Capítulo 21 El dichoso club

1271 Words
Brent La labor de trabajo está hecha solo necesito hacer unos ajustes de cuentas de ciertos clientes del jefe, que suelen tardar más de lo debido en los pagos; pero eso se soluciona con un susto nada grato en sus vidas, en medio de tantos números que veo en la pantalla de la laptop me estrujo los ojos; para descansar la vista eso sucede cuando trabajo más de lo debido, me pongo de pie para ir directo al minibar que tengo al costado, me sirvo solo una copa de ligero aguardiente nativo del país es algo fuerte, pero para lo que debo dirigir hoy lo requiero, apenas la noche inicia con mi vaso listo; procedo a beber el licor me encuentro esperando; que llegue la chiquilla tengo ansias de saber cómo va hacer su trabajo en el escenario de mi club. A su vez de beber mi licor, la puerta es tocada me giro en mi posición, dando el pase correspondiente; es cuando veo a Gustavo llegar tan relajado como siempre y la chiquilla aparecer detrás de él, pero esta vez la veo distinta tanto que mi entrepierna se siente inquieto, cosa que carraspeo para caminar y recostarme en mi escritorio viendo a esa niña que me ha causado serios problemas esta con su semblante serio de brazos cruzados, eso le parece tierno en ella; pero decido comenzar con el asunto. — Bien hecho Gustavo, ahora necesito que me dejes a solas con ella; debo explicarle las reglas de mi club. — manifiesto, cosa que asiente en su lugar yéndose sin problemas. Una vez solos, nos miramos mutuamente ella asqueada o cabreada, pero yo solo gozo de la situación, mientras dura claro está y si me causa muchos problemas deberé sacarla del camino, es duro decirlo; pero no me importa; pero su voz ligera me saca de mis pensamientos. — ¿Ya terminaste la inspección? — pregunta con altivez, que elevo una ceja sorprendido de su actitud dura. — Por el momento chiquilla; ahora el punto que trajo aquí es el siguiente será bailarina en mi club y si debes atender algún cliente en particular, lo debes hacer menos tener sexo… Soy interrumpido por su voz de niña mandona. — Me alegra de digas algo sensato señor... X, pero en donde quedamos es ser bailarina no atender a los clientes locos de este sitio. — justifica lo que hablamos, pero solo dejo mi vaso en el escritorio, para acercarme a solo un paso de ella. — Escúchame bien chiquilla, odio que me interrumpan; así que antes de abrir tu odiosa boca piénsalo bien; porque en la próxima puedo lastimar a alguien preciado, para que entiendas mi mensaje. ¡Estamos claros! — informe tajante, pero no se inmuto por mis palabras tiene fuerza. — Bien claro. — Perfecto nos estamos entendiendo chiquilla, ahora lo que seguía diciendo harás ese trabajo; como eres menor de edad no puedes tener relaciones, a menos que eso se cambie de parecer cuando yo lo decida. — agrego al tomar mi vaso y beber del mismo saciando mi sed, pero sin dejar de observarla. No entiendo que la hace ver más deleitable, esto no es lógico para mi mente o cuerpo, solo ansió tocar esa cadera pequeña y azotar su trasero con gusto se ve increíble con ese vestido marrón que usa; aunque dejo de verla oyendo su voz nuevamente diciendo algo que no logre oír. — ¿Perdón que decías? — me excuse, a lo que la niña ruedas los ojos poniendo su cabello detrás de su oreja. — Parece que no presta mucha atención señor; le decía que quiero hacer un trato legal con usted, si se niega entonces máteme. — Dice de forma tan natural, lo puedo ver en sus ojos marrón claro. Al principio la veo y trato de entender si no me está jugando una broma, pero es ahí el error no lo es, porque respiro hondo para dejar mi vaso y llegar a estar de frente sin perder ningún detalle de su persona tiene temple como seguridad, veamos cómo le va esta noche. — No tienes derecho a pedir nada, por lo menos no ahora si quieres el trato durara por un año en ser mi bailarina; después de ese plazo y dependiendo tu desenvolvimiento veré si hago el acuerdo ¿no? — termino de aclarar con desafío a lo que su rostro cambia a molestia. — No es justo y más en decir un año, no es legal al menos debe haber algo por escrito. — Anuncia, una verdad y sonrió de lado ganando este tema. — Ya está listo, solo falta tu firma. — la dejo sorprendida. No pierdo tiempo y busco los documentos encima de mi escritorio en una carpeta de color rojo, como todas las que tengo para el personal encuentro la de ella preparada estando en mis manos se la tiendo, cosa que no duda en aproximarse cerca del escritorio le doy una pluma que tengo en mi mesa, pero antes comienza a leer las cinco hojas que contiene no es tonta lo cual me alegra, me giro para sentarme detrás de mi escritorio a la espera de su firma del contrato. Espero paciente; pero las llamadas que tengo en mi celular las detengo, para ver si ya término; después de lo que supongo fue una hora, firma el documento lo que puse no es nada más de lo que hablamos, al hacerlo debe obedecer sin chistar, pero la ventaja es la absoluta seguridad que tendrá, trabajando en mi club como fuera del establecimiento, puedo dar fe que mi personal ve su seguridad siempre bien cuidada. — Ya es un hecho señorita Montgomery. — Indique, pero no dijo nada solo está ahí esperando algo. — Solo le diré algo cumpla su palabra, además tengo nombre y es Jana no chiquilla. — Objeto con dureza, eso me agrado que junte mis manos sobre el escritorio, sin dejar de verla. — De acuerdo te llamare por tu nombre, pero allá fuera debes usar otro es una regla del club. — pause un momento, para hacer una llamada a una de las líderes de entretenimiento. Hago mi llamada pertinente, cosa que en cinco minutos tengo a una de mis lideres hacer acto de presencia es una chica afroamericana con el cabello liso en color amarillo no le destaca tanto, pero es su estilo por lo que comienza el trabajo. — ¡Cereza! necesito que lleves a Jana a tu espectáculo ponla a trabajar como siempre lo haces, además trabajara con nosotros por un año búscale un apodo propio de ella ¡Entendido! — doy mi orden a lo que obedece. — Con gusto señor Anker, ahora niña ven conmigo. — Le dice a la chiquilla que la ve por un momento y la sigue detrás para dejarme solo en mi oficina. Me recuesto en mi asiento tocando mi frente muchas veces, esta noche será larga porque el club se está llenando y con ello el dinero va llegando me siento listo, pero tengo una duda impresa en mí, siendo la tal Jana parte de mi ansiedad o será solo el deseo de tener un buen polvo con ella, no lo dudo soy hombre; pero como es menor de edad debo tratar de canalizar mejor mi proceder no me conviene hacerlo, tal vez más adelante… ella me intriga, mis manos buscan es tocar su deliciosa piel oscura, como saborear sus labios carnosos. — ¡Maldición! Brent es una niña, solo trabaja y espera los frutos. — susurro por lo bajo viendo la carpeta firmada con su letra esto apenas inicia.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD