Madison todavía no sabía de dónde había salido aquella fortaleza, puesto que enfrentar a un hombre con tal jerarquía, como él mismo lo dijo, era un acto temerario. En el segundo en que Yusuf cerró la puerta, de nuevo el aire volvió a sus pulmones. Sin darle importancia a que Cameron estuviera a su lado, se desparramó en el sofá del alivio. Él la miraba de una manera que hizo que en la boca de su estómago volaran mariposas, porque podía verse que estaba asombrado. Pero al mismo tiempo, orgulloso. No fue fácil poner el sitio a aquel individuo lleno de egocentrismo y arrogancia. Se preguntó en ese instante que había sido lo que su abuela le atrajo, estaba más que claro que habían mantenido una relación. Madison podía jurar, que Margot Bennett pudo ser concubina del jeque de Qarashia. —Rec

