Mi madrastra, por otro lado, estaba devastada, ya que todas sus amistades le habían dado la espalda. Ella reprochaba a mi padre, culpándolo por su egoísmo que los había llevado a la ruina social. A escasos días de contraer matrimonio, presencié una fuerte discusión entre mi padre y su mujer. Como era habitual, mi padre, un hombre ruin, abofeteó a la baronesa a vista y paciencia de todos marchando se como era de costumbre. Intenté auxiliarla, pero ella se negó, argumentando que yo era la responsable de todo lo malo que le sucedía. Me disculpé con ella por lo sucedido y me marché, dejándola a solas en compañía del señor Welles, quien estaba presente y había presenciado todo. Mientras tanto, yo me alistaba para ir a la ópera. La familia Lancaster había extendido su invitación para pasar la

