Theo. Nunca fui de ponerme nervioso ante nada o nadie. Un negocio lo sabía manejar a la perfección, por muy difíciles que fueran, en cambio estar de pie en un altar, me tenía con la corbata volviéndose más angosta alrededor de mi cuello. Sentí las manos sudar. La frente perlada de sudor, aún cuando no era cierto. __ Blanca es una pesadilla, pero la vas a soportar.- escuché a Billy, el hermano menor de mi futura esposa. - Solo que cuidado cuando se enoje, se le mete el demonio, solo debes corres y estarás bien. __ Gran consejo. Será de ayuda. - le seguí la corriente. __ Te ves muy nervioso. Tranquilo, no es como que esté pensando en dejarte plantado. - siguió bromeando. En verdad no sabía cómo esas palabras lo empeoraban todo, porque de algún modo sabía que de seguro lo consideró alg

