Capitulo 9

1105 Words
Electra lo mira enfurecida cómo se atreve acondicionarla, camina hacia él poniéndose a una corta distancia mientras lo fulmina con la mirada. —¿Qué vas a hacer? ¿Levantarte de esa silla y echarme? Por favor Gaspard ambos sabemos que no serías capaz, no lograste alejarme de tu hermano y ahora en silla de ruedas mucho menos podrás contra mí, lo del portarretrato solo fue una broma, pequeñeces, ella debe de dejar de ser esa niña que llora por los pasillos de la mansión por su papi, forjar carácter, se cree una mujer, pero aún es tan ignorante de las cosas. — Responde con sutileza, Gaspard la mira los ojos con desprecio no comprende que le vio a ella hace tanto tiempo. Ahora tiene que guardarse los mismos secretos que los unieron, hoy lo único que siente por ella es desprecio, aun así el arrepentimiento del pasado lo persigue cada día. Una mujer capaz de devorar a cualquier hombre que se le antoje excepto por uno, su esposo, Baltasar Howard, el único hombre capaz de ignorarla y atraerle en gran medida, pero aun así él no la determina, aquel que estaba a su alcance al pertenecer al mismo estatus, pero el hombre cada día se lo pone más difícil, al sentirlo cada vez más lejos, Gaspard puede verlo, su frialdad con ella y que para todo es ella quien debe acercarse, todo ese matrimonio no tuvo que ser más que una treta está seguro de ello. Al mismo tiempo los recuerdos lo invaden haciéndolo sentir impotente, la odia con todo su ser, fue capaz de tantas cosas por ella, pero la perra astuta los tenía a los dos sin darse cuenta, Gaspard ignorante de la vida de su hermano luego de muchas peleas que los alejaron, por la vida libertina que tenía hasta el día que recibió la invitación de su boda, en ese momento todo su mundo cambio, siendo apenas el comienzo, luego de varios acontecimientos todo terminó en un trágico accidente que lo dejó postrado en esa silla, por eso la odia y la culpa, en medio de sus pocas posibilidades se prometió ser su sombra tras la muerte de su hermano, pero no ha sido mucho lo que ha podido lograr, cuando está cerca de obtener lo que quiere ella hace de las suyas sin dejar rastro, aún no entiende por qué su hermano tomó esa decisión, a veces siente que él sabía más de lo que aparentaba y por ello lo deja en esa mansión, con un ingreso inferior que apenas da para algunas cosas, por lo menos dentro de todo Casandra puede gozar de todo en una casa que aparenta ser normal, pero todos están fragmentados de alguna manera, quizás es el mismo karma por haberse enamorado de la mujer equivocada. —¿Pensando en los viejos tiempos, querido? — Cuestiona en tono burlón Electra, Gaspard endurece la mirada hacia ella. —¿Te crees tan importante como para ser la dueña de mis pensamientos? Ya estás advertida Electra, ahora puedes irte arrastrando hacia tu esposo, se nota que no ha sido lo que esperabas ¿No es así? Puedo ver lo frustrada que te encuentras. — Responde en el mismo tono que ella, la mirada de Electra se escuece un poco porque la conoce tan bien, trata de ocultar sus emociones con altanería hasta el mínimo movimiento en sus facciones es una razón que él conoce a la perfección, ella esboza una sonrisa y se acerca a él, apoya una de sus piernas cerca de su entrepierna haciéndolo tensar y apretar los dientes. —A quien le hace falta una dosis de sexo es a otra persona...— Desliza su mano por su pecho con delicadeza, incrementa la intensidad de su mirada, él se la sostiene y no baja su frente, ella se muerda el labio inferior. — UPS, cierto que has perdido la capacidad de complacer a una mujer y hacerla vibrar, eras un gran amante y cualquiera hubiera dado todo por tenerte en su cama, pero solo eso, siempre fuiste un hombre con mala cabeza para los números, mírate ahora, fracasado, sin nada y dependiendo del dinero de tu difunto hermano, uno muy astuto y que tenía todo el poder para tener a la mujer que quisiera en un chasquido de dedos. — Retira su pierna lentamente con una mirada de suficiencia dejándolo dolido, herido, con su ego por los suelos, camina hacia la puerta del despacho y se detiene apoyando su palma en ella para mirar directamente a los ojos de Gaspard y reconocer en sus ojos aquel odio enardecido que le encanta ver todos los días. —Tu princesa no sabrá de mí, por ahora. — Enfatiza lo último. Después de la salida de Electra Gaspard queda un poco afectado, más de 10 años postrado en esa silla lo han llevado a la depresión, tener que proteger a su pequeña, quien se ha convertido en su hija, el vínculo que ambos llevan es más allá de tío y sobrina, él no pudo tener hijos y ella poco pudo disfrutar de su padre, sus corazones se unieron en un sentimiento mutuo que los llevó a fortalecer un vínculo tan bonito, es por eso que la protege aun cuando ella no lo sepa, los secretos que lleva consigo se los llevará a la tumba su niña no soportaría saber que él traicionó a su padre. La puerta del despacho es abierta y por ella entra Casandra mirándole un poco preocupada, se acerca, puede notarlo un poco cabizbajo. —¿Tuvieron una discusión muy fuerte? — Su preocupación es evidente y él se obliga a olvidarlo todo y dejarlo atrás para dedicarle una sonrisa, toma sus manos y las besa con cariño. —Sabes cómo es ella, nada extraño, me encargaré de que nadie vuelva a tocar tus cosas, ¿Tienes planes para hoy con Gordon? — Desvía la atención de él, ella sé incómoda un poco al recordarlo, se ha ido y no ha sabido de él desde ese momento. —Tengo planes con Hans, ya sabes mi secreto mejor guardado. — Su voz es apenas un susurro, sonríe dejando de lado el hecho de que Gordon se la volvió a hacer, alejándose en el momento que ella pensó que disfrutaría de su compañía; sin embargo, eso le da la libertad de dejar fluir la adrenalina en todo su cuerpo. —Cuídense, espero no terminen en una comisaría un día y tenga que salir en la madrugada a sacarlos, Electra no puede saber por nada del mundo de estas escapadas, confió que Hans cuidara de ti.
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