Hacia varios días que llevaban esa rutina.
Ella se colaba por la noche en su habitación, pero por la mañana ya no la encontraba.
Y durante el resto del día el trato seguía siendo el mismo. Informal.
Había ocasiones cuando la saludaba al regresar del trabajo en que tenía que contenerse para no partirle esa boca de labios carnosos con un beso. Sabía que ambos podrían salir aún más lastimados, pero estaba empezando a sentir otras cosas por la joven que conocía desde que era una niña. En realidad ellos solo se llevaban diez años, pues él se había casado muy joven con Sofía. Y también la había perdido joven.
— ¿ Me quieres porque me parezco a ella ?
La pregunta dejó helado a Marco. Estaban abrazados en el lecho de él.
Recordaba perfectamente la impresión que tuvo cuando el cirujano que reconstruyó parte de la cara de Stefanía y le preguntó si tenía un rostro de referencia. Ella le mostró la tableta con la foto de Sofía.
— Quiero el rostro lo más parecido al de ella — dijo ella para su completa impresión , pero él no dijo nada.
Le había conseguido el mejor cirujano de Europa. La habían operado en el más absoluto de los secretos en una clínica privada.
De eso había pasado casi un año ya. Dos casi que estaba con él aunque el reloj que marcaba la cuenta regresiva hacia TIC TAC , él podía escucharlo en su cabeza. Sabia que ella se iría cuando estuviera completamente preparada y su tapadera bien armada. Y no quería perderla a ella también. Temía que la próxima vez realmente acabaran con ella.
— No es eso — terminó por admitir él.
Ella apoyó ambas manos sobre su pecho, su barbilla sobre ellas y lo miró.
— ¿ Sabes ? Cuando yo era adolescente tuve algunas fantasías contigo. Pero cuando te conocí y era una niña, eras el príncipe azul de todas mis historias...—
— ¿ Y ahora que soy, el pirata con el parche en el ojo?
— Yo no veo tus heridas cuando te veo ¿ Acaso tú ves las mías?
— Tus heridas son prácticamente invisibles gracias a todos los tratamientos
— Tú podrías obtener una cirugía, ponerte un ojo postizo
— ¿ Y para qué ? — le respondió él con amargura — ¿ Tanto te repele mí cicatriz ? — ¿ es por eso que te irás ? —pensó hacia sus adentros.
Stefi acarició su rostro con ternura.
— Si sabes que no ¿ Porqué dices eso ?
Él agradeció la privacidad que daba la semi oscuridad para que ella no pudiera ver sus ojos cargados de sentimientos.
— ¿ Porqué me preguntaste si me gustas por tu parecido con tu tía Sofía ? — inquirió él.
Ella volvió a recostarse sobre su pecho. Con su oído podía oír los latidos de su corazón. Él estaba nervioso.
— Puede ser que tenga poca experiencia pero no soy idiota — murmuró — me doy perfectamente cuenta de que hay algo de ti... de tus sentimientos cada vez que me tocas...
— Siempre me pareciste una niña adorable...
— No es eso y lo sabes, no te vayas por la tangente. Nunca me miraste con deseo cuando era niña, no me tomes por idiota
— ¿ No era lo que querías acaso "Artemisa", que te introduzca en las artes amatorias ?
— Quería adquirir experiencia en el sexo si...no que me hicieras el amor.
Un silencio sepulcral reinó varios minutos en la habitación.
— La primera vez me dijiste que temías lastimarme... y ahora soy yo quien temo lastimarte a tí — susurró Artemisa.
— Podrías quedarte conmigo y olvidarte de esa venganza que tienes planeada — se atrevió a decir él finalmente.
Ella se levantó y se sentó dándole la espalda. Luego se dió vuelta y lo miró.
— ¿ Y qué, dejarlo así ? ¿ Dejar que se queden con mí fortuna, que sigan como si nada ?
Él también se incorporó y tocó su espalda.
— Todo lo que hay que hacer es denunciarlos, pedir un ADN y...
— NO Y MIL VECES NO...¡ QUIERO QUE ESOS MALDITOS PAGUEN ! — dijo ella con rabia y se levantó furiosa y luego se dió vuelta y lo miró. Su voz quebrada, las lágrimas contenidas.
— ¿ Realmente crees que todo esto es por el dinero ? Y yo que pensé que me conocías más — dijo con sarcasmo.
Él se levantó, fue hacia ella y tomó su mano.
— Sé que no es por el dinero...pero ninguna revancha te hará recuperar lo que perdiste...debes mirar hacia adelante...
— ¿ Cómo lo hiciste tú ? — le dijo con sarcasmo.
Eso era un golpe bajo y ella lo sabía. Él luego de perder a Sofía y su bebé, había caído por un tiempo en la bebida.
— Justamente porque pasé por lo mismo es que te digo esto
— ¡ MIENTES ! — le gritó ella — es porque buscas retenerme...¡ Al menos admítelo maldita sea !
— Siiiii, ¿ está bien ? ¡ SI LO ADMITO, ESTOY ENAMORADO DE TI Y NO TIENE NADA QUE VER QUE TE PAREZCAS O NO A SOFIA . TE QUIERO A TI MALDITA SEA ! — le gritó fuera de sí.
Ella sintió como si la hubieran golpeado. Se alejó de él y se puso su bata con rapidez.
— Creo que lo mejor va a ser que volvamos a nuestra relación anterior — dijo y se acercó a la puerta.
Él la siguió.
— Espera Stef... Artemisa, no te vayas...— suplicó pero fue en vano. Ella huyó hacia su habitación.
Y esa fue la última vez que ella se coló en su habitación. No mucho tiempo después de eso Stefi, en la nueva piel de Artemisa, se fue de su vida. Lo dejó con el corazón roto. Diferente, pero igual a como lo había hecho su tía, Sofía Stakis, muchos años antes.