Unos tambores sonaban a todo ritmo, una flauta y un arpa acompañándolos.
Una sensual chica con caderas de infarto, mirada seductora, y una belleza de pies a cabeza hacían que no la pudieran dejar de observar.
Estaba totalmente entregada al ritmo que sonaba.
—Excelente— Unos aplausos la hicieron parar.
—Zack— Bajo con una sonrisa
—Te ves...— Se quedó sin saber qué palabras decir— Linda.
—¿Es el traje? Siento que Lottie lo ajustó demasiado
—No, tú haces que se vea así de bien. Sería un pedazo de tela horrenda si no fuera por tu belleza
—¿Le estás diciendo feo a mi trabajo?—Una chica apareció, y con una mano en la cintura lo miro mal
—No. Tus costuras son bellas, cada puntada está hecha a la perfección...
—Ya— Levantó la mano— No tienes que hacerme la barba. Son solo unos arreglos a algunos trajes ya viejos
—Pero, cada arreglo que haces es hermoso— La rodeó con su brazo derecho—Si no estuvieras, ya se habría desgastado la ropa, ¿Qué haríamos sin ti? Deberías estar trabajando en la alta sociedad, como una costurera de renombre.
—No, exageres—
Hubo un silencio incómodo, unos momentos, y luego todos empezaron a reírse.
—No me di a entender. Me refiero a que si bien es bonito, le queda muy bien a Nuria. Una belleza para otra
Ambos se quedaron observándose. La química se empezó a sentir en el ambiente
—Ve a comprar unas telas al mercado. El jefe no será tacaño esta vez, y quiere que compres las mejores— Le dio el dinero
—Esa es tu responsabilidad.
—Ya hice muchas costuras hoy. Ve, tú.
—Lottie.
Ambas chicas se vieron.
—Hazlo por mí— Le dio una sonrisa— Me quiero ver espectacular para la presentación ¿Si?—Pestañeo
—Iré.
—Hhhuuuyyy— Hicieron los que estaban alrededor
—Silencio— Dijo la joven pelinegra
La chica frente a ella imitó su diálogo, y le hizo burla
—Oye—Le dio un leve golpe en el brazo
—¿Cómo es que aún no son nada? Tienen tiempo de conocerse, y siguen siendo amigos.
—¿Crees que le guste?
—¿Estás ciega? Todos lo notamos. A estas alturas deberían estar casados.
—¿Por qué no fuiste a comprar las telas?—Le cambio de tema
—Dile lo que sientes
—Es tu responsabilidad. ¡No estamos hablando de eso!
—No quiero salir— Se volteó, y siguió su camino
—Un breve receso no nos vendrá mal— Los demás se retiraron
—Lottie
—Tengo muchas costuras que hacer— Se sentó—Dudo que me paguen más. Pero, esta presentación es importante—Su tono cambio a uno serio— El tarado tiene razón. Te ves muy bonita.
—Gracias
—Hasta podrías enamorar al rey.
—No digas eso.
—Mmm, ¿Nerviosa?— Le preguntó al ver que puso la vista hacia el piso.
—Es el dueño de un reino. Cualquiera lo estaría ¿Qué hay de ti?
—Solo que algo no salga bien, y se rompa— Siguió tejiendo— Fuera de eso no soy tan importante.
—Por supuesto que lo eres. Si no, esto se rompería. Tu aguja, y tus manos son milagrosas
—Me vas a hacer sonrojar— Rieron—Me la voy a empezar a creer.
—¿Te ayudo?
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En el palacio, y en el reino, se estaba preparando para la gran celebración.
Gente de todas las clases estaba lista. Esa había sido la orden real más reciente.
Se estaba preparando para que fuera por varios días.
Como siempre, el monarca se aseguraba de que hubiera un trato equitativo.
Un liberal le decían algunos.
—¿Hiciste todo como te pedí?
—Tal cual— Le dijo el hombre—Casi como si contará con su ilustre presencia.
—Más te vale, ¿Aseguraste que ella venga?
—Lo, recalque mil veces al líder de la caravana.
—Es lo que quería oír—Sonrió
—Retenlos todo lo que puedas aquí. No importa lo que cueste. La quiero aquí.
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Un círculo de madera daba vueltas y vueltas con un hombre atado. Sentía que devolvería lo que desayunó esa mañana.
La bella bailarina gitana pasaba, y una de las dagas cayó a su par al verlo venir.
—¡IDIOTA! ¡TEN MÁS CUIDADO!
—Perdón, ¿Paso algo? ¿Te lastimé?
—Mira—Levantó los brazos— Eres un buen mago, y un excelente acróbata. Pero, no para esto. Podrías matar a alguien y que te lleven preso.
—¿De ser así irías a verme a la cárcel?
—Púdrete—
—Nuria, no te enojes— Sostuvo su brazo— Solo bromeaba.
—Aún te falta aprender a manejar las dagas.
—Lo sé.
—Es de esta manera— Tomó una— ¿Listo?— El hombre atado asintió, y ella fijó su puntería en medio de las piernas, luego arriba de la cabeza, debajo del brazo izquierdo, luego del derecho, y uno de fuera sin fallar.
—¡Vaya! Sí que eres buena ¿Cómo aprendiste?
—Por ahí. Ahora deja que los profesionales lo hagan
—Deberías enseñarme
—Más adelante, tal vez.
Las miradas que ambos se daban delataban sus sentimientos
—Oigan, ¡Bájenme de aquí!— Pidió.
Ambos lo desataron.
—¿Por qué no cambiamos de lugar?
—¿Para morir? No, gracias. Tú ya viviste, y eres un valiente al no arriesgarte.
—Muchacho...—
—¿Crees que lo que hagamos le guste al rey?
—No hubiera mandado a llamarnos. Supongo que nos vio o algo así.
—En el público no he visto a nadie que parezca uno
—¿Según tú como luce?
—Anciano, con ropas elegantes, con algo de sobrepeso.
—Dicen que el rey de este pueblo es joven— Ella junto a su brazo con el del pelinegro— Que es apuesto.
—¿Qué tal si se enamora de ti?
—Por favor, ¿Cómo va a fijarse en mí? Una simple gitana— Le dijo divertida
—Si yo fuera un noble, si me fijaría en ti. Te daría todos los lujos que te mereces, y te tendría como a una reina.
—¡Sigue soñando!— Las risas entre ambos siguieron— Nunca tendrás esos lujos.
—No cuesta nada imaginarlo.
—Aunque lo otro podría ser...
—¿Cuál?
—Lo que mencionaste.
Eso hizo que detuvieran sus pasos.
—Dime
—Lo acabas de decir— Sus rostros se fueron acercando.
—Nuria— La voz de su jefe los hizo separarse— Tienes prueba de vestuario
—Voy en un momento.
—Ahora.
Rodaron los ojos, y la joven se fue.
—Tú eres la razón de este show.
—No siento muchas ganas de hacerlo. Me has presionado demasiado.
—Es que es mucho dinero
—Que tú te quedarás...
—Siempre les doy su parte. Sabes que no soy ladrón— Le dijo ofendido.
—No quise decir eso. Aunque con los trajes es otra cosa.
—Ya no será así. Además, Lottie tiene mucha habilidad con la aguja. No hay necesidad de cambiarlos, si los deja como nuevos.
Te pidieron específicamente a ti
—¿Por qué?
—Eres única. Tu sensualidad, y eso es algo que no puedes negar. Es algo que te beneficiará
—Bueno— Dijo al ver a su amiga con un traje, y ella metiéndose al probador que tenían.
—También participarás
—¿Quién más? Tú, talentosa costurera— Le dijo el hombre
—Solo me dedico a esto.
—Pero, necesito a uno más. Te pagaré más
La gitana sacó la cabeza, y con su amiga se observaron.
Se siguieron preparando mucho para el espectáculo en el castillo. No se habían esforzado tanto en años.
Fueron incluso noches de desvelo para cada uno de los miembros de la caravana
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Llegó el día de la presentación. Ya estaban listos, y el reino estaba abarrotado.
—Hermosa— Mencionó el ambicioso hombre al ver a la joven con un traje algo más diminuto, aunque cómodo.
—Ya casi empezamos.
—Nuria, tu antifaz— Se lo dieron, y su amiga se puso uno
—Gracias— Se lo colocó
—Este lugar es gigantesco—Dijo uno de los hombres con emoción—¡Tanta elegancia!—
Afuera había mucha gente elegante. Varias parejas bailando.
—¡Su Real Majestad!— El hombre hizo la típica reverencia—
—Él es la persona con la que negocie
—Ah, Bienvenido. Espero que den un gran espectáculo. Ya que he sido generoso en mi inversión— Will usaba esa máscara de prepotencia. De esa manera sabía que se imponía
—Le corresponderé.
—Sobre todo me interesa ver a esa bella bailarina...
—Será el último acto.
—¿Cómo? Quiero que sea el primero.
—¿Perdón?
—Haz lo que te estoy diciendo. Quiero verla a ella primero, y luego sigue tus actos en el orden que se te de la gana.
El hombre afirmó, y fue detrás.
—Saldrán primero. Preparense
—¿Qué?
—¡Son órdenes del rey! ¡De prisa!
Los músicos llevaron sus instrumentos detrás de un telón, poniéndose en posición.
—Lo harás bien— El joven moreno apretó el hombro de su mejor amiga.
—Damas, y caballeros. El rey quiere que tengan algo más de entretenimiento. Denle paso a la bailarina de la noche— Anuncio, uno de los presentadores.
El corazón del hombre del trono empezó a latir, y cuando se abrió el telón empezó la música.
La chica movía su cintura y su cuerpo con atrevimiento. Casi imitando a una serpiente.
Los caballeros del lugar se quedaron atónitos por ella, y las mujeres empezaron a sentir admiración, envidia o cosas mezcladas.
Los ojos del joven soberano se abrieron, y también quedó cautivado por esos movimientos. El antifaz ocultaba su rostro; sin embargo, hacía tiempo que no sentía algo carnal.
La bailarina tomó un palo con fuego e hizo acrobacias con el sin hacer pausa en su acto.
Antes de que finalizara, ella apagó el fuego.
Los aplausos no se hicieron esperar.
—Quiero ver su rostro— Dijo
—Muéstrate— Pidió el líder del circo—
Ella suspiró— Haz favor de obedecer. Es una orden real— Dijo calmado
Unos segundos pareció dudar, aunque lentamente se lo sacó, y volteó su vista a él.
Todos empezaron a murmurar, y verla como si se tratará de un fantasma.
El sujeto de apellido Yorkel sentía algo en su interior. El corazón le latía, sonrió como tenía micho de no hacerlo.
Nuria no se había sentido tan observada antes, y notó lo que pasaba a su alrededor. Hasta que su mirada se encontró con la de el rey.
—Lo hicieron extraordinario...