—No tanto como usted creería —respondo, intentando que mi voz suene firme, aunque siento que cada palabra me tiembla por dentro—. No pudimos hablar demasiado porque aparecieron dos hombres armados que intentaron asesinarnos. —Lo entiendo —dice el detective Gutiérrez con un tono que deja claro que no lo entiende en absoluto—, pero necesito saber exactamente qué le dijo. El aire en la sala parece espesarse. Siento mi pulso en el cuello, golpeando uno tras otro. —Principalmente… que quería que fuera con él. Que saliéramos del país y empezáramos una nueva vida en otro lugar. —Eso ya lo sabemos —responde cortante—. Lo que quiero es saber si dijo algo sobre los homicidios. Al escuchar la palabra “homicidios”, un escalofrío me recorre desde la nuca hasta el estómago. —Dijo que estuvo presen

