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La Fuerza de un Extraño

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Blurb

Todos queremos una vida tranquila, sin dolor o sufrimientos, pero eso no existe en el mundo, eso lo veremos en la misma vida de Jana Montgomery una mujer de universidad, casi a un paso de graduarse de abogada se volverá a enfrentar a ese pasado de su adolescencia que pensó dejar atrás; pero vino a colisionar nuevamente con mas fuerza, al tener en frente a esos ojos oscuros como la noche llenarla de dolor y sufrimiento por su obsesión enfermiza de parte de su ex, llamado Brent Anker.

No dejes de leer este libro de suspenso, como drama obra protegida por Safe Creative.

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Índice de Personajes / Capítulo 1 Otoño Favorito
   Principal  Jana Montgomery  Brent Anker Secundarios  Daniel Reyes  Rita Sprenger Elenco Madre de Jana: Charlotte Montgomery sin Padre falleció cuando era una niña. De él: huérfano desde su nacimiento. Amiga de ella: Perla López  Amigo de él: Gustavó Alvarado. Capítulo 1.    JANA     Hoy inicia la temporada de noviembre y me siento súper emocionada, además de ser mi estación favorita las calles están abarrotadas de hojas caídas a cada paso que voy caminando; ya que mi vestimenta, es algo cubierta no deja de ser casual con mi pantalón n***o, blusa roja de tiritas junto a una chaqueta de cuero negra, además de mis botas oscuras que son todo terreno en estos casos.    Pero el punto de ¿Qué hago? En un parque a horas de la medianoche es otro asunto, mi amiga Perla me tiene esperándola, porque hoy iremos a un festival que realizan cada año en este parque, aunque inicia algo tarde. Sin embargo; me siento aburrida, que al ver la primera banca me siento para relajarme, suelo ser floja en algunos casos como perezosa duermo mucho, algunos dicen que es un feo hábito; pero en mi caso los mando a volar lejos; soy gruñona cuando me lo propongo tanto que mi amiga me saca de problemas por mi genio.    Claro siempre, me salgo con la mía y si me buscan le saco sangre en la nariz, a cualquiera que me busque pelea, por algo Perla busca relajar la situación como amo a esa loca amiga, desde la infancia la hice tener dolores de cabeza, desafiando a todo niño que intentará hacerme ridiculizar, por acciones sosas desde ese tiempo sonrió de lado recordando esos momentos; ya que con el tiempo hice, que me temieran al verme pasar; cosa que no fue la excepción en la secundaria dónde ahora curso.    Suelto un suspiro leve, dejando una pequeña estela de aire fría, me emociona llegar a esta temporada las hojas se ven tan resaltantes, en cada árbol que posee este parque, lo bueno es que este lugar, está lleno de gente joven, como adulta no hay niños al ser tarde, está prohibido para protección del menor, esa ley me agrada nunca suelo cumplir las normas; pero me encanta la ley y eso que no pensé imaginar ser portavoz de ayuda en mi instituto, haciendo el periódico escolar en cuanto a leyes del lugar o de nuestro país Honduras.    El lugar donde vivo, es la capital de Tegucigalpa ¿extraño su nombre? A mi parecer es único, mi país de nacimiento es bajo, siendo Holanda por parte de mi Padre. Por consiguiente; junto a mi madre fui criada, ya que mi progenitor falleció cuando era solo una bebé y ella me saco adelante con su trabajo de cocinera en un restaurant familiar, que tiene mucho éxito tanto que hay tres franquicias más, me siento orgullosa de sus éxitos; todavía recuerdo las veces, que antes de irme a dormir siendo una niña de cinco años; me daba besos y me decía que iba ser valer sus derechos como la cocinera que era, aún sabiendo que sus conocimientos vinieron por mi abuela, que no tuve el placer de conocer solo estando bebé, dónde a través de ella saque ese genio dominante como autoritario.    Niego ante la verdad; pero de algo si estaba segura, que está noche va ser diferente para mi vida; al estar tan ensimismada en mis pensamientos no ví llegar; una mano sobre mi hombro, haciéndome sobresaltar en mi sitio voltee para atrás detallando a mi amiga, una chica más baja que yo de cabello n***o corto y ojos azules; con cuerpo esbelto usando su falda roja, blusa de lentejuelas plateadas con tacones del mismo color, claro con este frío tiene puesto una chaqueta de color rojo que la hace lucir a la moda.       Me puse de pie, para verla con mi ceja elevada.   —    ¿Y esa cara? — me habla despreocupada, viendo sus uñas pintadas de n***o.     —   Lo tarde que llegas y me dejas esperándote, como una tonta aquí. — señale mi entorno, sin dejar de estar seria.   —   Por favor. Jana déjate de tonterías, vamos a divertirnos está noche es nuestra y necesito sacar este estrés con alcohol. — confesó; usando su carita de niña buena, para que la siga.     —   Eso veo Perla, pero ten en cuenta una cosa, que al decir ¡Nos vamos!, lo vamos hacer te guste o no. — puntualice mi condición y ella rodó lo ojos por mis palabras.     —   Está bien. Reina amargada. — sonreí por ese apodo.     —   Y ha mucha honra lo soy Perlita.  — solté y ella reírse.       —   ¡Vámonos! Que ya está a punto de iniciar el festival, por el inicio de noviembre. — mencionó y me sentí feliz de seguirla.        Fue así; como emprendimos la marcha al dichoso festival, que muy poco conocía pero que Perla iba cada año, este era mi primera vez gracias al cielo tengo permiso de mi Madre hoy le tocó trabajar, además en el restaurante, cuando llegamos a la calle me subí al carro de mi amiga; siendo un Mercedes clásico de color Rojo cortesía de su Padre regalo de cumpleaños del año pasado, ambas tenemos dieciséis años; estamos a dos años de graduarnos y siento que no puedo ver ese día, porque a pesar de ser gruñona con ella la voy a extrañar un montón cuando nos separemos.     Con mi vista en el camino, veía por momentos las calles por mi ventana; mientras Perla disfrutaba manejar su carrito lo ama, siendo más un regalo de su Padre, siempre quiso tener uno por ello su adoración; esas cosas no son tan importantes para mí, en mi caso la comida es sagrada, si dejan comida en un plato me enojó, primero es un regalo de Dios comer y segundo no aprecias las manos que lo hicieron, a menos que la comida no esté bien cocida, ese es otro cuento.    Poco más de una hora, llegamos al esperado lugar, me siento feliz de ver tantas luces y todo bien decorado con colores n***o, blanco y rojo por eso está noche usamos algo de ese último color, es como dijo Perla un requisito para entrar, para mí es algo tonto; pero hay que seguir la corriente pienso bailar hasta que me duelan los pies, no pienso beber mucho debo estar más sobria, ya que mi amiga beberá para olvidar a su ex; cortaron el día anterior ambos son tan tercos, pero como no me debo meter, por mi mejor no saber.   —   Ya llegamos. — avisa Perla, y me bajo al estacionarse con cuidado en una zona casi apartado del festival.     —   Que bueno; porque mi trasero necesita relajarse un poco. — me lo tocó con dramatismo.     —   Exagerada Jana. — comento, cruzada de brazos del otro lado del carro.           Me causo risa su cara, pero así suelo ser yo.     —   Entonces vamos a la fiesta. — aclaré y ella comenzó a caminar, para así seguirla.      Durante la caminata note, que las calles estaban cerradas para estos tipos de eventos, llevo conmigo solo mi teléfono e identificación por alguna novedad, mientas que Perla tenía su pequeño bolso cruzado de color n***o con lo que seguro debe usar; además de condón, sonreí por ese pensamiento, hasta que logramos llegar a nuestro destino; un hombre grande fornido, nos vio seriamente ambas nos miramos y sacamos la identificación al verla pudimos pasar. Ahora, lo que mis ojos ven son otro nivel, todo está lleno de gente y más motos de todos los modelos, junto a sus dueños luciéndolas antes las mujeres, que usan ropa escotada como Perla, vaya ¿ no pensé eso? Pensé, luego lo obvie para sentir ese ambiente con música elevada y ambiente de disfrute con una pista al fondo para bailar a todo dar, eso me motivo más sonriendo en el proceso.   (…)    Después de unas dos horas de ver motos y conocer a nuevas personas, me encuentro en la pista improvisada bailando sola junto a un tubulto de gente a mi alrededor he bebido como cinco vasos de ese cóctel amarillo muy dulce, tanto que me fui a bailar para bajar el calor estoy con mi chaqueta por el nivel de los codos exhibiendo mi piel de color soy una negra en potencia, mi cabello alborotado con rulos en todas partes dando ese efecto de globo que me encanta lucir con mis aretes en dorado grandes.     Me siento feliz y lejos de tanto estrés por los nuevos exámenes que vamos a tener esta semana sobretodo matemáticas, esa es la peor como la odió siempre tengo problemas con ella, pero no voy a seguir pensando en el día lunes, hoy es domingo y no pienso dejar que mis trabajos me agobien.     Todo eso pensaba, la música seguía sonando y las personas a mi alrededor estaban disfrutando de esta fiesta; llena de puro alcohol, deseo e incluso sexo; no podía dejar de sorprenderme está situación, era inevitable que en estás fiestas o festivales hubiera tanto libertinaje de cada uno. Por mi parte, me daba lo mismo me acostumbré a ver tanta realidad, mientras otros buscan ocultar lo que a simple vista hay en el mundo, en ese caso Perla me dice que soy muy madura de mente.     Seguía bailando, no necesitaba pareja para hacerlo; yo quería continuar hasta que mis pies no pudieran más, por instante me sentí vigilada detallaba todo el lugar, era difícil de ver por tanta gente a mi alrededor eso me tenía inquieta; pero decidí seguir bailando por momentos buscaba a Perla, entre el tubulto de gente no la pude hallar, la última vez que la vi estaba conmigo en una barra, dónde bebimos muchos cócteles poco después la perdí al irse con un chico rubio ojos miel, que la saco a bailar, pero ahora ya no la veo más y eso me preocupa.     Enseguida me fui arrimando entre las personas, para salir y lo pude lograr la música estaba fuerte y nada la detenía, eran muy buenas; pero debía buscar a Perla no era bueno dejarla sola sus Padres se preocuparían si llega tarde, me aleje de la pista con prisa, hasta que me ví en el sitio de exhibición de motos no estaba solo igual había gente por doquier.     Algo inquieta mire a todos lados, había sudado lo suficiente para sentirme mejor sin tanto alcohol, esta noche me pase un poco; hasta que una cabellera corta me llama la atención, siendo llevada a un carro n***o, no era el rubio que la invitó a bailar era otro. De inmediato; mi instinto me hizo seguirlos llegando a ese carro deportivo al estar cerca de la ventanilla trasera del carro, mis ojos se ampliaron más no poder evidenciando que me amiga estaba en una posición comprometedora a horcajadas sobre el hombre que al verlo, era moreno cabello rapado y de buen cuerpo, era la locura ambos se besaban como sino hubiera un mañana; él hombre le tocaba la cintura, los senos y terminaba en su trasero casi podía sentir los vidrios empañados por esa escena.    Tragué grueso, en mi lugar pero una parte de mi la que es valiente y osada decidió actuar; sin importarle las consecuencias que debiera después de eso, comencé a tocar duro el vidrio llamando la atención y gritando a la vez; dando la reacción que necesitaba sacando a Perla de ese trance tan vergonzoso. Mi amiga me vio y se quedó helada encima del chico, lo miro y decidió salir de ese carro aún ante sus gritos de queja; por dejarlo allí con ganas de sexo, como pude busque a Perla del otro lado y la tomé de la mano para salir corriendo.     —   ¿ Que haces Jana?  — pregunta y solo niego para seguir corriendo y perder de vista a ese hombre.     —   Solo cállate y corre Perla. — simplifico, continuando la marcha.      Me hizo caso, la muy tonta y pudimos seguir corriendo, tanto fue lo que corrimos que jamás pensamos, que al estar cerca de la vía; para pasar la calle al otro lado fuera de la misma la calle cerrada del festival, en qué estábamos un auto se interpuso en nuestro camino y no cualquier carro era uno, que por más intentará olvidar ese color gris junto a su placa nunca las dejaría de ver, ese fue mi error. Las luces me detuvieron y más el claxon de dicho auto, mis nervios crecieron Perla en su posición se asustó gritando; mientras que yo, me sentí con temor de cualquier desastre que pudiera acarrear un accidente.    En mi lugar mire al chófer que no se veía mucho y solté la peor palabra que he dicho en mi vida.   —   ¡Maldito! Casi nos matas, aprende a conducir. — grite con voz potente, cosa que mi amiga no le gusto que lo hiciera.     —   Vámonos Jana déjalo. — me habló Perla, que no deje de ver ese auto ni placa, luego salí después, de allí sin mirar atrás.       Estaba agotada, de toda esta situación busqué por todas partes, hasta que logramos llegar por fin; donde dejamos apartado el auto, gracias al cielo estaba en su sitio, sin detalles me voltie ha ver a mi amiga, después de soltar su mano ella se quedó en su lugar con la mirada sobre suelo; dejando ese aire alrededor de silencio, no podía entender me quedé cruzada de brazos; me sentía que mi cuerpo estaba libre de cualquier toxina de alcohol; pero mi amiga sentía ¿Qué algo le pasaba? Porque comenzó a llorar y eso no daba indicios de nada bueno.   —   Perla ¿Qué sucede? Dime algo. — pedí, cosa que no decía nada.     —   Pensé que era… el… rubio. — medio pudo hablar.     Oh rayos; era seguro que por tanto beber, ni siquiera sé dio cuenta, que el rubio la dejó y mandó a otro, hacer el trabajo sucio es lo que puedo deducir me acerque a ella, para poder tocar su hombro y levanté su mirada.   —   Perla lo siento, te fallé te hizo daño o ese rubio abusaron de ti. — buscaba queme dijera la verdad, mi molestia se incrementaba.     —   Bebí mucho alcohol, tanto que baile tanto con ese chico y jamás pensé en verme con otro, casi a punto de tener sexo. — se tapo la cara, con vergüenza, atiné fue solo abrazarla.     —   Desahógate Perla eres humana. — fue todo lo que dije, antes de abrazarla y dejar que drene su dolor.       Nos tomo al menos como quince minutos, que dejará de llorar; es mi amiga no quería verla en ese modo, detesto cuando alguien llora, soy fuerte pero muy dentro de mí corazón; soy tan noble, que sí dejó abrir la puerta, eso me hace pensar en debilidad eso no lo pienso mostrarlo con mis amigos primero batalló hasta el final, pase lo que pase; sé que más adelante podré defenderlos pueda en dónde sea y cuando sea.         Al separarnos, la mire a los ojos, ya encontraba mucho mejor y más serena.   —   Vámonos no podemos seguir aquí. — solo asintió a mis palabras y subimos a su auto decidí  manejar yo por su seguridad.      Durante todo el camino; no hubo nada que decir, sólo el silencio de la noche de madrugada y nuestras respiraciones, por momentos la veía ida en la ventanilla de su puesto; después volvía la mirada al frente por la carretera nos tomo como una hora llegar ha su casa, como dije antes tenía permiso de mi madre, para venir a este festival, vislumbre la casa de mi amiga dónde a nuestro alrededor estaba solo pude estacionar en el garaje, por el control remoto que tenía en el tablero del carro e ingresamos sin problemas luego bajamos y entramos a la casa por la cochera la casa a oscuras, pero supimos escabullirnos a la segunda planta dónde estaba su cuarto.    Cuando estuvimos en el pasillo, dimos con la habitación entramos sin hacer ruido y nos dispusimos a cambiarnos; fue raro no ver a sus ¿ Padres?; ya mañana lo sabríamos no quería decirle más nada a Perla, después de esa locura que casi la cómete decidí no hacerlo como pude, me cambié de ropa para después ambas acostarnos, ella en su cama y yo en una colchoneta me abrigue bien que no dude en cerrar mis ojos, pronto la mañana nos dirás los problemas que siguen en cada una de nosotras.    Con el paso de la noche, llegó el día y nos inundó en la cara la luz, opte por taparme la cara con la misma sábana, mi cuerpo deseaba dormir más; hasta que el sonido de la puerta ser tocada nos aturde, claro a mi parecer.   —   Ahsss… que fastidio. — me queje, en mi cama improvisada.      Pero una voz grave y molesta me alertó en mi lugar alzando mi cuerpo y ver la puerta.     —   ¡Bajen ahora jovencitas! O tendrán serios problemas. —      Carajos pensé y voltee a ver a Perla, que seguía dormida como si nada. Sin embargo, la voz de la Madre de mi mejor amiga me altera los nervios más.     —   Voy a entrar si no salen.     Como pude me puse de pie, casi me caía en el proceso fui hacía la puertas y sin más preámbulo le quité el seguro, abrí encontrándome con una mirada amenazante como de pura rabia infinita en su rostro de ojos claros, tragué un poco para sonreír de lado para no evidenciar más problemas.   —   Señora López, buen día.     —   ¡Buen día! — lo dijo con un tono lleno de molestia.     —   Disculpe señora; pero ¿no entiendo su molestia? — quise hacerme la desentendida.     —   Ya lo verán, así que dile a Perla que salga de la cama y bajen a desayunar porque vamos hablar seriamente. —menciono con esa mirada de acero de una Madre casi se parece a la mía.        Solo atiné a obedecer su orden y se retiró por el inmenso pasillo, solté el aire que tenía retenido por este asunto; cerré la puerta detrás de mí y me aproximé a sacar a Perla de la cama, me tomo como tres segundos en poder hacerlo, buje por lo bajo; hasta que al fin salió de la dichosa cama nos pusimos hacer lo conveniente cepillarnos los dientes, recoger la habitación y ya después de cinco minutos salimos con las pijamas puestas para ir al comedor, donde la comida seguramente estaba servida.    Allí se encontraba los dos adultos en sus puestos, nos miraron a ambas y saludamos educadamente, para así sentarnos en nuestros lugares no hubo nada que decir solo iniciamos ha degustar el banquete; por así decirlo, a mi parecer olía delicioso no perdió tiempo y comencé a devorar como loca la , que era pan tostado, huevos revuelto, tocino súper crujiente y finalizamos con jugo potente de naranja oh esto es vida para mí sonreí degustando la comida al igual que la familia, ya sé verá en que problemas estamos las dos.  

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