien, no he estado muy concentrado en lo que debería, es sólo que aun no puedo creer que Marisela se alejara de mi de esa manera y ni que decir de su dichoso amiguito, que está tras de ella como un p3rr0 faldero. —Y eso hace que hierva mi sangre. —Por cierto, la vi el otro día en la mueblería, y quise hacerla razonar, pero sigue reacia a su decisión, además, llegó un tipo que me miró como si estuviera haciendo algo malo. —¡¿Qué?! —¿Cómo que te miro tan mal? —Ese maldit0 desgracias, con mi familia nadie se mete. —Es un tipo muy raro, actuaba como si fuera algo mas de ella. —No sabe con quién se ha metido. —No te preocupes, espero que no se vuelva a aparecer en nuestras vidas. —Tendré que contratar a unos guardaespaldas para que cuiden de Hilda y de mis hermanitos. —No entiendo por que ella tiene un amigo tan… celoso. —Y tiene razón en eso. —De seguro debe mostrarle una versión que no existe para sólo así ganársela y lo mire. —Y todo es culpa de Mercedes. ¿no se pudo quedar lejos de aquí? ¡Dios! ¿Qué he hecho para merecerme todo esto? —No lo dudo. —La veo hacer una mueca, mientras mira a la nada. —Por cierto, mañana llevaré a mi hijo a la casa y así conviva con mis hermanitos. —Digo y veo que se le iluminan sus lindos ojos. —¡¿De verdad?! —Se puso muy feliz por la noticia. —Así es. —Le sonrío, ella se levanta de su lugar y me abraza con mucha emoción. —Bueno, entonces preparé tu habitación para que puedan estar cómodos. —Me da un beso en la mejilla y se va de mi oficina. Sin embargo, a mi no me nace esa felicidad, digo, sé que es mi hijo y me da ternura, pero… Él no merece que yo lo rechace, como dije antes, no tiene culpa de nada. … Paso a la casa de Mercedes y veo que me recibe con una amplia sonrisa, una que ignoro al entrar, le llama al pequeño Josh, y él baja con mucha felicidad, tan lindo. Nos abrazamos y siento una ligera calidez dentro de mí. Se despide de su mamá y lo llevo conmigo al auto, lo pongo en su sillita y le pongo el cinturón. —¿Tienes hermanitos de mi edad? —Me pregunta con curiosidad una vez que pongo en marcha el carro. Por lo que veo Mercedes se encargó de hablarle de mis hermanitos. —Así es, y estarán felices de jugar contigo. —Y no lo dudo. —Ya quiero conocerlos. —Es un pequeño de buenos sentimientos. … Llegamos a casa de mi familia, lo ayudo a bajar, mientras que Hilda se acerca a nosotros para saludarnos y ayudarme a bajar su maleta. Entramos y veo a mis pequeños jugando, Hilda les llama y vienen a nosotros. —¿Quién es? —Pregunta Dany con curiosidad. —Si. —Le sigue Angelito. —Él es Josh, mi hijo. —Bajo al pequeño y se saludan. Dany le toma de la mano y lo lleva con ellos a seguir jugando. —Vaya, si que se van a llevar muy bien los tres. —Es verdad. Mientras que ellos jugaban, fui a mi habitación, quería descansar por un momento, aunque sabía que sería imposible. —¿Cómo se atrevió ese imbécil a mirar de esa manera a Hilda? Tengo ganas de ir a buscarlo y ponerlo en su lugar. Estaba por cerrar los ojos, cuando tocan a la puerta y digo que pueden pasar. —Ya está la comida. —Asiento y me levanto de la cama. Bajamos y los pequeños ya están sentados, al igual que papá, lo saludo y tomo mi lugar. Platicamos cosas del trabajo y otros temas. … Los días pasan un poco lento y en esta ocasión lo agradezco, porque así puedo convivir mas con mi hijo, al igual que el resto de la familia, mis hermanitos están muy felices por tener un nuevo hermanito con quien jugar. —¿Estas contento? —Le pregunto a Josh y asiente sonriendo. —Mucho, papi. Ojalá mami también pueda estar con nosotros. —Eso si ya no me gustó mucho, lo que menos quiero es tener cerca a esa mujer. Sólo que no lo demuestro. —Claro que sí. —Sin embargo, no tendré mas opciones, todo sea por mi hijo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD