Capítulo 2
Tara
Mientras sigo sumergida en mis pensamientos, tomo mi celular para ver la hora y me doy cuenta de que ya ha pasado más de una hora, desde que se supone que debí terminar mis pendientes, para ir a la oficina del Dr. Alek y sigo aquí perdiendo tiempo, reacciono como una loca y me apresuro terminar mis reportes lo más rápido posible para luego ir a la oficina de Alek.
Al terminar de llenar mis reportes, procedo a meterlos en sus respectivas carpetas para entregarlos a las enfermeras, me levanto para dirigirme a la pequeña habitación de descanso que hay en el interior de mi consultorio. Como cirujanos que tenemos jornadas largas y pesadas en el área de urgencias, así que nos asignan consultorio con habitación de descanso, para cuando tenemos guardias nocturnas o cuando me toca doblar turnos por falta de personal médico. La vida en los hospitales, las emergencias no paran nunca, si no son pacientes con alguna enfermedad, es alguna mujer que está a punto de dar a luz o algún herido por accidente o ataque.
Dentro de la habitación procedo a cambiarme de ropa, primero me quito la bata para colgarla en mi casillero y luego me cambio la ropa médica por ropa formal. Al terminar me lavo la cara, me aplico un poco de maquillaje para no verme muy pálida al salir, cinco minutos después ya estoy lista para irme, así que tomo mi bolso de mano con mis pertenencias, tomo los folders que debo entregar y salgo en dirección de la oficina del Alek.
Mientras camino por los pasillos del hospital, hago mi primera parada en el cubículo de las enfermeras de urgencias, para hacer entrega de los reportes de mi jornada, además de firmar la bitácora de salida. La enfermera que me atiende se llama Lía, quien está de turno asignado en esta área desde que yo empecé a laborar como médico de tiempo completo. Con el tiempo logramos entablar una bonita relación y terminamos siendo mejores amigas. Otros de mis amigos incondicionales son: la Dra. Elisabeth Land que es pediatra, su prometido Didier Dufour que es cardiólogo y Sofía Evans que es la trabajadora social de este hospital, que además también es americana como yo.
– Buenos días, Lía.
– Buenos días, amiga – hace un emoji gracioso al ver mi cara de cansancio.
– Hay amiga solo con ver tu cara, veo lo cansada que estás.
– Ni me digas, tuve un turno súper pesado, y la verdad es que sí, muero de cansancio.
– Lo sé amiga, la vida en este hospital es así de cansada, así que apresúrate y ve a descansar, únicamente recuerda que mañana tenemos una salida para festejar el compromiso de Eli y Didier.
– Si lo sé – ruedo los ojos – además contigo de recordadora, no podré olvidarlo jamás… toma – extiendo las carpetas, para que, las tome – Tranquila, ahí estaré, sabes que no me lo perdería por nada del mundo, además es una de las últimas salidas que tendremos antes de que me vaya.
– No me lo recuerdes tara – hace un puchero – sabes que de recordar que te vas, me deprime mucha amiga, no puedo aceptar, aunque nos vas a abandonar y que además te vas a olvidar de nosotros.
– Claro que no me voy a olvidar de ustedes, como podría si ustedes son parte de mi vida, además el que me vaya no quiere decir que no vaya a regresar, voy a tratar de venir a visitarlos de vez en cuando. Además, tengo que venir a la boda de Eli.
– Aun así, me pongo muy triste - hace otro puchero – Te voy a extrañar mucho, amiga, este lugar no será el mismo sin ti.
– Lo sé amiga, yo también los voy a extrañar mucho, pero todavía me quedan dos meses aquí, así que vamos a disfrutarlos juntos si, además, aunque este lejos, siempre nos mantendremos en contacto para chismear.
– En serio, prométemelo Tara.
– Claro que sí, ustedes son muy importantes para mí y los sabes muy bien, los quiero mucho.
– Y nosotras a ti Tara.
– Bueno, debo dejarte, debo pasar a la oficina de Alek antes de irme a casa – una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.
– ¿Vas a una visita conyugal? – me pongo un poco seria y ella suelta una sonora, una carcajada.
– Lía, deja de decir tonterías, Alek es solo un buen amigo para mí y voy a verlo porque quiere hablar de trabajo solamente conmigo – conteste seria.
– Ja, ja, ja, tranquila, nada más estaba bromeando, aunque la verdad es que aun no entiendo por qué no le has hecho caso, si ese bombo está buenísimo y además se muere por ti, de hecho, te puedo jurar que estaría más que feliz con una visita de ese tipo. En serio, amiga, déjate conquistar, qué más quisiera la Dra. Dafne que le hiciera caso a ella, pero no la pela porque solamente tiene ojos para ti – eso último me causa mucha gracia, porque es cierto, esa mujer me odia a muerte porque Alek no le hace caso.
– Bueno, tienes razón en que Alek es un bombón y debo aceptar que me atrae un poco, bueno a quien no, pero la verdad es que siento que no él y yo no somos compatible Lía, siento que no hay química entre nosotros, además hay mucha distancia entre el gustar y querer, porque de ser así desde hace mucho le habría dado una oportunidad y lo sabes. Además, sabes que mi vida es tan complicada que no tengo tiempo, para pensar en esas cosas – explique en mi defensa.
– Tara tú nunca tienes tiempo, amiga, además no te estoy sugiriendo que te cases, únicamente digo que puedes darle gusto al cuerpo, amiga, mira que el sexo es algo vital en la vida, y creo que aprovechar que ese bombo que muere por ti, no estaría nada mal, además de que estaría más que dispuesto a gozar contigo, sin compromisos – una enorme sonrisa coqueta se dibujó en su rostro – amiga no es justo que solo te enfoques en tus sobrinos y en el trabajo, si sigues así te vas a envejecer muy rápido – la verdad sé que tiene razón, pero usar a Alek como deshago s****l se me hace algo muy cruel, porque sé lo que él siente por mí, además tiene tiempo que no me acuesto con nadie, bueno solo he tenido sexo una sola vez en mi vida y es una experiencia de la cual no puedo presumir porque ni siquiera la recuerdo muy bien, solo tengo vagos recuerdos.
– No es únicamente por eso, es simplemente que no me quiero involucrarme con nadie en este momento en amiga- ella me hizo una mueca con reprobación, pero decidí ignorarla - Bueno, luego seguimos platicando sí, me voy.
– Eres una cobarde Tara – la volteo a ver, le guiño un ojo y me rio.
– Nos vemos mañana – me despido de ella mientras sigo caminando.
Dejo a Lía atrás y sigo caminado hasta mi próxima parada mientras me voy riendo por sus ocurrencias, de pronto dirijo mi vista hacia el frente y me topo con mi némesis, la Dra. Defne Williams, que al verme ponen una cara desagrado y odio, la misma que pone cada vez que me ve.
** Bueno, déjenme contarles un poco del porqué el odio es mutuo entre esta mujer y yo. Resulta que ella y yo hemos sido rivales prácticamente desde que entramos a este hospital, por dos grandes razones, la primera es porque las dos somos cirujanas y existe una gran rivalidad competitiva por parte de ella hacia mí. Porque he tenido el privilegio de recibir muchos más halagos por mi trabajo que ella. Y eso le molesta porque ella se considera mucho mejor que yo. Verán mientras yo me gradué de la Universidad Queen Mary y ella de la Universidad de Oxford, que es mucho mejor que la otra. Pero en experiencia yo le llevo ventaja, porque siempre me esforcé más de lo requerido y lleve cursos personalizados. Luego está el hecho de que las dos ingresamos al hospital casi al mismo tiempo, ella con una ventaja de 3 meses.
Pero su odio se hizo más grande cuando me dieron el área que ella estaba solicitando – si gracias al cielo trabajamos en distintas áreas. La segunda razón por la que me odia y es correspondida, es porque está superenamorada de Alek desde hace años, pero él solo la ve como una amiga y a mí me sigue prácticamente desde que entre al hospital y tanta ha sido su rabia que como venganza, ha creado chismes de mal gusto sobre nosotros, esparciéndolos entre los doctores y enfermeras, uno de los chismes que más me molesto, fue cuando dijo que yo me quede de base en el hospital, gracias a mi relación íntima con Alek, que obvio no existe, y aunque él siempre le ha dejado claro que no le interesa más que como amiga y que su vida privada y profesional no le concierne a nadie más que a él, ella sigue causando problemas cada vez que se le da la gana, pero aun así ella sigue insistiendo.
– Buenos días – saludé por educación.
– Buen día – me contesto muy a la fuerza – no me digas, ¿vas a ver Alek no es así?
– Así es, ¿Quiere que le dé algún recado de su parte? – conteste con sarcasmo.
– No gracias, yo se los puedo dar personalmente – dibuja una sonrisa tan falsa como su cabello tenido de rojo – Tara, ¿acaso no te aburres de hacerte la difícil para llamar más su atención? – ruedo los ojos, ante su estúpida pregunta, dios esta mujer me estresa, siempre es lo mismo
.
– Dra. Defne ya le he dicho que mis asuntos personales no los discuto con nadie y mucho menos con usted, además si usted tiene algún problema con mi amistad con el Dr. Alek yo que puedo hacer, no porque a usted le moleste, yo voy a dejar de ser su amiga. Por otro lado, si me hago la difícil o no es mi problema, no el suyo. Al menos soy a la que le ruegan, no es al revés – me di la vuelta y me digné a dejarla con la palabra en la boca. Solo alcance a escuchar que dijo – Maldita mosca muerta, te odio – muy bajo y sonreí con malicia, no me gusta pelear con ella, pero tampoco voy a dejar me insulte cada vez que ella quiera.
Al llegar al fin a la oficina, Alek, salude a su secretaria Nina y le pedí que me anunciara, ella tomó el teléfono para avisar de mi llegada y segundos después me notifico que podía pasar.
– Doctora, puede pasar que el doctor la está esperando.
– Gracias Nina – sonreí, toque a la puerta antes de entrar y espere a que me contestaran para entrar.
– Adelante – abrí la puerta y entre en el interior de la oficina encontrándome con un Alek muy sonriente.
– Dr. Brown, buenos días. – él niega con la cabeza porque no le gusta que le diga así.
– Hola Tara ¿Cómo estás? Toma asiento, por favor – me contesto señalado la silla de enfrente para que tomara asiento.
– Estoy muy bien, pero dime que pasa ¿para qué me has llamado? – pregunte curioseando, entonces Alek tomo una hoja y la levanto para mostrármela, la observo y se trata de mi solicitud de baja, lo veo a la cara y su sonrisa ha desaparecido, ahora está un poco serio.
– Tara, ¿esto es en serio?
– Bueno, Dr. Brown me temo que sí, es muy en serio – puedo notar un poco de tristeza en su rostro.
– Dime Alek, por favor sabes que cuando estamos solos me gusta que me tutees.
– Perdón.
– Y ¿Qué puedo hacer para que cambies de opinión?
– Me temo que nada, porque no puedo cambiar de opinión, como ya sabes, llevo 7 años viviendo en Londres lejos de mi familia y ellos me ha pedido que regrese – conteste con sinceridad.
– Tara, sé muy bien que tu familia está lejos y que deben extrañarte, pero ¿acaso no puedes únicamente pedir vacaciones o una licencia corta para ir a visitarlos y volver?
– Alek, aunque no lo creas, tomar esta decisión ha sido muy difícil para mí, porque una parte de mí quiere quedarse – bueno el miedo que tengo a enfrentar lo que me espera al regresar a mi casa – Pero mi familia me necesita, mi padre está enfermo del corazón y mi madre está muy cansada, ellos necesitan que los apoye, mi hermano no puede solo con todo.
– Además, honestamente a mí no me gustaría que a mi padre le pasara algo mientras estoy tan lejos de ellos, pienso que eso jamás me lo perdonaría. – Alek me observo por un momento y luego se levantó, para acercarse a mí, se inclinó un poco, para quedar frente a mí, toma mi mano y me observa en silencio por un instante, debo aceptar que esa acción me ha puesto un poco nerviosa, pero aun así lo veo a los ojos.
– Tara, honestamente yo no quiero que te vayas, nada más de pensarlo, me duele y siento que muero porque yo Te amo – su confesión me ha dejado helada y sorprendida, pero a la vez sentí una pequeña punzada de culpa y remordimiento en el pecho, mis emociones logran sacar una lágrima que escurre por mi mejilla, Alek acerca su mano y la seca con delicadeza.
– Alek… yo, no sé qué decirte – únicamente eso pude contestar, porque este hombre es un amor, y siento que si no reflexiono mis palabras antes de hablar podría herirlo.
Mientras lo veo a los ojos intentando salir de mi trance ante el inesperado beso, debo aceptar que Alek es un hombre muy dulce y muy guapo, cualquier mujer se muere por estar con él, menos yo porque la verdad es; que no me hace sentir esas sensaciones que se sienten cuando te enamoras de alguien. ¿Que si hay química? Honestamente, si la hay, pero es simple atracción, más no es amor, por eso no quiero engañarlo, si lo hiciera sería la peor persona del mundo. Es simple, no puedo obligar a mi corazón a sentir lo que evidentemente no siente, él espera amor y yo únicamente le puedo ofrecer mi amistad. Además, estoy a punto de irme prácticamente al otro lado del mundo, muy lejos de aquí, por lo que iniciar una relación en una situación como esta sería totalmente inútil, ¿no lo creen?
– Alek, por favor perdóname si te he causado dolor, te juro que no lo he hecho conscientemente. Puedo ver en tus ojos que realidad me amas y te lo agradezco infinitamente. Pero no voy a engañarte, ni a darte falsas esperanzas, porque en este momento yo no quiero, ni me siento lista para entregarle mi corazón a nadie. – hable con sinceridad, él toma mis manos y me ve fijamente a los ojos. Algunas lágrimas se escaparon de mis ojos y cayeron por mis mejillas.
– Tara, no llores por favor – limpio mis lágrimas con sus manos. Guardo silencio por unos segundos, me siento tan mal por no poder corresponder a su amor, que no sé cómo salir de esta situación, analizo un momento todo lo dicho y luego inhalo profundo antes de hablar, pero él se adelanta.
– Tara, puedo preguntar ¿cuál es la verdadera razón por la cual te niegas a darte una oportunidad de ser feliz o al menos intentarlo? – pregunto con preocupación. Pero sinceramente, yo nunca le he contado a nadie sobre mi pasado, solo mi tía y Eli lo saben, porque ella estuvo conmigo en la universidad y me apoyo mucho para superarlo.
– O ¿acaso crees que yo no soy bueno para ti, que no logro conquistar tu corazón? – me pregunto con tristeza y sus ojos se comienzan a cristalizar.
– Oh no, Alek, nada de eso, tú eres un excelente hombre – conteste de inmediato para deshacer esa absurda idea de su cabeza – mira Alek, únicamente te diré esto porque sé que espera una buena respuesta ante tu pregunta – tome un bocado de aire antes de continuar – hace 7 años tuve una mala experiencia que me dejó una gran marca, desde entonces mi vida se volvió un poco complicada. Después de eso no me he sentido lista para entregarle mi corazón a nadie, tengo miedo porque estar conmigo conlleva mucho más que una simple relación.
– Pero no entiendo, ¿qué pudo ser tan grave, para que te cierres, de esa manera, a la posibilidad de ser feliz? – pregunto dudoso.
– Si fue algo muy grave, es un secreto que quiero dejar guardado muy en lo profundo de mi pasado. Y perdóname por favor, pero no quiero remover los recuerdos dolorosos de mi pasado. – conteste con seriedad.
– Está bien si no quieres hablar, lo respeto, pero quiero que tomes en cuenta que yo esto dispuesto a ayudarte a superar cualquier cosa, porque te amo y sé que mi amor podría ayudarte a aliviar viejas heridas.
– No Alek, no es así de simple, lo siento mucho, pero yo no le puedo decir a mi corazón a quien si amar y a quien no, por favor ya no insistas – conteste un poco exasperada, su insistencia me empieza a incomodar.
– Tara, lo siento, no quiero molestarte, pero me es imposible aceptar tu rechazo... debo preguntar una última cosa, ¿alguna vez consideraste aceptarme?
– Honestamente, si lo pensé y ¿sabes? También me he cuestionado a mí misma por no tomar el riesgo y aceptar, pero mi conciencia me dice que no debo darte falsas esperanza, hacerlo sería lo mismo que jugar con tus sentimientos y yo no soy ese tipo de persona Alek. Además, tenemos una gran amistad y no me gustaría que eso cambie solo por no corresponder a tu amor.
– Eso no tiene que pasar, somos adultos.
– Alek, ¿por qué te aferras a mí? Sé perfectamente que hay un sinfín de mujeres que mueren por estar a tu lado, nada más tienes que escoger a la indicada – conteste mirándolo a los ojos.
– No puedo – levanto un poco la voz – no puedo porque yo te amo a ti Tara Bell, únicamente a ti te pertenece mi corazón – contesto, regalándome un tierno beso en la comisura de los labios, dejándome totalmente sorprendida. Siento una punzada de culpa en mi corazón.
– Alek yo… Lo siento mucho, pero esto no está bien, será mejor que dejemos esto así y sigamos siendo amigos, si… por favor no quiero perder tu amistad y con el tema de mi baja no voy a cambiar de parecer. Me creas o no me costó mucho tomar la decisión, pero me voy en dos meses y no hay marcha atrás.
– Entiendo – me dijo y luego me abrazo por un momento – ¿Tara, puedes hacer algo por mí antes de irte? – y su pregunta me desconcertó un poco, bueno después del beso no podía imaginar que me iba a pedir.
– ¿De qué se trata? Si está en mis manos con gusto lo haré Alek – conteste con un poco de miedo.
– Quiero que estos dos últimos meses que te quedan en Londres, aceptes salir conmigo como mi pareja, sin compromisos ni remordimientos, aunque esto no sea real. Tara, yo quiero estar contigo y disfrutar de ti hasta el día en el que debas partir, por favor ¿puedes darme esa satisfacción? – me quede perpleja, porque jamás me espere esa proposición así de su parte. Pues acabo de rechazarlo abiertamente.
– ¿Qué? – conteste incrédula.
– Por favor Tara, te lo suplico, no te niegues, yo te prometo que no te forzaré a nada, que no quieres, te lo prometo, solo quiero sentir que te tuve que antes de verte partir. Quiero que mostrarte todo el amor que siento por ti, aunque al final sea un amor no correspondido – se arrodilló ante mí y me quede muda por un momento, no sabía que decir, ni siquiera sabía si era una buena idea, tan siquiera pensarlo.
Lo reflexioné un momento y aunque sé que no es correcto, accedo sin más por que creo que tal vez no será tan malo como me lo imagino.
– Está bien Alek, acepto salir contigo por estos dos meses, pero con una condición – dije seria soltando un largo suspiro – quiero que sea sin compromisos formales, solamente disfrutemos de mis últimos días juntos, además no quiero escenas de ningún tipo y debes prometer que seguiremos siendo muy buenos amigos a pesar de todo .
Su cara de felicidad ante mi respuesta no tiene descripción, creo que daba por hecho que me negaría, pero aun así se arriesgó. Se levantó de golpe y empezó a caminar de un lado a otro de la emoción, se colocó las manos en la cabeza y grito de felicidad.
– Gracias Tara, te prometo que no haré cosas raras y que nuestra amistad será la misa de siempre – contesto y luego me levanto de mi asiento para abrazarme con fuerza por la emoción, me apretó tanto que se me dificultaba respirar.
– A… Alek… No… puedo… respirar – logré decir a penas.
– Oh perdón, lo siento mucho, supongo que me emocione de más – río mientras suavizaba su agarre – Tara que te parece si te invito a cenar mañana para celebrar.
– Oh, mañana no puedo Alek, porque ya tengo planes con los chicos, vamos a festejar el compromiso de Eli y Didier – me hizo un puchero gracioso que me hizo reír, entonces pensé si ya acepté salir con él, lo puedo invitar – pero si no te molesta me puedes acompañar, espero que no te moleste que no estaremos solos – le propuse y sonrió feliz.
– Me parece perfecto y claro que no me molesta – contesto feliz – y ¿a dónde y a qué hora te paso a buscar?
– Pues a mi casa, te paso la dirección y te espero mañana a las 7 ¿te parece bien? – le contesto riendo por la cara de niño feliz que puso.
– Me parece perfecto – contesto con una enorme sonrisa, mientras se recargaba en su escritorio.
– Bueno, entonces yo me retiro, porque estoy muy cansada y además me urge un gran baño relajante en mi tina, antes dormir por muchas horas – dije bostezando.
– Si cariño, ve a descansar – contesto y antes esas palabras lo mire con sorpresa – Tara, por favor no pongas esa cara, me diste permiso y eres mía solo por estos últimos meses, déjame disfrutarlo al máximo si – puso cara de cachorrito, no puede evitar sonreír.
– Está bien, pero por favor Alek, cuando estemos en el hospital no me llames así enfrente de los demás, no quiero chismes y mucho menos quiero que la Dra. Dafne me ataque por celos en alguno de los pasillos del hospital, digo no es que me importe mucho lo que digan los de más, pero no me gusta, es demasiado incómodo – le dije con seriedad.
– Está bien, te lo prometo cariño – rodé los ojos – demás Dafne no tiene por qué opinar o hacer nada en tu contra, si ella no es nada mío.
– Bueno, eso díselo a ella que no deja de fastidiarme con su bazofia emocional.
– Es que tiene envidia, porque te prefiero mil veces a ti – contesto coqueto, acercándose de nuevo para abrazarme.
– Eres un tonto – conteste divertida mientras le daba un golpe en el brazo. – bueno ahora si me voy – me solté de su agarre para tomar mis cosas y salir.
– ¡¡Espera!! – me tomo de la muñeca, me atrajo de nuevo a su cuerpo para plantarme un beso, esta vez sí fue uno real en los labios y muy intenso. No me dio tiempo siquiera de reaccionar y me hizo que me sonrojara cuando se separó de mí. Nuestras miradas hicieron conexión y me sonrió – en definitiva, me has hecho el hombre más feliz del mundo - me quede muda sin saber qué contestar.
– Mmm, bueno, creo que ahora si me voy – él me sonrió al darse cuenta de mi reacción y solo asintió con la cabeza, le di un último beso suave que apenas rozo sus labios, luego me di la vuelta, abrí la puerta y salí casi corriendo de ahí. – wow, pero qué demonios acabo de hacer, hay dios, espero no arrepentirme de esto, me dije a mi misma.
Salí del hospital un poco desconcertada sin poder asimilar lo que acaba de pasar. Sé que Alek está más que feliz con esto, pero hay algo que simplemente no, no se da, aunque le tengo mucho afecto, me pone un poco triste no poder corresponderle, porque en definitiva me gustaría poder hacerlo feliz de verdad, pero no puedo, así que lo único que puedo hacer por él, es disfrutar los últimos días que me quedan en Londres y si no puedo amarlo como la espera, al menos puedo esforzarme para pasar los mejores días a su lado.