Capitulo 2 Cuando la conocí

1036 Words
Narra Damián Llego a la oficina después de una comida algo incomoda con esa traidora y su hijo, no hago menos a ese pequeño, pero no me siento bien que me diga papá, aun no estoy muy seguro de que sea mi hijo, digo, tiene la edad de cuando estuve por ultima vez con Mercedes, pero ¿Quién me garantiza que no estuvo con alguien más? Si traicionó a Hilda, pudo haberme traicionado a mí también con quien sabe quién. También he querido llamar a Maricela y decirle que me hice la prueba de paternidad y que todo estará bien, pero ¿y si resulta se mi hijo? No importa, porque sé que ella lo comprenderá y que sólo me haré cargo de él sin involucrarme con esa mujer. Así que me armo de mucho valor y tomo mi movil y marco su número, y para mi sorpresa, me manda a buzón. ¿Por qué? —¡Hola, hemano! —Entra Daniela con una hermosa sonrisa y corre a mí, me levanto de inmediato y nos abrazamos. —Mi pequeña. —Ella alegra mi día gris. —Disculpa, Damián, pero quería venir a verte. —Entra Hilda muy apenada. —No te preocupes. Sabes que esta hermosa pequeña me pone feliz. —Y es verdad. La bajo y veo a papá y se va con él dejándonos solos. —¿No te ha llamado? —Me pregunta una vez que toma asiento en el sofá. —No. Y de hecho le llamé, pero me manda a buzón. —Digo con tristeza. —Tal vez necesita su espacio. Lo mejor es dárselo. —Y sé que tiene razón. —Lo sé, sólo quería decirle que me hice la prueba de paternidad, y estoy casi seguro de que no es mi hijo. —Esa mujer es capaz de eso y más. Sólo que eso lo tengo en mi mente, ya que Hilda aun la estima, y no debería después de todo lo que le hizo, pero ella es tan bondadosa y bueno… —Te puedo entender, pero debes darle un poco de tiempo, de igual manera yo hablaré con ella. —Su sonrisa me reconforta un poco. —Muchas gracias, en verdad. —Nos levantamos de nuestros lugares y nos dimos un cálido abrazo. Sale de la oficina y yo trato de concentrarme en el trabajo. Sin embargo, los recuerdos de cuando la conocí llegan a mi mente, como si hubiese sido ayer. Ese día salí hecho una furia del hospital y me fui a un bar. Flash back Aun no podía creer que Mercedes nos traicionara de esa manera. ¿Quién se podía imaginar de que estaba relacionada con Dayana? Me encuentro en un bar con música tranquila bebiendo tranquilamente, hasta que escucho una pelea. Me giro para ver que es lo que interrumpe mi tranquilidad, y es una hermosa rubia quien estaba tratando de zafarse de un imbécil. No sé por que sentí que mi sangre hervía. Me levanté de mi lugar y quité a ese idiota golpeándolo, haciendo que cayera al suelo. —¡¿Qué te pasa?! —Me grita todo furioso. —¡No! ¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué la tratas así? —Lo miro con odio. —Ella es mi novia, y la trato como se me da la m4ltit4 gana. —¿Tiene novio? ¡Vaya! —¡No somos nada! Ya habíamos terminado. —La miro y siento una esperanza dentro de mi corazón. —Eres una pe… —Estuvo a punto de insultarla y ambos vemos como sacan a ese tipo del lugar. —¡Suéltenme! ¿A caso no saben quien soy? Haré que los despidan. La vuelvo a mira y ella toma asiento poniendo su cara entre sus manos. —¿Te encuentras bien? —Me siento a su lado con cautela, no sea de malas que no quiera a nadie a su lado en estos momentos. Se quita las manos de su rostro y ahora que la veo mejor, es realmente hermosa. —So, muchas gracias, en verdad. —Me da una sonrisa y sentí una calidez dentro de mi corazón. Fin flash back Desde ahí comenzamos a salir y dándonos una oportunidad para amar y ser amados. Todo iba muy bien. El día del compromiso de mi padre e Hilda no me gustó en lo absoluto que ella estuviera ahí como esperando a que yo la perdonara o algo así, no tengo el corazón bondadoso como el de Hilda como para haberla perdonado. Y sé lo dije a ella aquel día, pero aun así se aferra a la idea que Mercedes cambió. Yo no le creo nada. Los toques a mi puerta hacen que vuelva a la realidad. —Adelante. —Digo y veo que es mi asistente. —Señor, el sr. Medina lo busca. —¿Mi suegro? —Dile que pase. —Le pido y ella lo hace pasar. —Rafael, como… —Pide que no siga hablando. —No tienes vergüenza, mira que tu ex aparece justo en su boda y con un hijo tuyo. ¿Por qué no dijiste nada? —¿Qué? —Yo no sabía que estaba embarazada, sólo se fue sin mas y habia sido lo mejor, además, cabe la posibilidad de que no sea mío. —Digo con seguridad. —¿Y si lo es? ¿Qué harás? —Tiene que ser una broma. —Sólo me encargaría de él, con mi ex no tengo nada. Usted sabe que amo a su hija. —Y es verdad. —No sé si confiar en tus palabras. —Nunca le gustó que su hija y yo tuviéramos una relación, pero he demostrado que realmente la amo. —Lo he demostrado. Además, he pedido una prueba de paternidad. —Digo con total seriedad. —Si ese n**o resulta ser tuyo, no sabes cómo destrozará aun mas a Maricela y entonces si olvídate de ella. —Me da una advertencia y sale de la oficina sin darme la oportunidad de decir algo más a mi favor. Sé que no es mi hijo y no entiendo el por qué esa mujer dice lo contrario. ¿Qué te traes?
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