CAPITULO 3:ALGUIEN QUE CALIENTE TU CAMA

1219 Words
Papá nos presenta a su nuevo socio y un abogado que lo acompaña, al parecer son amigos. Nos saluda mientras se sientan en la mesa, los dos hombres están buenísimo. -Él es Dradgo Bianchi, quiere ser socio de la firma y su acompañante Raymond Romani su amigo que también es abogado - nos dice papá mientras se sienta- los hubiera presentado formalmente antes de la comida, pero un retraso lo tiene cualquiera, siéntanse como en casa, bienvenidos - dice papá y todos empezamos a comer- Mi mirada pasa por Raymond, es muy guapo, cabello castaño claro, ojos verdes, manos grandes, es alto, al parecer se ejercita bastante, sus labios son carnosos y su sonrisa moja bragas, está buenísimo, lo observo mientras habla con mi hermano de cualquier cosa, en este momento no presto atención a lo que dicen. Paso mi mirada a Dradgo, tiene un aura oscura, este pedazo de hombre grita terapia por todo lado, cuerpo grande, aproximadamente dos metros, quizá un poco más -de donde salen estos hombres tan grandes, ¡por Dios!- tiene las manos grandes, y el traje que lleva de tres piezas, totalmente n***o hace que cualquiera quiera lanzarse encima, sus labios son gruesos, carnosos y rosas, subo por su nariz, respingada preciosa, mandíbula cuadrada, me está observando, y giro mi rostro, que vergüenza que me pilló viéndolo tan detenidamente. - Api, cuéntale preciosa al señor Dradgo - me dice Yeyo y levanto mi ceja, no tengo idea de que hablan, estaba tan entretenida reparando los cuerpos de esos hombres que pase a mi mundo- - ¿De qué cariño? - le digo y me levanta sus labios en una sonrisa, Yeyo me pillo observándolos, se va a burlar de mí hasta que me vuelva vieja- - Estaba hablando con los nuevos socios de papá, que eres médica, la mejor de la ciudad y que te estás especializando en cirugía, cuéntales un poco preciosa. - Eso es todo, no hay más que contar -les digo girando mi rostro y haciendo una sonrisa modesta- - Que modesta tu esposa - Dice Raymond y mi bebida sale de mi boca por la risa, me tapo con mi servilleta y me sonrojo un poco - - Ella también es mi hija, aunque es la oveja negra de la familia - dice papá con una sonrisa y levanto una ceja en señal de desaprobación por lo que dijo- - Ella es mi hermanita Raymond, me volvería loco si fuera mi esposa, nunca tiene tiempo para nada, prácticamente vive en el hospital, no tiene vida. - Ok - digo acentuando la palabra, me cansé de que el tema de conversación sea yo- - Entonces no tienes novio - pregunta Dradgo- (Para ti no, precioso) - Ella claro que no -dice Yeyo- el hospital es su esposo, su novio y el que le calienta la cama - mi hermano, se está vengando por alguna cosa que dije en el pasado, estoy segura- Aquí voy yo con mi sonrisa de: para qué me hacen hablar. - Pues no necesito un hombre, yo misma puedo darme todo lo que deseo, y no necesito que nadie me caliente la cama - miro a Yeyo con una ceja levantada- yo misma puedo hacerlo - le guiño un ojo- - Qué modesta hermanita, ahora si pareces una Dawme - me guiña el ojo- Bajo mi mano a su pierna y la aprieto, le hago mi mirada de me las vas a pagar y se acerca a mi oído para hablarme en un susurro. - Límpiate la boca hermanita, están saliendo tus babas - Sonrió, sé que es verdad, es que los tipos están para comérselos- La charla va y viene y miro mi plato, nada que termino, me sirvieron demasiado, como muy despacio para tratar de comerme todo lo que tengo en el plato. - Y en que hospital trabaja señorita Dawme - Pregunta Raymond con una sonrisa moja bragas- (papito) - Estoy en el hospital central Rouse... - El más grande de la ciudad, vaya que gran reto -me dice mirándome a los ojos y después pasa a mis labios- - Al parecer sí, señor Raymond, es un gran reto -le respondo con la misma acción- El tipo está buenísimo y estoy soltera, qué más da que sea socio de papá, una cosa no tiene que ver con la otra. Escuchamos como una garganta suena y giramos para ver a Dradgo, tiene una mirada puesta en mí. Esa mirada dice a gritos, corre, es un hombre rompe corazones. Giro para seguir comiendo, lo que menos necesito ahora es tener que estar en terapia porque un hombre me rompió el corazón, como dijo Yeyo, el hospital es mi hombre, eso es todo. No tengo tiempo para nadie más que para Alam en mi vida. - Como esta Alam, pensé que iba a venir contigo pequeña -dice mi mamá y siento como unos ojos están estudiándome, no presto atención a ello- - Trabajando mamá, Alam necesita desocuparse porque va a viajar, entonces está adelantando todo en la firma de su papá. - ¿Y vas a viajar con él? -porque no me sorprende que Alam haya abierto la boca con mamá, parece más hijo de ella que yo- quizá mamá, aún no lo sé muy bien - le respondo, no quiero mentirle, pero papá va a pegar el grito en el cielo donde se entere de que vamos en las motos, y si aprueba que vaya me va a enviar con mínimo diez guardaespaldas, definitivamente no quiero eso- Mi teléfono suena y me disculpo para levantarme y contestar, esto es un claro: salvada por la campana, mi papá tenía su mirada en mí, sabe que Alam comparte la misma pasión por las motos que yo, no puedo engañar tan fácilmente a papá, es un perro viejo, por algo es uno de los mejores en lo que hace. - Cariño -respondo- Alam me pregunta que porque no lo invite a casa de mis padres y me dice que por más ocupado que este siempre quiere venir a saludar a la gran Fabiane Dawme. - Ella es mía, ¿ok? No tuya Alam - Es mía también, ella me lo dice siempre que la veo. - Está bien, podemos compartirla solo un poco, cuando llegue al apartamento te aviso, te amo. Le digo y cuelgo mi teléfono, me giro para entrar en la sala cuando escucho esa voz sexy y ronca que moja mis bragas. - Al parecer si necesitas que alguien caliente tu cama - me dice Dradgo mientras se acomoda un botón de su saco- - No necesito un hombre para eso, pero sí que me gusta que un hombre lo haga - le digo mientras trato de seguir mi camino- - ¿Y has encontrado uno que lo haga bien? - camina acercándose frente a mí, acomoda un mechón de cabello detrás de mi oreja, mientras se inclina y deposita un beso en mi huesuda clavícula- si no lo has hecho, puedes llamarme - saca su tarjeta y me la entrega- solo di tu nombre a mi secretaria y te comunicará conmigo. Idiota engreído, rompiste la burbuja. - No me interesa - le digo mientras me giro y abro la puerta del salón, es un idiota que está buenísimo y tengo que alejarme de él.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD