Cuando veo el agua a mi alrededor, me doy cuenta de que esta está hirviendo, y que el calor lo genero yo. Suelto un suspiro apenada, e inmediatamente cambio la temperatura de mi cuerpo que aumentó cuando estaba pensando, una vez me calmo, siento que el agua ha cambiado de temperatura a algo agradable. Salgo de la tina y veo a las chicas.
—Lo siento. Supongo que tengo que hablar con mi madre. —Digo apenada.
—Está bien. —Dice Ashley poniendo su mano sobre mi hombro —. Sé que no lo hiciste apropósito.
—Si quieres contacta con tu familia, yo te llevo la cena. Así puedes hablar a todas tus anchas, y te ayudará calmarte un poco. —Dice Sally, pasando su brazo por mis hombros.
—Gracias. —Digo un poco tranquila, caminando hacia los vestidores.
—Pero si te voy a decir una cosa. —Detiene Sally y carraspea como si fuera una sabionda —. Sea lo que te diga Casidic, no te permito entristecerla. ¿De acuerdo?
La observo extrañada, pues nunca se me ocurriría hacer algo que entristezca a mi madre, pero si me lo dice es por algo. Así que asiento con la cabeza no muy segura, pero ella me sigue viendo de forma sería.
—Está bien. —Digo viéndola a los ojos y terminando de llegar a los vestidores.
Me visto rápido con un short gris, una franelilla a juego y unas zapatillas sencillas, para dirigirme a mi habitación en el ala "S". El lugar reservado para los mejores, en donde se obtienen ciertos privilegios y en donde descansa el mayor prestigio de la base. Pero al llegar lo que veo no es muy típico de este lugar, pues Gary, mi hermano y sargento, Steve, mi compañero de equipo, y Lee Yuan HA, el cabo primero que asiste a mi hermano; están dentro de un juego de inmersión que trata sobre la historia de la guerra. Suelto un suspiro cansada, porque podría dejarlos ahí sin comer, y quién sabe qué reprimenda les dará el capitán, pero no soy tan cruel.
—Atom. —Digo al aire.
Entonces frente a mí se ensamblan muchos nanobots hasta que forman la figura de un hombre que parece de carne y huesos.
—Hola Sandra, ¿en qué puedo ayudarte? —Saluda con una sonrisa.
Atom, es el acrónimo de Autónomo de Telecomunicaciones para Operaciones Militares, y como su nombre lo indica, está pensado principalmente para operaciones militares. Pero esta inteligencia artificial es autónoma, por lo que con su libertad de decisión ha aprendido y ha desarrollado su propia personalidad y se comunica perfectamente con cualquier persona en cualquier parte del mundo. La única debilidad de Atom sería mi abuela, ya que ella es la creadora de él y la única que sabe cómo destruirlo por si se rebela, pero lo cierto es que él es demasiado fiel para eso.
—Avísales que tienen que ir a comer. —Pido señalando a los jugadores que están acostados.
—Ah, no tienes que preocuparte por ellos. Gary puso un tiempo límite apropiado para no faltar a la comida, puede que no parezca, pero el sargento Nite es muy responsable. —Tranquiliza con una sonrisa amable.
—Entiendo. Por cierto, Atom.
—Sí, Sandra, ¿en qué otra cosa puedo ayudarte? —Sonríe amable.
—¿Por qué hiciste que me dispararan? —Pregunto recordando lo que pasó durante la misión.
—Es que no habías logrado tu objetivo. Sí, habías logrado modular tu voz, pero tu actitud no fue la correcta. Así que te hice pagar el precio como parte de tu entrenamiento psicológico; debes aprender a leer a las personas. —Responde serio.
Me encojo de hombros y camino hacia mi habitación, aunque buena la respuesta de Atom, hubiera preferido que no lo hiciera, así no habría tenido tantos problemas. Una vez dentro, mi mesa computarizada me muestra el número de contacto de mamá y Vivi en forma de holograma junto con un mensaje de Atom que dice: "disfruta cuanto quieras por una misión completada". Sonrío agradecida y automáticamente el holograma cambia a "llamando...".
—Hola. ¡Vivian aquí, ¿quién por allá?! —Saluda mi hermana, quién parece estar de muy buen humor. Abre los ojos en grande al darse cuenta de que soy yo —. Sandy. Qué bueno que llamas.
Ella sonríe alegre, es algo normal, mas lo que me deja sin palabras es el hecho de ver su largo cabello sujeto haciendo un lindo moño elegante que combina bien con su vestido azul coral tipo coctel dándole un aire formal. A diferencia de mí ella es muy femenina, y no importa lo que use, lo arregla tan bien que siempre está muy linda; y si hay algo que admiro, es que no cambió su dulce personalidad a pesar de haber vivido catorce años en un lugar tan dispar con ella.
—Hola Vivi, estás muy linda y elegante. —Digo sonriéndole de forma sincera.
—Gracias. Es increíble lo bien que me queda el color favorito de mamá. —Dice dando una vuelta para que la vea —. Pero, sabes, tenía miedo de no verme bien en ropa formal.
—Yo si estoy segura de que me veo bien, así que no entiendo tu inseguridad. —Me encojo de hombros y la veo con maldad —. ¿Será porque soy más linda que tú?
—No lo creo, tenemos la misma cara. —Hace un puchero, demostrando que no está de acuerdo con lo último —. Por cierto, —se pone sería —, tenías mucho tiempo sin hablarnos, ¿has estado bien?
—Sí. Tuve un poco de entrenamiento extra. —Respondo evasiva, pues no es un secreto que no le puedo hablar de lo que hago aquí —. Perdón por preocuparte.
—Está bien, de seguro era importante. —Dice un poco cabizbaja, pero de repente cambia y me muestra una sonrisa —. Pero cambiemos de tema. Adivina, ¿quién hará un nuevo club deportivo en el instituto? —Dice señalándose a sí misma.
—Mmm... —Finjo pensar sujetando mi barbilla —. Creo que... es... ¿una amiga tuya? —Ella niega divertida, mientras se sigue señalando —. Haber... ¿quién podrá ser? —Ríe divertida —. Dame una pista, porque no logro adivinar.
—Eres bobita. —Dice riendo divertida, y para calmarse carraspea un poco —. La verdad es esta: estás frente a la nueva portera del equipo de futbol femenino.
—Oh... eso sí que es sorprendente. —Digo feliz por ella, pero como me encanta molestarla —. ¿Dónde está? Debe ser alguien verdaderamente increíble.
—Sandra. —Vuelve a hacer un puchero, inconforme con mi reacción —. Eres cruel con tu querida hermana.
—Je, je. Perdón. Es que es muy divertido verte molesta. —Digo sonriendo y juntando las palmas de mis manos —. Por cierto...
—Vivi, ¿me ayudas por favor? —Interrumpe una tercera voz.
Es un chico, un poco más alto que Vivi, tiene la piel clara, el cabello n***o, y al igual que ella, está vestido de manera elegante con un esmoquin con una flor azul coral en la solapa, mientras tiene en las manos un par de yuntas. Si mal no recuerdo, su nombre es Greg Harper y es un cantante famoso. Pero eso no es lo único que sé de él. Su padre, Philip Harper, vive al lado de la casa de mi madre, y hasta donde tengo entendido, nuestros padres estaban saliendo.
Creo que ya tengo suficientes pistas para saber cuál era la noticia que todos esperaban que me diera mi madre, aunque me imaginaba algo como un compromiso, no esperaba que fuera a tal extremo. Si restamos los meses en que se conocieron, ella se casa después de un año y algo de haberse divorciado. La verdad es que no estoy de acuerdo con esta unión debido a que no conozco a Philip en persona, pero ya que le prometí a Sally que no las entristecería, me tragaré el enojo por ahora.
—Listo, ya quedó. —Dice ella después de terminar de ponerle las yuntas en los puños de la camisa.
—Gracias. —Sonríe este y se percata de mi presencia —. Ah, estabas hablando con tu hermana. Perdón por interrumpir.
—Tranquilo. —Dice Vivi por las dos, pues no es que yo valla a decir algo muy agradable —. ¿Philip ya está listo?
—Le falta poco, pero ahora que sabrá que Sandra llamó, de seguro deja que hablen el tiempo que sea necesario. —Dice sonriendo amable y toca la cabeza de Vivi —. Por ahora, disfruta del tiempo con ella.
—Gracias. —Digo educada, empuñando mi mano.
Él sonríe educado y sale de la habitación, dejando un tenso silencio entre Vivian y yo. Respiro profundo esperando calmarme, hasta que mi mamá hace acto de presencia con su cabellera rubia oscura sujeta en un medio moño adornado con flores blancas y azul y un velo blanco; su vestido es sencillo, de corte princesa sin mangas y con un bordado azul que entalla su figura. Pero lo más lindo en ella es esa sonrisa llena de felicidad y esperanza por el futuro.
Mi corazón arde al verla así, pues nunca la vi sonreír tan feliz y se nota que es algo que ha planeado con gusto.
—Vivi, ¿Qué tal me...? —Se queda a media pregunta cuando se da cuenta de que las llamé y sus ojos se aguan —. Sandy, ¡qué bueno que llamas! Nos tenías abandonadas. ¿Estuviste muy ocupada?, ¿los entrenamientos son muy fuertes?, ¿has tenido muchas misiones?, ¿tu hermano está bien?, ¿no te está metiendo...?
—Mamá, una a la vez por favor. —Digo divertida al ver lo nerviosa y feliz que está, pero más me calma saber que Gary y yo le seguimos importando —. He estado bien. El resto es clasificado.
—¿Ni siquiera me vas a responder una? —Hace un puchero cual niña pequeña. Ahora entiendo que Vivi no lo hace solo por ser consentida —. Pero si has estado bien no hay problema. Ahora, ¿me queda bien? —Se señala así misma.
—Claro que si mamá. Philip va a estar muy emocionado cuando te vea. —Responde Vivi entusiasmada.
Ambas me ven esperando una respuesta, y como me encanta molestarlas, hago que estoy pensando mientras veo de manera fija a mamá.
—No lo sé, hay algo que no me termina de encajar. —Digo creando expectación, hasta que sonrío —. Es verdad, no te deberías de casar de blanco.
Mamá parpadea sorprendida, entonces una divertida carcajada aflora desde su garganta porque ha entendido mi broma.
—Eres muy cruel Sandy, además, eso no contesta si me veo bonita. —Dice divertida.
—Claro que te ves bonita. —Aseguro sincera —. Pero de blanco, cuando ya tienes dos hijas, no es algo común.
—Ya deberías de saber que tu madre no es alguien común. —Hincha su pecho con orgullo, pero luego cambia su gesto por esa sonrisa maternal que siempre me ha tranquilizado —. Me hubiera gustado tenerte aquí, y decirte en persona que me iba a casar. Así hubieras conocido a Philip, el maravilloso padre que es, y como sus cinco hijos son tan buenos. —Dice un tanto melancólica.
Todo eso ya lo sabía, pues hice que Atom investigara a todas las personas que la rodeaban para asegurarme de que no estuviera en peligro. Philip parece ser un buen partido para mi mamá, pues Atom me dijo que tiene una personalidad muy agradable y acorde con ella, responsable y muy educado. Además, es Alférez de Navío retirado, a pesar de ser un índigo con habilidades intelectuales, tiene mucha madera de líder, sabe escuchar y siempre busca la mejor opción, por eso imagino que todos los que estaban bajo su mando no tienen quejas sobre él. Así que por eso aprobé que estuviera cerca de ella, pero nunca imaginé que tanto. Y conozco bien lo buen padre que es a pesar de que su primer matrimonio fallo, porque Vivi siempre está contándome como le ha ido con los chicos que ahora serán sus hermanastros, quienes estoy segura la sobre protegen. Eso sin contar que ella se encariñó con él por ser atento, cosa que nunca tuvo con mí capitán y padre.
Lo cierto es que estoy molesta en este momento, más que nada frustrada, pero no con ellas y su felicidad, pues ambas se la merecen. En especial mamá, después de haber sido negada por su padre, obligada a casarse con mi capitán por su seguridad, haber sido separada de su hija contra su voluntad y haber vivido una vida dura de militar para una personalidad tan libre, ella merece ser feliz y querida por alguien como él. Estoy molesta porque no puedo estar a su lado y verla ser feliz, así de simple. Veo a mamá un poco triste por mí, y eso me hace sonreír con sinceridad. Es su día especial, así que debe ser la más radiante de todas.
—Culpa al abuelo; les ordenó a todos que no me dijeran nada hasta que hablara contigo. —Digo en modo de queja, consiguiendo sorprenderla —. Pero eso no es lo peor. Él esperaba que me lo dijeras tú, pero no dejaba de mandarme entrenamientos y misiones. Así que estuve muy ocupada y vengo a enterarme hoy. —Cruzo los brazos "molesta", haciendo que ellas sonrían divertidas —. Pero lo cierto es que no dudo de la decisión que tomaste. Eres adulta, sensata y prudente, y conozco perfectamente lo sobreprotectora que eres, así que, aunque no pueda estar contigo y Vivi, siempre velaré por la felicidad de las dos. Así que sonríe y celebra por mí. Demuéstrame que la paz que protejo está ahí, y vive feliz. —Sonrío sincera.
—Sandy. —Ella coloca la mano en su pecho mientras sonríe tranquila, y me asusto cuando veo lágrimas acumularse en sus ojos —. Gracias mi pequeña. A pesar de estar molesta por no estar aquí, sigues buscando formas de hacerme sentir bien. —Se seca unas pocas lágrimas que se han escapado de sus ojos.
—Bueno... le prometí a Sally que no te entristecería, así que no llores que después me molestará y tendrás que volver a maquillarte. —Digo tranquila.
Las veo fijamente dándome cuenta de algo.
Desde que nací soy un tipo especial de índigo, pues mi madre y hermana siguen vivas porque no absorbí sus fuerzas vitales cuando estaba en el vientre, y tengo completo conocimiento de mi poder desde que era un ignorante bebé. Con tan solo meses de edad ya podía controlar el agua, hacer fuego de la nada o incluso hacer crecer las flores favoritas de mamá. Debido a esto, soy algo parecido a un bien muy importante para mi abuela y para el rey, así que por eso solo tuve dos caminos para elegir, pero nunca pensé en escoger a mamá y Vivian. No lo veía lógico por el hecho de que no me imagino siendo una chica normal, pero no estaría mal intentarlo. Además, vería con mis propios ojos cómo es esa familia, y juzgaría, que tan buen líder es Philip.
—Sandy, aquí traje tu cena. —Dice Sally entrando a mi habitación, viéndome sería porque mamá está llorando —. ¿No te dije que no la entristecieras?
—No está triste, está llorando de alegría. —Digo rápida para que no se enoje.
—Tranquila Sally, nada de lo que ella haga me entristecerá. —Dice mamá secándose las lágrimas con cuidado para no arruinar su maquillaje —. Pero si me preocupa lo que le pase.
—Entonces no tiene de qué preocuparse. Aquí la cuidamos todos. —Asegura Sally con una sonrisa.
—Eso lo sé, pero preocuparse es parte de ser madre. —Suspira dramática y luego me ve —. Sandra, —habla sería —, ¿no hay forma de que vivas conmigo un tiempo?
—Así que pensaste lo mismo que yo. —Digo sonriendo y ella me corresponde, y cuando veo a Sally, noto el miedo y la preocupación en los ojos de esta —. No sé cómo lo haré, ni cuantos entrenamientos me lleve, pero espero poder ir con ustedes pronto.
—¿Qué quieren decir? —Pregunta Vivi, creo que todavía asimilando lo que acabamos de hablar.
—Que estaré más ocupada de lo normal. Porque tengo que convencer a los viejos de A.C.U.M para poder pedir permiso, para vivir contigo, mamá y toda la gente que les acompañe. —Respondo como si nada, causando una gran sonrisa en Vivian.
—Espero que puedas venir con nosotras. Hay mucho que quiero hacer contigo, personas que quiero presentarte, comidas que quiero recomendarte; estaremos muy ocupadas. —Celebra ella, ya haciendo planes para nosotras.
—Primero tengo mucho que hacer, así que ten paciencia. —Sonrío alegre, pero me doy cuenta de que ya hemos hablado por mucho tiempo cuando siento mi estómago rugir —. Bueno, no les quito más tiempo, o de seguro Philip pensará que te arrepentiste. —Me despido.
—Sandy, por favor, prométemelo. —Pide mamá.
—Te prometo que haré todo lo posible para poder ir a vivir contigo y Vivi. —Prometo con una sonrisa.
Ellas se despiden moviendo las manos y su imagen holográfica se difumina hasta que desaparece. Respiro y me siento pensando en todo lo que voy a tener que hacer. Primero, fuerte entrenamiento para mantener en control mis habilidades, cosas como lo que pasó en el baño no deben volver a pasar. Segundo, convencer a mis abuelos y a la gente del Alto Concejo Unido del Mundo, o A.C.U.M. como ellos mismos se denominan. Tercero, la cirugía a la cual voy a ser sometida para instalar un nuevo grillete que deje calmados a todos. Y la lista sigue.
—Sé que eres una chica de palabra, pero creo que lo más difícil será seguir el entrenamiento del capitán. —Dice Sally para romper el silencio, de seguro sabiendo lo que ronda en mi mente.
—Sí. Quién sabe qué trabas me ponga para no salir de aquí. —Digo pensando en hablar esto con mi padre y capitán al mando —. Primero comeré, después hablaré con él. —Tomo mi comida respirando profundo y pruebo el primer bocado.