Sonrió y se quitó la camisa y se puso una gorra que sacó del bolsillo trasero de los pantalones y se la calo hasta los ojos. Desafiando al viento, agarró el timón y puso rumbo a la Isla Verano. Una a una el balandro paso paralelo a las costas de las islas anteriores, con su arenas blancas y segadora, hasta que quedaron atrás como una hilera de esmeraldas, Adams recordó que habría unas setentas islas desperdiciadas a lo largo de la costas a las afueras de Belle Terre. Algunas estaban habitadas ,la mayoría no. Si la marea y las tormentas habian sido benévolas, Isla Verano seguiría estando entre las mas grande. Adams se dio cuenta que en las tierras bajas, la primavera habia empezado a deja paso al verano. En el espacio de una semana, el sol calentaba más y los días eran mas cálidos. El m

