Theo. Después de dejar a Sammy con mi suegra, la cual aseguró jamás permitiría que le pasara nada. La cuidaría como la nieta que era para ella. Me gustó ver a la hija de Samantha tranquila, sin sentirse sola entre tanta gente que la veía con el mismo amor, que de seguro su madre tenía para su hija. Supe que no le estaba fallando. Por ello accedí a soltarla, trasladándome con Blanca a uno de los hoteles que mejor se adaptaron a nuestros gustos. Si estaría ahí, al menos trataría que fuera cómodo. La puerta de la habitación fue abierta, Blanca dudó, no entendí porqué hasta que vi un espacio repleto de pétalos, por todos lados, con un rojo atrayente, una botella de champagne a lado de la cama. __ Juro que no fui yo. - me apresuré a decir. __ Mi mamá. - dijo ella con pena. - Lo siento,

