Después de enviar mis tareas a los profesores tenía la tarde libre, no dejaba de pensar en Carlos y moría por volver a verlo, pero no podía ir a casa de Mercy porque todavía no me levantaban el castigo. Mi única opción era escaparme por la ventana, pero con mi madre en casa, era muy complicado que no se diera cuenta. Se me ocurrió una idea que tal vez podía funcionar, tenía que intentarlo porque no podía más con esta ansiedad que me provocaba verlo, aunque sea de lejos. Me puse roma deportiva, sabía que no podía hacer ejercicio, pero solo iba a caminar un rato por el vecindario. —¿A dónde vas? Sabes que no puedes ir a casa de Mercy —. Dijo mi madre apenas me vio bajar las escaleras. —Mamá me estoy asfixiando, necesito un poco de aire fresco, solo quiero ir a caminar un rato —Chillé tr

