Donna después de soltar eso se queda con la mirada fija en los documentos, analizando cada una de las cláusulas, tan inteligente, su amigo y jefe que no puede creerlo que su vida en tan poco tiempo haya dado un vuelco tan grande. Para Baltasar las palabras de Donna llaman su atención, ¿Aguas turbias? ¿Su hijastra? Es absurdo, ignora todo ello, frunce el ceño y a su mente llega una idea, escudriña a su amiga imaginando que ella le oculta cosas que quizás pueda ser de ayuda, ¿Por qué prevenirlo de la familia Sullivan, ¿Ella sabe realmente quién es Electra? Más allá de lo que ella demuestra ante la sociedad.
—¿Qué sabes de la familia Sullivan? ¿De Electra? Donna ¿Siempre has tenido información y todo este tiempo me lo has ocultado? — Reprocha enfocando su mirada en la rubia frente a él quién empieza a mirarlo indignada.
—No hables cosas descabelladas para cambiar de tema, si tuviera algo sustentable te lo dijera sin problemas y te sacara de ese compromiso absurdo que adquiriste, pero ¿Es que no lo ves? Empezando por qué ella es una jovencita, tiene novio, un chico un tanto problemático, pero es normal en su edad, te conozco Baltasar, no vez a una mujer porque si, nunca fuiste ese tipo de hombre, ahora menos, vives en una guerra constante con Electra, no puedes añadirte más problemas antes de solucionar lo que te tiene de manos atadas. — Enumera recordándole cada uno de los escenarios, si bien sabe que Electra es manipuladora y que ha conseguido todo lo que tiene a costa de cualquier cosa, no tiene pruebas, todos lo saben, incluso él, Baltasar rueda los ojos ante algo tan absurdo ¿Él y su hijastra? No, eso no está en sus planes, pero es hombre, puede ver a cualquier mujer y apreciar su belleza, solamente eso, eso es lo que se dice para tratar de convencerse, que no hay ni una chispa en su interior por ella de interés.
—La que está cambiando el tema eres tú, ¿Cómo se te ocurre pensar que yo tengo algún interés con una jovencita que acabo de conocer? Espero no vuelvas a mencionar algo como eso Donna, necesito recuperar todo lo que me pertenece y volver a mi vida normal, estar tranquilo y lejos de mujeres problemáticas y caprichosas. — Dona suelta un suspiro ante las palabras de su amigo y abre su maletín para sacar un documento y entregárselo.
—Trata de negociar con ella no tendrás el control absoluto, pero no tendrás que depender de las decisiones de ella de ahora en adelante, trata de llevar la fiesta en paz, tú también puedes jugar su juego, mientras más te resistas más obstáculos te pondrá, y no, no me veas así, no tienes por qué acostarte con ella, solo sé bueno, cortes, aunque tengas que hacer una gran fuerza de voluntad, solo será hasta que puedas ofrecerle una mejor oferta y ella sea capaz de aceptarla, legalmente los documentos que me acabas de mostrar la acreditan como dueña del 60% de tu empresa y contra ello no puedo hacer nada, las firmas son legales y no hay manera de demostrar que todo fue un engaño. Si no quieres perder tu empresa tendrás que enamorarte de Electra, procrear muchas víboras, demonios y vivir en el infierno. — El rostro de Baltasar se desfigura ante las últimas palabras burlonas de su amiga, endurece la mandíbula, de solo imaginarse ese escenario en el que Electra es la madre de sus hijos le causa repulsión.
—No juegues con eso, no pasará nunca y a este ritmo tampoco encontraré la mujer indicada, todas están cortadas por la misma tijera. — Endurece su mano arriba de la mesa, quererlo todo con una mujer desde casarte y formar una familia, para después de tener tantas ilusiones recibir la traición de personas queridas, su exesposa y su primo, lo han hecho dudar, Donna es su amiga una muy cercana, pero aun así tiene sus reservas después de todo.
*
Casandra no para de reír con las ocurrencias de Hans, mientras que Gordon, se queda pensando en la escena anterior y vuelve sus ojos a Casandra, su bella novia.
—¿Tu padrastro evitó que cayeras al piso? — Pregunta de la nada Gordon, dejando desconcertados a ambos, la sonrisa de Casandra se borra lentamente ante la confusión mientras lo mira a los ojos, frunce levemente su ceño.
—Sí, ¿Algún problema con eso, mi amor? — Pregunta dulcemente, pero entonces ve claramente el rostro de su novio, analista, incómodo y una seriedad más allá de la normal, espera que no sean uno de esos momentos donde los celos le nublan la mente, Gordon no deja de mirarla y analizarla al mismo tiempo.
—Es una simple pregunta, pensé que no querías tener nada que ver con Electra, ni quienes la rodean, eso incluye al recién llegado. — Su voz es áspera al mencionarlo, Casandra lo mira incrédula, esboza una sonrisa y se acerca a él para abrazarlo.
—Ha sido un encuentro desafortunado, nada más que eso, sigo manteniendo mi postura, nada que tenga que ver con Electra me interesa y su esposo, su amante o quién tenga en su vida es su problema mientras no se metan conmigo, ¿Iremos a cenar esta noche? — Besa dulcemente a gordo en sus mejillas para ablandarlo, puede sentirlo un poco tenso y no entiende por qué, no hay nada que discutir, mencionarlo esta demás, luego el rostro de Gordon cambia a uno de disculpa al recordar porque ha venido, se aleja un poco de Casandra dejándola desconcertada y con un sabor amargo, él se pone de pie y vuelve hacia ella para besar su frente y tomarla de la cintura.
—Quise pasar a verte para despedirme porque tendré que salir del país, ya sabes, papá cerrara algunos negocios y necesita de mi apoyo, por lo que tendremos que posponer nuestra cita probablemente dos semanas. — Los hombros de Casandra decaen y frunce los labios con disgusto, Hans resopla al ver a su amiga nuevamente en esa posición, pero los ignora por completo, Casandra simplemente se detiene a asentir.
—Acabo de llegar y tú, te vas, nada raro entre nosotros — Una situación que se ha vuelto costumbre, cuando está de viaje por los torneos y está ocupada él la visita más seguido y demanda mucho de su tiempo, incluso le reprocha no tener tiempo para él, mientras que cuando está en Chicago él es quien no tiene tiempo, trata de entenderlo a él aunque no reciba lo mismo, sabe que son sus obligaciones por lo que respira profundamente y se acerca a él tomándolo de sus mejillas para darle un beso corto en sus labios, desliza su mano por su pecho donde los apoya.
—Sí, princesa, tengo la maleta en el auto y mi papá no tarda en llamarme, me espera en el jet para viajar a Italia, pero volveré pronto y te compensaré todo esto.