Renuencia

1886 Words
Las luces rojas y azules molestaban la vista de la multitud que veía las secuelas del accidente; la ambulancia, apostada a un lado atendía a David. El padre de la pequeña que casi muere era detenido por los policías para que no se acercara al detective. —Maldito incompetente, ¿qué mierda estabas pensando para involucrar a una menor?, ¡te voy a demandar! —gritaba, mientras la niña lloraba por el susto vivido, siendo consolada por la madre, quién también lo veía con desaprobación. Johan estaba indignado, entendía el miedo por el que pasaron al casi perder a su hija, pero su comportamiento era irracional, en vez de dirigir su irá al verdadero culpable, hacían quedar mal a su compañero, cuando en realidad deberían estarle agradeciendo por salvar esa niñita. Cualquier otro oficial estando tan cerca de atrapar un asesino, lo más probable es que se decantaran por la fama y el mérito de cerrar un caso en tiempo récord sin importar el daño colateral. —Oiga, le voy a decir un par de- Iba a replicar los insultos cuando Hazel lo detuvo, luego de qué terminaron de vendarlo. Se había lastimado un brazo, pues cayó en él cuando se aventó mientras protegía a la niña. Afortunadamente, el auto se desvió y terminó embistiendo una toma de agua. —Déjalo— negó con la cabeza. No quería hacer una escena mostrándole un lado desagradable de la policía a la pequeña que salvó. —Debemos comenzar investigar de inmediato. —Sí, sobre eso, el teniente te quiere en su oficina. —¿Qué? ¿Ahora mismo? —Sí, y no te preocupes yo conduzco. —Ni modo que yo. Johan se alegró de que David no se viera afectado por las palabras de aquella persona, se notaba que su mente maquinaba a mil por hora, no habían pasado ni 5 minutos y ya estaba concentrado en el caso. * * * Tocó dos veces la puerta, y esperó paciente a que le permitieran el acceso. —Adelante. —Buenas tardes, teniente Sullivan. El hombre golpeó su escritorio, y en vez de hablar le regañó. —¡¿Qué diablos fue eso, detective Hazel?! — inquirió furibundo. —No tuve opción, pero obtuvimos los archivos sobre Evelyn y sobre todo una gran pista. —¿Cuál? —Ahora tenemos una descripción parcial del sospechoso. —¿¡Enloqueciste!?, esto no tiene nada que ver con el caso Ayers. —Este homicidio está conectado con Evelyn. —¿Y qué prueba tienes de eso? Se detuvo en seco. —Okey, ninguna, aun así, ¿no es muy extraño que alguien se aparezca de la nada para ver a su terapeuta tan pronto como ella fue asesinada. —Que la famosa haya sido su paciente, no quiere decir qué la mataron por eso, déjale este caso Torres, El sargento Miller regresará en 2 días para ponerse al frente, continúa con tu investigación —Pero mi estómago y mis entrañas me dicen que- —¿¡ahora debo solo confiar en tus entrañas!?, ¿¡No es suficiente poner en riesgo a civiles!?, ¡pudo habernos costado una demanda!. Además, el sospechoso escapó, concéntrate en el caso Ayers. Decir algo más solo le haría rabiar al otro, y no necesitaba a su propio teniente poniéndole el pie. —Descuide. Es cuestión de tiempo, sabe que siempre atrapó a mi objetivo. —Si tienes otra falta tendré que retirarte del caso —advirtió. No entendía porque estaba tan iracundo, el asesinato de la doctora podría ayudarlos y él no lo permitía, solo le quedaba obedecer. En cuanto salió de la oficina del teniente se dirigió con el oficial a cargo del caso Wood. —Torres —le llamó con el dedo para tener una charla discreta. —¿Qué se le ofrece detective Hazel? —inquirió de mala gana. —Creo que nuestros casos están conectados —murmuró —avísame si encuentras algo. El rubio mordía el interior de su labio, mandaría al carajo a ese sujeto si pudiera, ¿qué se creía ese detective para darle órdenes?, estaba soñando si pensaba que lo ayudaría, es más, pronto le regresaría el favor, sonrío por dentro. —Por supuesto —respondió hipócrita —. Lo intentaré antes de que llegue sargento. —Gracias —le palmeó la espalda, incómodo por su actitud, más prefirió no hacer ninguna observación, ya que le estaba pidiendo un favor. Cuándo llegó a su sitio, su compañero Johan, ya estaba trabajando sobre las notas de voz, dejándole los videos a Hazel, pues era más observador que él. Se sentó pesadamente, colocó la USB en su laptop y con dificultad se puso los audífonos, su brazo dolía como el demonio, los analgésicos aun no hacían efecto, ignoró la molestia y empezó a reproducir los videos, comenzando por la sesión uno. La cámara apuntaba a un cómodo sofá en la oficina de la doctora Wood, y ahí estaba ella, con su bonito rostro y apariencia impecable. Se centró en escuchar atentamente. —Señorita Ayers, por seguridad tengo una cámara en el consultorio, ¿me permite grabar las sesiones? o prefiere que la apague. —¿Qué es mejor para usted, doctora Wood? A su vez, Simmons escuchaba las notas de voz de la doctora de acuerdo a las sesiones: “Cuando la conocí, pensé que era una persona muy considerada pero conforme nuestras sesiones fueron avanzando, más que considerada, noté que para ella era más cómodo hacer lo que otros querían, igual que una muñeca. Evelyn se permite expresarse solo si llegas a conocerla lo suficiente para sembrar la confianza; la mayoría de mis pacientes logran soltar mucho en terapia, quieren ser escuchados, lo que me indica que ella no está aquí porque verdaderamente lo desee”. —Llámame Alice. —Bien. “Su postura correcta y rostro perfecto me dificultan saber el motivo por el cual ha venido a mí, estoy orgullosa de mi experiencia de reconocer de un solo vistazo la mayoría de problemas que la gente trae, el cuerpo es muy chismoso, la mayoría de las enfermedades que los seres humanos contraemos, es porque somatizamos, hay cosas que no arreglamos emocionalmente y se ven plasmadas en el cuerpo, Evelyn parece un lienzo en blanco, aun así, no me desanimo, me parece un buen reto tratar de descifrar a esta interesante chica. —¿Qué le trae por aquí señorita Ayers? —Me gustaría qué me recete pastillas para dormir, no puedo conseguirlas sin receta. La doctora no parecía muy convencida, a pesar de todo, ella se veía más fresca que una lechuga, sin saber que era la magia del maquillaje, en lo cual la pelirroja era una experta, así que comenzó indagar. —Eso de no dormir por las noches ¿ocurre de vez en cuando o todo el tiempo? —Todo el tiempo, duermo como cuatro horas, es debido a mi carrera. —Lo imagino, te reconocí en cuando entraste, tapizaron toda la ciudad con tu rostro, querida. No eres la primera estrella que entra por esa puerta. —Entonces debe saber que estoy sometida a mucho estrés. Mi representante dijo que debía venir con un psiquiatra para que me recetará las píldoras. —Dile a tu representante que no son necesarias siempre y cuando baje la carga de trabajo, restar píldoras cuando el problema se puede solucionar de raíz es mejor que medicarse, a la larga dañará tu organismo… Ante el mutismo de la paciente, no pudo evitar cuestionar. —¿Hay algo más que te preocupe? —No dijo desanimada por no poder obtener las pastillas. . . . David continuó mirando los archivos. Las primeras sesiones no hubo nada extraño, a observación de cualquiera, Evelyn parecía una persona algo cansada por su trabajo, no obstante, para la doctora Wood, el problema era otro, describía a la chica como una caja fuerte, y dicha se cerraba cada vez que intentaba llegar al fondo de su insomnio, por lo que no le sorprendió que, con cada sesión, su coraza se agrietara, dejando ver diminutos fragmentos. —Últimamente te ves más cansada de lo normal, ¿más problemas en el trabajo? —Ojalá fueras solo eso, doctora, estoy algo paranoica, pero seguramente es por la fama, el que todos me estén viendo constantemente es agotador. —Por supuesto, pero en sesiones anteriores e incluso en programas donde sales, me he percatado que eres excelente lidiando con la fama, realmente pareces querer llamar la atención, aunque más que disfrutarlo da la impresión de que es objetivo para lograr lo que realmente buscas. Evelyn respingó no esperaba ser descubierta en su séptima sesión. —Si fuera por mí, yo solo quisiera la llamar la atención de una persona. —¿Un novio? Ella negó con la cabeza. —No, estoy bien con mi novio— dijo con una sonrisa, la primera sonrisa genuina que se dignó a mostrar en ese consultorio—, él ha sido un gran apoyo para mí. —¿Tus padres? —No lo creo, mi padre… no tengo idea dónde está y mi madre ni siquiera sabe quién soy. —¿Cuéntame acerca de ellos? —No es necesario —volvió a esquivar. —Tu relación con ellos debe ser difícil. —Eso ha perdido peso en mi vida con el tiempo. ¿Acaso había algo más importante para ella que una pareja o sus padres?, estaba algo perdida, el que no quisiese hablar de sus padres, le decía que había algo allí. —¿Entonces en quién? “Por fin la vi vacilar, su rostro sonriente no pudo mantener las comisuras de la boca hacia arriba, era como si el reconocer la existencia de esa otra persona la llenará de una profunda culpa”. —Da igual… de todas formas le escribí una canción, espero que la escuche algún día. —¿Puedo oírla? —Es reciente, adivine cuál es, quizá pueda hablar más de ello. —No estás aquí para jugar juegos, apreciaría que fueras más honesta. —Me encantaría solo vivir de la verdad sin embargo no tengo idea cuál es la verdad. Verá, no tengo memoria de mi infancia. —Sabes, el cerebro tiende olvidar cuando trata de protegernos. Me parece que necesitas voltear hacia atrás y enfrentar aquello que tanto te molesta. —No es necesario, solo quiero concentrarme en el futuro, ya que no puedo cambiar el pasado. “Ahora si temí estancarme con ella, continuaba evadiendo el intentar una regresión”. Sesión 12 “Esa tarde, Evelyn llegó muy enfadada a la sesión, trataba de reprimir su enojo más no pudo ocultar su ceño fruncido, y sus ojeras. —¿Un mal día? —Solo vine a decirle que no tomaré la sesión. Los tranquilizantes no me están ayudando, debo dejarlos. “Me pareció contradictorio, cada que podía ella pedía pastillas para dormir no obstante preferí darle tranquilizantes”. —¿Ocurrió algo con los tranquilizantes? —He estado teniendo malas noches. —Bueno, ya estás aquí, ¿qué te parece si arreglamos eso? “Se veía dubitativa, sin embargo, como no tenía que ver en ninguno de los temas qué tanto había estado evitando, no se sintió confrontada, y accedió. En verdad no esperaba lo siguiente que descubrí”.
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