–Vámonos, linda –la voz de mi madre llamó mi atención. Quité los ojos de aquel papel amarillento que tenía en las manos, mordí mi labio inferior y la dejé en el suelo de donde hace tan solo un par de horas estaban los sillones de la sala de estar. Salí corriendo cerrando la puerta detrás de mí, vi a mi hermano parado a un lado del auto de mis padres junto con Jane, mi mejor amiga, los abracé a ambos evitando que alguno de ellos viera las lágrimas asomándose en mis ojos. –Te voy a extrañar, pequeña –me habla Daemon cálidamente. –Y yo a ti, grandote –le sonrío y delicadamente deposito un beso en su mejilla. –Adiós, linda –me habla Jane con su voz quebrada. –Jane –la abrazo aún más fuerte y algo me pide que no la suelte, pero no puedo evadir lo inevitable. Después
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


