Cap. 3- Beck y Bianca

4176 Words
Capítulo 3 Después de salir del hospital conduje mi auto hasta la zona residencial donde vivo, al llegar a casa baje del auto camine hacia la puerta y al abrir fui atrapada por los seres más hermosos que existen en mi vida. - Nani, Nani has vuelto… – gritan mis hermosos bebes. - Hola, mis amores, ¿cómo se portaron hoy? - les pregunte, mientras me arrodillaba para abrazarlos y recargarme de su energía, pues ellos son mi mejor combustible. - Bien, Nani – gritaron al mismo tiempo - Y como nos portamos muy bien, merecemos un premio, así que queremos ir por un helado, ¿nos puedes llevar? – me dijo mi hermosa princesa. - Claro que sí amor, pero será más tarde porque ahora Nani necesita descansar, tuve un día muy pesado. - ¿Lo prometes Nani? – pegunto Beck. - Calor que sí, a ver dime ¿Cuándo les he mentido he? – él me sonrió y me abrazo. - Nunca Nani – contesto mi princesa. - Niños, venga, ya dejen pasar a la señorita Tara, ¿qué no ven que está cansada después de trabajar toda la noche? – les hablo Beca la niñera. Quien lleva 7 años viviendo con nosotros y además es una buena chica la cual ha sido de gran ayuda para cuidar a mis tesoros. - Muchas gracias Beca, ¿puedes llevarlos a jugar un rato, por favor? Mientras yo voy a bañarme y a descansar un rato antes de salir con ellos. - Claro que si doctora. – ruedo los ojos. - Beca, ya te he dicho que puedes llamarme Tara – la reprendo. - Lo siento, pero no puedo, la verdad es que me cuesta mucho trabajo tutearlas a usted y a su tía, a pesar de los años que llevo trabajando con ustedes. - Bueno, entonces yo me voy a mi habitación que muero de cansancio – estoy por subir las escaleras, pero recuerdo algo importante – Por cierto, Beca, ¿has pensado en mi propuesta de irte conmigo a California? Necesito tu respuesta lo más pronto posible, por qué debo hacer los arreglos necesarios para que te vayas con nosotros. - Si doctora ya lo pensé muy bien y también lo hable con mi hermano y me dijo que yo lo puedo decidir libremente. - Y entonces, ¿aceptas? - Si doctora, acepto irme con usted, de hecho, ya traje mis papeles listos para dárselo. - Ok, entonces más tarde me los das para llevarlos a la embajada y ver lo de tu pasaporte. - Si está bien, por cierto, doctora, hoy hablo su mamá y dejo dicho que se comunique con ella por favor. - Ok, yo le marco más tarde, gracias Beca – con eso último subí las escaleras y fui directo a mi habitación. Al entrar en mi habitación voy directo a mi closet, cuelgo mi bolsa, me quito los zapatos, busco ropa cómoda y luego entro al baño para llenar la tina. En lo que esta comienza a llenarse, procedo a desvestirme. Minutos después la tina ya está llena, le pongo aceites relajantes y me acomodo en ella para relajarme un poco, mientas mi mente se concentra en mis hijos. Si mis hijos tengo dos hermosos gemelos, un niño al que nombre Beck y una niña a la que nombre Bianca, tiene 5 añitos y están a 4 meses de cumplir los 6 años. Si los describo puedo decir que son de piel blanca, cabello castaño, nariz respingada, labios un poco carnosos, Beck tiene ojos grises y Bianca azul como los míos, son tiernos y muy inteligente pues a su edad hablan tres idiomas; inglés, francés y español, además Beck toca el piano y Bianca el Violín. Pero lo que tiene de inteligentes y talentosos también lo tienen de traviesos. Ellos son mi motor, mi fortaleza, la razón por la cual he seguido con mi vida a delante. **Hace 7 años llegaron a mi vida de una manera tan inesperada que no sabía si estaba lista para este gran reto que el destino me puso en el camino y si me preguntan ¿si tuve miedo? En definitiva, diré que sí, lo tuve, pero su llegada fue tan rápida que ni siquiera tuve tiempo de acobardarme, bueno si un poco, pero lo superé gracias a la ayuda de mi tía, quien ha estado a mi lado en las buenas y las malas. Como mi familia no sabe de su existencia, pues tuve mucho miedo de ser juzgada y rechazada por ellos, ya que mi familia pertenece a la crema y nata de la alta sociedad. Además, mis padres son personas muy chapadas a la antigua. Son de esas personas que piensan que el matrimonio es la base de todo y tener hijos fuera del matrimonio es poco aceptable para ellos, por eso opté por ocultar la verdad sobre ellos. Ese fue el motivo por el cual les tuve que enseñar a mis propios hijos a llamarme “Nani”, ese nombre se le ocurrió a mi tía porque suena muy parecido a escuchar mami y a mi tía le dicen “Nana”. Le había propuesto a mi tía que a ella le dijeran mama, pero ella se negó a quitarme ese privilegio que me corresponde solo a mí. Además, me dijo que no puedo ocultar este secreto para siempre de mi familia y sé que tiene mucha razón. Así que no quedó más remedio que críalos así, aunque ellos en su interior saben que soy su mamá. El amor y el calor maternal que les demuestro día a día se los hace saber. Y además ellos son tan inteligentes que se dan cuenta. Un día sin más me preguntaron si yo era su mamá de verdad o mi tía, me lo preguntaron por qué obvio, van a la escuela y sus compañeritos les preguntan quienes son sus padres. Entonces opté por decirles que su padre no estaba con nosotros porque trabaja lejos, ya que era piloto aviador. Y que mi tía y yo somos sus madres, porque las dos cuidamos de ellos y los amamos mucho. Por un momento lo medité y creí que decirles la verdad era lo correcto, pero aún no podía arriesgarme porque corría el riesgo de que mis padres vinieran y ellos se los contaran. Honestamente, nos sabría cómo afrontar la situación si se diera el caso, siento que aún no es el momento de enfrentar esa parte de mi vida. De pronto el sonido del teléfono interrumpió momento mi relajación. Abrí los ojos y rápidamente salí de la tina, para contestar, pero no alcance a descolgar la llamada, me enrolle en una toalla y luego tome el teléfono para revisar de quién era la llama; era mi madre, así que seque mi cuerpo lo más rápido posible y luego me vestí para salir del baño, tome de nuevo el teléfono para marcarle para saber el motivo de su llamada. – Hola mama ¿Cómo estás? Disculpa, no me dio tiempo de contestar. ¿Para qué me has llamado? – Hola mi amor, no te preocupes, solo te marqué para preguntarte cuándo volverás a casa, tu padre y yo estamos muy ansiosos por verte mi niña – contesto un poco emocionada. – Entiendo, bueno... en dos meses, regreso mama, ya pedí mi baja en el hospital, pero tengo que esperar que la autoricen, pero ya tengo casi todo listo para regresar, también he preparado los papeles de los niños y los de Beca. – Oye Tara, pero tu tía, ¿está de acuerdo con que te traigas a los niños? No es mejor que se queden con ella, después de todo ella es su madre – me respondió en un tono de desaprobación. – Si mama son su hijo, pero mi tía tiene mucho trabajo y aunque Beca este con ellos, los niños están tan acostumbrados a mí que no quieren quedarse solos, además mi tía viajara seguido para verlos, no tienes por qué preocuparte – le respondí tranquilamente para calmar sus dudas. – Lo entiendo, pero a mi punto de vista, si ellos fueran mis hijos, yo no quisiera separarme de ellos en ningún momento – contesto en tono de reproche. – Mamá, no digas eso, no porque se vayan conmigo al otro lado del mundo, significa que ella no los quiere. Me los llevo únicamente porque ella tiene mucho que hacer, ha trabajado muy duro en sus negocios y necesita tiempo para que todo salga bien en su nuevo proyecto, porque le ha invertido mucho tiempo y dinero. Y a mí no me importa ayudarla, ya que ella me ha ayudado mucho a mí desde que viene a invadir su vida – conteste un poco irónica. – Si hija tienes razón, mi comentario estuvo fuera de lugar, y no es que la quiera criticar o que me moleste que los niños vengan contigo, al final de cuentas son los hijos de mi hermana. Solo se me hace muy raro que acepte que los traigas contigo y que estén lejos de ella – respondió más calmada y suspire de alivio, pues tenía miedo de que tuviera que convencerla, pues por ningún motivo iba a dejar a mis hijos. – Y mi papá, ¿cómo está, se ha sentido mal? – pregunte cambiando el tema. – Tu padre está bien hija, no te preocupes, lleva su tratamiento y su dieta al pie de la letra. Además, yo no lo dejo que se salte ninguna de las recomendaciones del doctor, aunque a veces se me pone un poco necio y se me quiere salir de las manos, pero le jalo el hilo y vuelve a obedecer. – Jajaja hay mama que mala eres, dile que ya pronto estaré por haya para cuidarlo y dile que lo quiero mucho. – Hija, cuando regreses quiero platicar seriamente contigo de algo muy importante – eso me tomo por sorpresa y me preocupa un poco, porque no sé qué cosas estén pasando por la cabeza de esa mujer. – ¿De qué quieres hablar mama? ¿Es algo delicado? – Es sobre tu futuro hija, pero ya que regrese tocaremos ese tema. – Hay mama que cosas estarás tramando he, pero bueno ese tema o dejamos para cuando este por allá. ¿Ian, cómo está? – Está bien, algo estresado con tanto trabajo, pero ya le dije que le falta una esposa, pero se niega, ahora que vengas quiero que me ayudes a convencerlo de buscar una. – Mama deja en paz al pobre de Ian, déjalo que se case cuando desee hacerlo – Hay hija es que me siento vieja, ya quiero nietos. – Jajaja hay mama… Bueno, si no hay más asuntos que tratar, te dejo mami porque me siento realmente cansada, hoy tuve un turno muy agotador. – Me imagino hija, bueno entonces te dejo descansar, me saludas a los niños y a mi hermana por favor, dile que la quiero mucho. – Si mama yo le digo e igualmente les mando saludos y muchos besos a todos. – Si hija cuídate nos vemos pronto – y con eso último colgamos. Me acuesto en la cama un momento analizando todo lo que me espera en estos últimos meses y sobre todo lo que me espera al regresar a casa, todas las preguntas, los porqués y eso me estresa mucho, estoy tan metida en mis pensamientos que ni cuenta me doy cuando me quedo profundamente dormida. Mientras estoy profundamente dormida, mis suelos me llevan a alguien al que no he visto desde hace siete años y con el que tiene tiempo que no había soñado, Vladímir. En mi sueño estamos en una fiesta bailando muy pegados bajo la luz de las velas, me veo tan feliz de estar entre sus brazos que no puedo evitar besarlo, él me responde el beso de una manera tan intensa que siento que es real. De pronto todo se volvió oscuro, miro a mi alrededor y puedo notar, me hallo en una habitación desconocida. Estoy en la cama y hay un hombre al que no le puedo ver el rostro, me acerco a él para ver de quien se trata. Siento una sensación muy rara mientras intento descubrir de quién se trata, pero en el momento que me acerco a él para ver su rostro me despierto de golpe y siento mi respiración un poco agitada por la rara sensación que sentí en ese sueño. Abro los ojos y me quedo sumergida en mis pensamientos – Dios, pero ¿Por qué soñé con él? Acaso será, ¿por qué pronto lo volveré a ver? Me pregunto si seguirá igual de guapo o habrá cambiado en algo, estará casado o seguirá soltero. Siempre he tenido curiosidad por saber de él, que ha sido de su vida, si se casó o sigue soltero. Pero la verdad es que nunca me he atrevido a preguntarle a mi madre ni a las chicas, porque luego piensa cosas que no son, o tal vez sí son, no lo sé. Solo sé que Vladímir es el único hombre que me ha hecho sentir esas hermosas sensaciones que jamás he vuelto a sentir con nadie. Mientras sigo sumergida en mis pensamientos, escucho la puerta abrirse, así que cierro los ojos para fingir que sigo dormida, de pronto siento una pequeña mano que deja una suave caricia en mi rostro, se me acerca al oído y me susurra… – Nani, ¿ya estás despierta? ¿Ya podemos ir por los helados? – abro los ojos lentamente para encontrarme con el hermoso rostro de mi bello Beck que me regala una gran sonrisa. – Si bebe, ya estoy despierta, nada más deja que me cambie de ropa y nos vamos si – él asiente feliz – ¿ya comieron? – Si mami – esa palabra me dejo perpleja, pero él no se dio cuenta y siguió hablando – Beca ya no dio de comer, comimos pollito con verduras del que nos gusta mucho – sonreí, porque él tampoco se dio cuenta de que me llamo mami. – Bueno, entonces dile Beca que los ayude a prepararse para salir sí. – Si Nani voy corriendo – me dio un beso, se dio la vuelta y salió corriendo. – Beck, ten cuidado o te puedes caer – grité, pero de nada sirvió. Me levanté de un salto y me fui directo al closet para cambiarme de ropa. Rebusque en todo el armario y para esta tarde elegí ponerme unos jeans negros ajustados, una blusa manga larga blanca de botones y un bléiser azul eléctrico, botas de tacón corrido, me maquille un poco para tapar las ojeras, me aplique perfume y ya lista tome mi bolso para meter mi teléfono y mi cartera. – ¿Ya están listos? – grité. – Ya estamos listos – contestaron al mismo tiempo. – Pues entonces vámonos – salimos de la casa y los primeros en subir al auto fueron los niños, Beca me ayudo a asegurar a los niños en sus asientos, luego subimos nosotras adelante y procedí conducir hasta el centro comercial, donde está el lugar favorito de los niños. Al llegar al estacionamiento bajamos con cuidado y subimos por el ascensor hasta el tercer piso donde se encuentra la sección infantil. – Beca, adelántate con los niños, por favor, voy a avisarle a mi tía que estamos fuera de casa. – Si doctora, niños, vamos – le hablo y los tomo de la mano para dirigirse a la heladería. Tome mi teléfono y le marque a mi tía. – Hola – me contesto. – Hola tía, solo quería avisarte que los niños, Beca y yo venimos al centro comercial. – Dios santo cariño, son tus hijos, no tienes porque que avisarme – me contesto un poco exasperada. – Ja, ja, ja lo sé tía, pero de todos modos me gusta avisarte, nos vemos más tarde en la casa, te quiero mucho. – Tara, no tienes remedio, nos vemos en la casa, diviértanse y también los quiero mucho – nos despedimos. Después de colgar la llamada me giré en dirección hacia el lugar donde los niños esperaban por mí. Mientras me acercaba a ellos, me detuve por un momento para observarlos desde lejos y debo admitir que me encanta ver sus caritas de felicidad, cuando están haciendo algo que les gusta, en este caso comer su helado favorito. – Nani, Nani mira que rico está el helado, ven a comer uno también – gritaron los niños mientras me acercaba a ellos y sonreí ante su invitación. Me senté junto a ellos en una de las mesas que escogieron y Beck me dio una probada de su helado de queso con zarzamora. – Mmm, que rico amor. – Oye Nani ¿Ciudad del sur es como Londres? – pregunto Bianca. – Bueno cariño, en definitiva, son dos ciudades muy distintas. Londres es un lugar frío casi todo el año y ciudad sur es un lugar muy cálido con mucho calor. Pero aun así es un paraje muy hermoso porque está cerca del mar y ahí podremos hacer muchas cosas divertidas, como nadar, a caminar sobre la arena y muchas otras cosas divertidas. – En serio Nani, yo quiero conocer el mar – contesto muy emocionada. – Claro amor y aunque ya te enseñé las fotos, verás que cuando lo veas en vivo y a todo color te va a gustar mucho más. – Si Bianca, Nani ya nos mostró las fotos y es un sitio muy bonito – comenta Beck, pero con poco entusiasmo porque a él no le gusta el clima cálido, prefiere el frío y no es que en Londres los calores no se den, sino que son distintos y por lo regular el clima es más fresco y húmedo. – Y ¿cuándo nos vamos Nani? – En dos meses cariño. – Y Beca, ¿también se va con nosotros? – pregunto Bianca, ya que está muy acostumbrada a ella y la quieren mucho, se podría decir que es como una tía para ellos. – Pero claro que, si me voy con ustedes chaparros, ¿acaso pensaban dejarme? – les contesto Beca bromeando. – No – contestaron al mismo tiempo. Estuvimos unas cuantas horas en el centro comercial, paseamos por los alrededores, compramos algunas cosas, platique con Beca sobre los preparativos del viaje mientras los niños jugaban el área de juegos. – Beca, hay que ir empacando las cosas con tiempo. – Si doctora, de hecho, ya empecé a empacar algunas cosas. Pero creo que son demasiadas, sobre todo las cosas de los niños. – Tranquila, solo empaca lo principal, además allá les compraré más ropa porque el clima es distinto y tú también lleva solo lo básico. – Entiendo y los juguetes de los niños. – Solamente llevarán los que consideren más importantes, de igual manera allá les compraré más ropa y todo lo que necesiten, porque allá el clima es cálido. Lo que quede hay que dejarlo en cajas para donarlos al refugio. – Está bien, entonces me pondré a trabajar en ello, para tener todo listo – después de un rato más de plática, observe el reloj y me di cuenta de que era hora de volver a casa, así que les hable a los niños. Al llegar a casa notamos que mi tía ya había llegado, entramos al interior de la casa y Jonás, su amigovio nos sorprendió con su visita tan inesperada. ** Jonás Hill es un hombre de unos 48 años, muy bien conservado para su edad honestamente, es alto cabello canoso, de porte muy varonil, ojos verdes, labios finos, cuerpo en forma y con una personalidad encantadora, si yo quisiera un sugar daddy en definitiva quisiera uno como él, pero bueno, digo que es su amigovio, porque ninguno de los dos le quieren poner nombre a la relación que tienes desde hace 3 años que llevan juntos, pero aun así se llevan muy bien y mi tía se siente muy a gusto con él y la veo muy feliz, eso es suficiente para mí. - Buenas noches, Jonás – saludé en tono juguetón – pero que gusto verte por aquí, nos tenías un poco abandonados. - Hola Tara, niños – saluda y ellos corren a abrazarlo por le han tomado mucho cariño – pues ya vez al fin tuve un poco de tiempo, de hecho, voy llegando de París. - Entiendo, me da mucho gusto, verte, además cree que aquí la señora - dije señalando a mi tía, que me vea con cara de asesina - te extrañaba mucho. Lo digo porque toda la semana anduvo de muy mal genio – conteste divertida, mientras veía los ojos de huevo que me puso mi tía por el comentario. - Tara, eres una chismosa – reí. - ¿Cómo les fue mis niños? – pregunto mi tía. - Muy bien, nana jugamos en los juegos y comimos helados – contestaron los niños. - Mmm, helado que rico y ¿me trajeron uno a mí? – ellos se voltean ver entre sí y luego a mí, yo levanto los hombros como diciendo que no es mi culpa. - Perdón Nana, lo olvidamos, pero para la próxima te traemos muchos – contestan con la cabeza agachada, se vean tan lindos que todos reímos por la ternura que nos dio su reacción. - Es broma mis angelitos, vengan darme un fuerte abrazo – ellos corren para abrazarla. - Pero, ¿qué creen? Yo si les traje postre – les dijo Jonás enseñándoles una gran caja de macarrones que les trajo de su viaje a París. - No, Jonás no, más azúcar, no por favor – dije divertida, porque los dulces de noche los cargan de energía y luego no se quieren dormir temprano - Jonás te voy a matar – este me voltea a ver y se ríe a carcajadas. - Tranquila, déjalos que se coman solo uno, además son niños y los traje solo para ellos – me contesto divertido. - Está bien solo uno, pero después de cenar – hablo mi tía. Pasamos una noche divertida entre la cena, la plática y las ocurrencias de Jonás y los niños. Cuando dieron las nueve de la noche, hablé a los niños, les pedí que se despidieran de Jonás y que le dieran las buenas noches a mi tía, para después llevarlos a su habitación para asearlos, ponerles los pijamas y acostarlos a dormir. Ya listos para ir a la cama, hicimos una pequeña oración que mi tía les enseño, los arrope en la cama. - Buenas noches, Nani. - Buenas noches, mis hermosos bebes – me acerco para darles un beso, prendo su lámpara de noche que toca una canción de fondo muy linda y los ayuda a arrullarlos, espero unos minutos más hasta que quedan dormidos. Me tomé un momento más para verlos dormir. Dios son tan hermosos que parecen angelitos caídos del cielo, nunca en mi vida me arrepentiré de traerlos al mundo. Debo confesar que el día que me entere de su existencia, dude por un momento si debía tenerlos o no. Pero hoy sé que sin ellos no soy nada, el reflejo de la luz alumbra la cara de Beck y al ver su carita de perfil, noto algo inusual. Beck tiene aires y cierto parecido con alguien, pero no sé quién podrá ser – Dios Tara que ocurrencias tienes, a quien se podría parecer solo a tu familia y a su… – corto el loco pensamiento que pasa por mi cabeza. Pensar en su verdadero padre me pone algo nerviosa, triste y ansiosa. Sacudí mi cabeza para deshacerme de esos locos pensamiento. Me sumerjo en el silencio de la habitación y viene a mí el recuerdo del sueño que tuve hoy con… Vladímir Petrov, de pronto siento una extraña sensación en mi interior y es raro, porque después de tantos años aún sigo pensando en él – Dios, ¿qué será de ti? ¿Sigues siendo el mismo de siempre? – hablé en voz baja. Como me hubiera gustado que las cosa entre él y yo fueran diferentes, pero por desgracia me di cuenta de lo que sentía por él demasiado tarde y después de lo que paso, no sé si él sería capaz de verme del mismo modo. Al salir de la habitación de los niños, me encuentro con mi tía, quien va llegando de su trabajo y por la cara se ve muy cansada. – Hola tía, pero que carita, por lo visto no fui la única que tuvo un día pesado. – Hola cariño, ni me lo recuerdes que vengo molida – contesto, pero vio mi cara de preocupación - ¿pasa algo amor? – Hay tía de todo un poco, hoy fue un día muy cansado, no solo físicamente, sino también emocional. – ¿Quieres que platiquemos un rato? – Si no estás muy cansada, por favor. – Para ti siempre tengo tiempo y lo sabes, vayamos a mi habitación.
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