CAPÍTULO TRECE Christopher no estaba en absoluto impresionado por la Capilla Sixtina. Sabía que era una iglesia famosa y que la gente de su época pagaba montones de dinero para venir a verla, pero él personalmente pensaba que no había para tanto. Se parecía a cualquier otra iglesia sofisticada en la que hubiera estado. ¡Por no hablar del frío que hacía! Estaba temblando cuando se giró para mirar a Malcolm. —Bueno, genio. ¿Y ahora qué? —Pensaba que el líder eras tú —contestó fríamente Malcolm. —¡Mirad! —gritó Madeleine. Chris siguió su dedo que señalaba al centro de la capilla. Allí, sobre el suelo de mármol, había un extraño dibujo de manchas negras. Marcas de quemado. Chris fue corriendo hacia allí, seguido de los demás. Miró el patrón de las marcas que irradiaban desde un lugar ce

