Casandra no sabe qué decir a sus espaldas sabe que se encuentra Baltasar en paños menores, se muerde el labio inferior sin saber qué decir por un momento, la vergüenza aún la domina, se sintió pequeña al verlo en esa situación, sacude sus pensamientos rápidamente ante la intensa mirada de Electra, alza una ceja esperando una explicación que no le da.
—¿Qué hacías en mi habitación Casandra? — Endurece sus facciones hacia Casandra, pero ella recuerda el motivo por el cual ha venido a buscarla y vuelve avivar la rabia en su interior.
—DEVUÉLVEME LA FOTOGRAFÍA QUE ME TOME CON MI PADRE Y MI TÍO ANTES DE QUE EL MURIERA, SÉ QUE FUISTE TÚ, DEJA DE JUGAR Y ENTRÉGAMELA. — Sus cuestionamientos se hacen más fuertes y más intensos, se acerca poco a poco a Electra que no hace otra cosa que mirarla con desprecio, echa un vistazo a todos lados en espera de que nadie se acerque.
—Deja de subir la voz, vete a buscarla en otro lugar, no tengo por qué tenerla. — Pasa por su lado ignorándola y Casandra la toma del brazo con fuerza evitando que avance.
—Deja de mentir, crees que haciéndote la desentendida, creeré en tus palabras, estoy cansada, tienes la empresa, vives en esta mansión, tienes dinero y aun así me quieres hacer la vida un infierno, esa fotografía es el último recuerdo que tengo de mi padre, todo te lo has llevado, ¿Ahora también quieres quitarme eso? — Casandra trata de mantenerse fuerte frente a la mujer que la mira con disgusto, pero por dentro también oculta que ella lo quiere todo y no lo tiene, todo eso que ella nombra es a medias, está cansada de que nada sea totalmente suyo, pero será paciente, solo debe esperar un poco más, un par de años y no abra vuelta atrás, nadie podrá arrebatarle lo que con tantos sacrificios le ha costado tener en sus manos.
Electra mira el agarre en su brazo, se suelta, toma a Casandra por los hombros para alejarla de su habitación, pero Casandra se suelta de manera brusca y la encara.
—Si no me das lo que has ocultado lo haré yo y no me importará que se encuentre ese hombre en tu habitación, no descansaré hasta que me entregues mi fotografía, no tienes nada que hacer con ella, todo lo haces para hacerme reventar de cólera. — La señala con el dedo en su pecho.
—Tú a mí no me das órdenes, ocúpate de tu vida de princesa mientras a mí me dejas en paz, ni se te ocurra acercarte Casandra o me conocerás de verdad, no te imaginas de lo que puedo ser capaz si me desafías niña malcriada. — Electra le dedica una mirada intimidante mientras sus ojos centellan fuego.
—La que no me ha conocido eres tú. — Se va en busca de la habitación de Electra sin importarle nada y cuando entra a la habitación choca con Baltasar quien se ha vestido con un pijama.
—TE DEVOLVERÉ DE DONDE VINIS…— Grita Electra, pero sus palabras se cortan al ver a Baltasar, la mira de manera penetrante y al ver en sus manos él portarretrato maldice en su interior, pensando en que lo dejo en un lugar muy obvio.
Casandra no despega sus ojos de las manos de Baltasar que sostiene el portarretrato, se lo quita con brusquedad y lo mira de manera acusatoria, sabía que estaba en esa habitación, pero le parece inaudito que él también se preste para esto, quizás después de todo estén cortados por la misma tijera.
—Te dejé claro que no quería que ninguno se acercara a mis cosas, ¿Te has metido en mi habitación? — Le arrebata de sus manos el portarretrato con el vidrio roto, pero la fotografía intacta, Electra interviene.
—Deja de hacer acusaciones, tienes lo que buscabas, ahora vete y cuida de que no esté nada fuera de tu habitación porque seré yo quien lo regale a la caridad. — Le señala el final del pasillo para que se vaya.
—¿Casandra? — Gaspar mira a Electra y Baltasar, ve a su niña con el portarretrato en las manos, suspira por ello, su mirada se vuelve más intensa en Electra.
—El señor Howard ha ingresado a mi habitación y tomo la fotografía, tío, al parecer tenemos un ladrón muy peculiar. — Se gira para enfrentarlos a ambos.
—El portarretrato estaba en la habitación, solo lo tome para entregarlo, no son discretas para saber qué era lo que buscabas, todos los gritos se escucha en toda la mansión, ya tienes lo que buscabas es lo que importa. Necesito que hablemos. — Se gira hacia Electra, suaviza lo último, ella con la petición se desconcierta ingresa a su habitación ignorando a Gaspard y a Casandra, quien se siente enojada y frustrada, una noche amarga.
—Bruja. —Sisea luego de que cierran la habitación, observa la fotografía en sus manos.
—¿Hija estás bien? — Toma su mano y Casandra se limpia las lágrimas, respira profundo, se gira para asentir y dedicarle una sonrisa a su tío.
—Sí, tío, la broma le costará a esa mujer. — Dice con resentimiento.
—Olvida eso, vamos, te acompañaré a la cama ¿Un paseo con el tío Gaspi? — Pregunta en tono divertido para levantarle nuevamente el ánimo, ella con una media sonrisa niega.
—Necesitamos una silla más grande para poder hacerlo tío, caeré en cualquier momento, mejor vamos a descansar. — Comenta con pocos animos ayudándolo a volver a su habitación.
*
Electra se queda expectante a lo que quiera hablar Baltasar, comienza a pensar que sus planes de enamorarlo y vivir en la mansión Sullivan podrían tener alguna repercusión en su matrimonio y eso no lo puede permitir, incluso podría renunciar a una de las cosas con tal de que las cosas entre ambos mejoren.
—Si después de esto quieres que nos vayamos a vivir a tu Penthouse no habría problema cariño, sé que a veces Casandra puede ser un tanto insoportable y…— Baltasar la interrumpe y sube su mirada mirándola directamente a los ojos mientras se pone cómodo en el pequeño sofá.
—NO… Las diferencias que tengas con tu hijastra son tu asunto, puedo atribuirlo a que todo se debió a una confusión, eso te lo dejo a ti, lo que quiero que hablemos se trata de mi empresa. — No la llevará a ninguna de sus propiedades, eso nunca, prefiere tener que soportar un poco más antes de que ella siga tomando más de su vida, le extiende la carpeta, Electra frunce el ceño y la toma, pero no deja de hacer hincapié en lo que piensa.
—Nuestra empresa querrás decir.