Narra Mercedes
6 meses, han pasado 6 m4ldit0s meses desde que Damián se fue, y sólo ha llamado para hablar con mi hijo, a mi me ha estado evitando y eso me enoja, por mas que intenté que se fijara nuevamente en mí, alejando a esa mujer, y de nada sirvió.
Tocan la puerta y me paro del sillón y es el idiota de Román.
—¿Qué quieres? —Le digo molesta.
—Ella está embarazada de un imbécil. —Creo que también la está pasando mal.
—¿Y? no me importa. He ido al extranjero y no sé donde c4r4jos está ese idiota de Damián. —¿Qué hice para merecer su desprecio?
—Ni que lo digas. Marisela se fue a otra empresa de su ahora “novio” —Tomo mi teléfono y reviso sus perfiles y nada, todo es privado.
—¡Maldición! Y todo es culpa de Dayana, le dije que no se metiera, pero ¡No! Quería v3ngarse de Hilda en lugar de aceptar que Daniel no la quería. —Y sé que en parte también fue mi culpa.
—Y yo que pensé que podía conquistarla. —Realmente los dos la estamos pasando muy mal.
Me levanto del sofá y saco una botella de tequila y sirvo dos vasos y lo bebemos de un trago.
—¡Dios! Estamos haciendo mal las cosas. —Y creo que tiene razón.
—Es verdad. —Me sirvo mas y lo bebo nuevamente de un trago.
De repente siento su mirada, lo veo y no está nada mal el hombre. Y tengo el impulso de besarlo con muchas ganas, ya que he tenido más de 3 años de no hacerlo de esta manera, si habia estado saliendo con otras personas, sin embargo, me dejaban al saber que tengo un hijo.
Me acomodo bien en sillón, y él se posiciona arriba de mí, nos quitamos la ropa y ambos estamos con el d3seo de hacer el amor. Toma un preservativo y entra en mi haciéndome gemir. Y ¡Por dios! Creo que es mejor que Anthony.
—No me arrepentiré de hacerte mía. — No lo dudo.
—Yo tampoco lo haré. —Y lo digo muy en serio.
…
Estuvimos toda la noche haciendo el amor y diré que realmente me encantó. No entiendo como esa estúpida dejó pasar una oportunidad con un hombre como Román.
Lo bueno que habia dejado a mi hijo con “la tía” Hilda, ellos lo quieren mucho y eso era un punto a mi favor, pero Damián, seguía encerrado o encaprichado con esa mujer. Y me enteré de que Damián ha estado saliendo con una castaña antes de su partida al extranjero, eso me molestó y mucho. Y eso fue por las fotos que me habia enviado Marcus.
—Buenos días. —Dice Román al estirar su perfecto cuerpo.
—Hola. —Le digo con una sonrisa coqueta.
—Me la pasé de maravilla. —Me dice y le doy la razón.
—Ni que me lo digas. —Lo beso con pasión y vuelvo a sentir ese prominente bulto creciendo entre su entrepierna, me acomodo arriba de él y haciendo que entre en mi haciéndome gemir de placer.
—¡Dios! Esto es maravilloso. —Y es la verdad, mas que el aburrido de Damián.
Pero no significa que me olvidado de mi promesa de ir por él y que nos casemos, y mientras Román puede ser un amante maravilloso.
—Estás deliciosa, mi vida. —Dice con la voz ronca.
…
Entramos a la ducha y seguimos haciendo el amor ahí, hasta quedar satisfechos.
—No me gustaría dejarte, pero debo ir trabajo. —Dice con una s3xy sonrisa.
—Debemos ir, recuerda que también trabajo ahí. —Entré al mes que esa desgraciada se salió de ahí.
—Es verdad, pues vayámonos juntos. —No sé por qué, pero eso me gustó y mucho.
…
Le pedí a Hilda de llevar a mi Josh a la guardería y ya cuando saliera se iba a encargar la niñera, me dijo que sin problemas.
Mi teléfono suena por la llegada de un mensaje.
Marcus: Tu querido se va a casar con la castaña.
¡¿Qué dijo?! No puede ser, ellos no se pueden casar, Damián es mío.
Yo: Estás de broma ¿verdad?
Marcus: No. Vi a tu amiga y la ex platicando en una tienda de maternidad, y me acerqué a escuchar, es más, lo grabé sin que me notaran.
Me envía el audio y es verdad, y la tonta de Hilda le dice que están cometiendo un error, ya que ella también se casará. Para lo que me importa a mí.
Tiro todas las cosas de mi escritorio de coraje.
—¡No puede ser!
Entra Román muy preocupado, trata de acercarse a mí, pero lo rechazo.
—¿Qué te ocurre? —Me mira con preocupación.
—Damián se va a casar con su novia actual y no lo voy a permitir.
—Pensé que con lo de anoche te olvidarías de él, pero veo que no. —Veo decepción en su mirada.
—¿Eso esperabas? Sabes que amo a Damián. —Le digo en un tono molesto.
—Pero ¡Él a ti no! Entiéndelo de una vez. Yo ya comprendí que Marisela no es para mí. Porque me enamoré de ti al hacerte el amor. —Me dice y me río de sus tonterías.
—Yo sólo te quería como amante. —Me mira con frialdad y sentí que algo dentro de mí se rompía.
—Perfecto. —Sale de mi oficina dando un portazo.
¿Se enamoró? ¡¿De mí?
No, él no es para mi como pareja, yo aun amo a Damián y haré todo para que no se casen.
Le escribo a Marcus para que averigüe donde se encuentra Damián, quiero detalles. Y lo envío.
Él será mi esposo y nadie más.