Quise avisar a Liam que mi mamá estaba enterada de que estábamos enamorados, pero no leyó mi mensaje a tiempo, la vi entrar en su oficina y tuve que correr al salón de clases porque ya iba tarde. Estaba tan ansiosa por saber qué era lo que le decía, que no podía concentrarme, incluso, me estaba comiendo las uñas por los nervios, porque además, solo lo sabría hasta después de clases cuando pudiera ver a Liam en la biblioteca. Lucy y yo dejamos de ir a la cafetería y comenzamos a almorzar en el colegio, incluso hasta hablábamos con otras chicas que se sentaban en la mesa, aunque nos miraban un poco raro, como si fuéramos de otro planeta “Ahí va la hija del millonario” Se escuchaba a veces por el pasillo y aunque ya estaba acostumbrada, seguía siendo molesto. Regresábamos al salón cuando e

