Baltasar trata de mantenerse tranquilo, ella mira el contenido de los documentos y sonríe falsamente al saber lo que quiere.
—Antes de que digas algo, he aceptado tus condiciones de vivir juntos, has hecho oficial ante la prensa que estamos casados, sé que fuiste tú Electra, en fin eso no es lo importante, mi madre organizara un evento donde nos mostraremos como esposos por primera vez, si no me vas a devolver las acciones, acepta que maneje todo, no puedo consultarte cada movimiento, todo se atrasa, tú también tienes asuntos que atender, debe haber un equilibrio. — Su tono de voz es conciliador, Electra cierra nuevamente la carpeta y enfoca su mirada en él.
—Nunca ha sido por esto, yo quiero que entiendas que puedo darte el amor que no te dio esa mala mujer, Baltasar ¿No puedes ver que conmigo podrás tenerlo todo? Nunca te traicionaría de tal manera. — Sus palabras perforan dagas en Baltasar, que aprieta los dientes tratando de aguantar su molestia, no tiene por qué hablar sobre su vida, mucho menos eso que aún no ha terminado de sanar.
—Yo no puedo darte eso Electra, mucho es aceptar vivir contigo, no confió en nadie mucho menos en ti, sabes cómo ocurrió todo entre nosotros, si quieres que seamos una pantalla, lo seremos, pero olvídate que yo voy a sentir amor por ti, ¿Lo tomas o no? — Pregunta con serenidad, Electra busca un bolígrafo en su bolsa, toma los documentos y los firma y con una sonrisa se lo entrega.
—Sé que necesitas tiempo y terminaras convenciéndote de que soy lo mejor que te ha pasado en la vida. — Se acerca a él y besa sus labios, Baltasar no retrocede, pero tampoco corresponde, ella trata de meter sus manos por su camisa, él la detiene, se aleja, toma los documentos y se levanta para meterse en la cama luego de guardar los documentos en la mesa de noche, puede ver que ella aun no entiende lo que significan sus palabras, pero tarde o temprano tendrá que hacerlo, la deja atrás, ella sonríe al mismo tiempo que acaricia sus labios por ese beso que para ella será el principio, poco a poco llegara a él.
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Casandra en su habitación acaricia la fotografía ha tirado el portarretrato roto, deberá buscar un mejor lugar para ella, una lágrima rueda por su mejilla, no permitirá que esa mujer o cualquier empleada invada su privacidad, a veces quisiera irse y dejar todo atrás, pero su tío la necesita y esta casa es de la familia Sullivan no le dejara todo a esa mujer que lo único que ha traído a su vida es tormento, mira el rostro de su padre que se encarga de mirarla con amor, esos últimos momentos que quedaron grabados en su memoria, era tan bonito tenerlo, aquellos pocos abrazos que le daban un calor infinito y que con el tiempo se volvieron más distantes por esa mujer pero que nunca se irán de su memoria.
—Solo unos años más y ella no tendrá nada en su poder, tendrá que devolverme todo como está estipulado. — Sigue apreciando la fotografía y la lleva a su pecho para cerrar los ojos y que los bonitos recuerdos vuelvan a invadirla.
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Un nuevo día, Baltasar desayuna junto a toda la familia para llevar la fiesta en paz, trata de tolerar a Electra y hacer de esposo modelo, al terminar de desayunar se levanta dispuesto a llevarla hasta Sullivan Group, pero la voz de Gaspar los detiene.
—Electra necesito hablar un asunto importante que no puede esperar. — Habla con firmeza, Casandra lo mira interrogante, pero su tío se mantiene con la mirada fija en Electra.
Ella frunce los labios, esperaba llegar tomada de la mano de Baltasar, luego de tenerlo más dispuesto que antes, ahora su excuñado pide su presencia arruinando sus planes.
—¿Podemos hablarlo esta noche?
—No, te espero en el despacho, no tardes. — Gaspard mueve su silla de ruedas con el mando y deja atrás a una molesta Electra.
—Tengo una junta, no podre esperarte. — Anticipa, ella asiente un poco disgustada, pero no tiene de otra que quedarse y saber que quiere Gaspard, ella sonríe para besarlo en los labios y los muerde levemente para alejarse con una sonrisa en sus labios.
Baltasar se incomoda ante las muestras de afecto de Electra, antes de seguir su camino su mirada se cruza con Casandra que alza su mentón desafiante, en sus pensamientos lo tiene como cómplice de Electra, no entiende que pueden verle los hombres a una mujer como ella, es capaz de percibir su veneno a kilómetros ¿Por qué él y su padre no?
*
En el despacho Gaspard mira entrar a Electra con una mirada cargada de disgusto.
—¿Quieres más dinero en tus cuentas? No veo en que podrías usarlo porq…
—No quiero que tu esposo esté husmeando en la habitación de Casandra, ¿Ahora lo usas para atacarla? Me diste tu palabra; sin embargo, a mis espaldas sigues atacándola, una más y te saco de esta casa sin importar nada. — Amenaza.
—No está en tu poder. — Exclama molesta ante sus exigencias.
—No me retes.