-¿Cuanto tiempo llevas ahí? -pregunto, sintiendo su presencia tras ella,al otro lado del mostrador. En el silencio oyó su respiración. No habia estado tan cerca de él desde que se besaron en la escalera y todo su cuerpo se agito al recordarlo.. Habia esperado que no verlo acallara sus sensaciones pero solo saber que estaba cerca convertía su cuerpo en fuegos de artificio.
-Él suficiente para enterarme de que eres hija de un granjero.
-Esa soy yo. La mayor de Silas De Las Rosas -Laura soltó una risita.
-¿Cuantos hermanos sois?
-Cinco. Tres chicas y dos chicos -vertió la leche en un platillo.
-Debe haber sido agradable. Soy hijo único.
Habia mucho ruido y poco sitio, pero adoro a mi familia -dijo ella.
Él se sonrió, encantado por la forma en que su acento se acentuaba al recordar sus raíces. Sentía curiosidad por su pasado.
-¿Que te hizo participar en concursos de belleza, aparte de los obvios?
Obvio. Habia escuchado esa palabra mil veces. Es obvio que es demasiado guapa para hacer otra cosa que caminar por las pasarelas. > que debe ser orgullosa porque es atractiva > Que solo los hombres la desean por su rastro y su cuerpo.
-¿Que importa eso?
-Me gustaría saber más sobre la mujer que cuida de mi hija, y me intriga como pasaste de una granja de cacahuetes a Asuntos Exteriores.
Ella comprendió que estaba en su derecho a preguntar, si ella fuera madre hacia lo mismo.
-Mi familia es pobre como las ratas -admitió-. Mi madre vio que podía ganar algún dinero extra y me ofreció para concursos y anuncios cuando tenia la edad de Kelly -se encogió de hombros y, con el platillo en la mano, se volvió hacia él -. Cuando tuve edad suficiente para comprender lo horrible que era aquello, las envidias y el comercio, elegí los concursos que tenían mayor compensación económica o becas, para poder ir a la universidad y dejar la granja.
-Admirable.
Ella soltó un gruñido y alzo los ojos. Sitio la tentación de encender las luces, pero habia hecho un trato Y Laura De Las Rosas nunca faltaba a su palabra, ni siquiera por un príncipe dragón.
-¿Intentabas escapar de tus raíces?
-Dios, no. No simplemente no quería casarme con un granjero, tener cinco hijos, pasar apuros económicos todos los meses y rezar todas las noches para que lloviera y la cosecha no se echara a perder -explico con voz cortante.
-Lo siento...
-No, no lo sientas -suspiro y alzo una mano-. Fue duro cuando era pequeña, pero en realidad no sabíamos que eramos pobres. Todos los que nos rodeaban vician igual. A mis padres no les va mal -soltó una risa-.De hecho,les va bastante bien. Pero mamá esta tan acostumbrada a no tener nada que sigue guardando la grasa del tocino y la ropa vieja, y preparando conservas y mermeladas, por si acaso -movió la cabeza-. Supongo que hay costumbres que no se pueden cambiar -con ello el platillo en la mano, fue hacia el salón. Lo dejo en el suelo y le pregunto a Kelly si quería un cacao caliente. La sonrisa de la niña fue contestación suficiente, cuando Laura volvió a la cocina percibió que él seguía allí.
Se alegro que no volviera a su torre, pero su lado lógico le decía que debía poner los pies sobre la tierra y recordar la lección aprendida con Paúl sobre los hombres y su forma de pensar.
-¿Te apetece uno? -le pregunto, sacando el cacao en polvo y poniendo agua a calentar.
-No, gracias.
Laura se pregunto como esas dos palabras podían sonar tan seductoras en la penumbra. No habían hecho mención de su arrebato de pasión adolescente dos noches atrás. Era fácil callar cuando no podían mirarse a los ojos. Se aclaro la garganta y borro de su mente el erótico recuerdo. Él espero ansioso que Laura continuara contándole la historia de su familia.
De mis dos hermanas hermanas menores una de ellas vivió una experiencia un poco aterradora al principio se enamoro de un hombre que sus padres si eran ricos se casaron pero él murió en un accidente y ella quedo embarazada.
Richard la miraba con tanta atencion al ver que Laura sintió dolor cuando empezó su relato y ella al verlo tan entretenido empezó a contarle toda la historia.
Ella al ver que, Fabian habia muerto se vio completamente sola ya que los padres de él no la querían como esposa de su único hijo, la hija de un granjero pero no pudieron hacer nada para impedírselo. Y es ahí donde empieza la agonía de mi hermana al verse sola en aquella casa donde no era bienvenida.
<<Maldita nieve. David redujo a segunda, aminoro la velocidad del todo terreno a veinticuatro kilómetros por hora, soltó un juramento y forzó la vista al máximo, sin embargo, lo único que podía verse mas allá del frenético vaivén de los limpiadores era una pared blanca. Aquella no era una ventisca invernal de cuentos de Hadas, y los copos de nieve que caían parecían tan grandes y amenazadores como un puño.
Seria inútil pararse a esperar a que la tormenta escampara, se dijo mientras tomaba el siguiente curva lentamente. Después de seis meses conocía a la perfección aquella angosta y serpenteante carretera y podía conducir por ella con los ojos errados, así que podía consideraras afortunado, pero un recién llegado se habia encontrado indefenso. Incluso con aquella ventaja, tenia los hombros y la parte posterior del cuello completamente tensos. Las nevadas en colorado podían ser tan peligrosa en primavera como en pleno invierno, y durar una hora o un día; ademas aquella habia tomado por sorpresa a todo el mundo...tanto a los residentes como a los turistas y al Servicio Nacional de Meteorología.
Solo ocho kilómetros mas y podría descargar las provisiones, encender el fuego y disfrutar de la ventisca de abril en el acogedor interior de su cabaña, con una taza de café caliente o una cerveza fría.
El todoterreno fue ascendiendo por la cuesta como un tanque y David se sintió agradecido por su resistencia y su solidez. Aunque tardara tres veces mas en recorrer los treinta y dos kilómetros hasta su casa, por o menos conseguirla llegar.
Los limpiaparabrisas trabajaban incansables, pero lo único que se apreciaba entre los segundos de falta de visibilidad total era una cortina blanca. Si no amainaba al anochecer la nieve tendría mas de medio metro de altura. David intento animarse diciéndose que para entonces ya se habría llegado a casa pero sus imprecaciones resonaron en el interior del vehículo. Si no hubiera perdido la noción del tiempo el día anterior, habría podido comprar antes las provisiones y el mal tiempo no le habría afectado lo mas mínimo.
La carretera serpenteo en una curva perezosa, y David la tomo con sumo cuidado. Le resultaba muy difícil conducir muy lentamente pero a lo largo del invierno habia adquirido un sano respeto por las montañas y las carreteras que las atravesaban. La valla de seguridad era muy solida, pero al otro lado esperaba unos barrancos escarpados que no perdonaban un error. Aunque tenia confianza en si mismo y en la fiabilidad del todoterreno, tenia que tener en cuenta la posibilidad de que hubiera algún coche aun lado o en medio de la carretera.
Necesitaba fumar. Apretó las mano en el volante, deseando encender un cigarro, pero sabia que tendría que esperar para poder permitirse ese lujo. Solo cuatro kilómetros y medio mas.
Sintió que la tensión de sus hombros empezaban a relajarse. No habia visto un coche en mas de veinte minutos y era dudoso que se encontrara con alguno a aquellas alturas ya que cualquiera con la mas mínima sensatez habría buscado refugio. A su lado, la radio no dejaba de hablar de carreteras cortadas y eventos cancelados.
Siempre lo habia sorprendido que las gentes planearan tantas fiestas, cenas, recitales y representaciones para un mismo día, aunque suponía que esa era naturaleza humana. Siempre planeando reuniones para juntarse unos con otros, aunque solo fuera para vender solo un puñado de pasteles y galletas. El prefería estar solo, al menos de momento; de no ser así, no habría comprado la cabaña ni habría permanecido enclaustrado en ella los últimos seis meses.
La soledad le proporcionaba libertad para pensar, para trabajar, para curarse, y habia logrado las tres cosas en cierta medida.
Estuvo a punto de suspirar aliviado al ver...bueno, al notar ... que el coche volvía a tomar una pendiente, que ya sabia que aquella era la ultima cuesta antes de la desviación. Ya solo quedaba un kilómetro y medio. Su cara, habia estado tensa de concentración, empezó a relajarse. Era un rostro demasiado delgado y angular para resultar meramente atractivo; ademas tenia la nariz ligeramente desviada a causa de un acalorado desacuerdo que habia tenido con su hermano menor en la adolescencia, pero David no le habia guardado rencor por ello.
Se le habia olvidado ponerse un sombrero, y su largo pelo rubio oscuro le enmarcaba la cara y le llegaba hasta el cuello del anorak con aspecto desgreñado, ya que se lo habia peinado con los dedos apresurado horas antes. Sus ojos, de un cristalino tono verde oscuro, empezaban a escocerle después de estar tanto tiempo fijos en la nieve.
Mientras los neumáticos se deslizaban por el asfalto acolchado, echo un vistazo al cuentakilómetros y levanto la vista de nuevo tras comprobar que solo faltaba medio kilómetro. Entones fue cuando vio el coche que se acercaba hacia él fuera de control.
Sin tiempo ni para soltar una palabrota, viro bruscamente hacia la derecha justo cuando el otro coche aprecio derrapar. El todoterreno patino en la nieve, y se balanceo peligrosamente ante de que las ruedas consiguieran aferrarse a la carretera para obtener algo de tracción. Por un instante, David creyó que iba a dar una vuelta de campana, pero cuando su vehiculo se estabilizo no pudo hacer otra cosa que permanecer ahí sentado, mirando con la esperanza de que el otro conductor tuviera tanta suerte como él.
El coche descendía ladeado a toda velocidad y aunque todo estaba ocurriendo en cuestiona de segundos, David tuvo tiempo de pensar en lo fuerte que seria el impacto cuando dieran de lleno contra el todoterreno; sin embargo, en el ultimo momento el conductor consiguió enderezar el vehiculo, viro bruscamente para evitar la colisión, y empezó a deslizarse sin remedio hacia la valla de seguridad. David puso el freno de mano y salio del todoterreno justo cuando el otro coche chocaba contra el metal.
Estuvo a punto de caerse de cabeza pero gracias a sus botas de montaña consiguió mantenerse el equilibrio mientras corría por la nieve hacia el vehiculo accidentando. Era un coche pequeño y compacto...aunque mas después del impacto, ya que la parte derecha habia quedado metida hacia dentro y el capo parecía un acordeón para el lado del pasajero. En un instante de lucidez, se horrorizo al pensar en lo que podría haber pasado si el coche hubiera golpeado por el lado del conductor.
Cuando consiguió llegar al coche a través de la nieve, vio una figura desplomada sobre el volante e intentado abrir la puerta, pero estaba cerrada. Con el corazón en la garganta, empezó a aporrear la ventanilla.
La figura se movió, y al ver la espesa cabellera rubia que caía sobre los hombros de un abrigo oscuro se dio cuenta de que era una mujer. En ese momento, ella se quito el gorro de esquí que llevaba, se volvió hacia la ventanilla y fijo la vista en él.
Estaba muy pálida, blanca como el mármol, e incluso sus labios parecían demacrados. Tenia unos ojos hermosos y oscuros, con los iris casi negros debido a la conmoción... y era hermosa, tan increíblemente hermosa que quitaba el aliento. Como artista vio las posibilidades en aquel rostro, con forma de diamante, en los pómulos altos y en el carnoso labio inferior, pero como hombre a parto de su mente aquellos pensamientos y volvió a pegar en la ventanilla.
Ella parpadeo y sacudió la cabeza, como si estuviera intentando despejarse la, y David vio que sus ojos eran de un tono azul medianoche cuando la conmoción en ellos empezó a desvanecerse y dejo a una inspección preocupada.
La mujer se apresuro a bajar la ventanilla, y le pregunto antes de que él pudiera articular palabra:
-¿Esta herido?, ¿le he dado?
-No, ha dado contra la valla de seguridad.
-Gracias a Dios -dijo ella, antes de apoyar la cabeza en el respaldo del asiento por unos segundos.
Tenia la boca seca, y aunque luchaba por controlarlo, el corazón parecía martillearle en la garganta -. El coche empezó a resbalar al empezar a bajar por la cuesta, y creía que podía recuperar el control, pero entonces vi su todoterreno y pensé que iba a darle de lleno.
-Lo habría hecho, sino hubiera girado hacia la valla.
David miro de nuevo el capo del coche consciente de que el daño podría ser mucho mayor. Si ella hubiera ido a mas velocidad... pero tenia sentido perderse en especulación inútiles, así que se volvo hacia ella de nuevo e intento ver algún signo de trauma en su rostro.
-¿Se encuentra bien?
-Sí, creo que si -ella volvió a abrir los ojos, mientras intentaba esbozar una sonrisa -. Lo siento, debo de haberle dado un buen susto.
-Y que lo diga -pero el sobresalto ya habia pasado, y estaba a medio kilómetro de su casa, varado en la nieve con una desconocida que no iba poder sacar su coche de allí en varios días -.¿Que demonios esta haciendo aquí?.
Ella ignoro la brusquedad de sus palabras mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad; habia estado respirando hondo para intentar serenarse, y ya se encontraba mucho mejor.
-Debo de haberme equivocado de direccion por la tormenta, por que estaba intentado llegar a Lonesome Ridge para esperar a que amainara. Según el mapa, es la población mas cercana, y tenia medo de que pararme en el arcén.... Bueno, en el pequeño margen que hay -miro hacia la valla de seguridad y se estremeció -. Supongo que no voy a poder sacar mi coche de aquí.
-No, esta noche no.
Con expresión ceñuda, David se meto las manos en los bolsillos. La nieve seguía cayendo y la carretera estaba desierta, así que si la dejaba sola era posible de que muriera congelada antes de que apareciera por allí un vehiculo de emergencia o una maquina quitanieves. Por mucho que quisiera desentenderse de aquella responsabilidad, no podía dejar a una mujer varada en medio de aquella tormenta.
-Lo único que puedo hacer por usted es llevarla a mi casa.
Su voz era seca, carente de amabilidad, pero ella no se sorprendió por ello. Era normal que estuviera enfadado e impaciente, ya que casi habia chocado con él y ademas iba a tener que seguir ayudándola.
-Lo siento.
Él movió ligeramente los hombros, consiente de que habia sido muy grosero.
-El desvió que lleva a mi casa esta en la cima de la colina, tendrá que dejar aquí su coche y venir conmigo en el todoterreno.