Trémicour obedece de nuevo. Su docilidad no era un sacrificio. ¡Qué confesión, qué favor es incluso, para un enamorado, el apuro del que gozaba! Se contentó con hacerle ver, de pasada, otra estancia, común a la sala de baños y al dormitorio. Es un excusado provisto de una cubeta de mármol con válvula[22] revestida de marquetería de madera aromática, encerrada en un nicho de falsa enramada, repetida en todas las paredes de la sala, y que se junta en la bóveda de cañón con la curvatura del cielo raso, en cuyo centro se deja ver un cielo poblado de pájaros. Hay urnas y porcelanas llenas de aromas artísticamente colocadas sobre pequeños pedestales. Los armarios, disimulados por el arte de la pintura, contienen cristales, vasos y todos los utensilios necesarios para el uso de esa estancia. Lueg

