–¿Qué? –pregunta alterada Jane–, ¿por qué no te quedas con Daemon? –Ya lo sugerimos, pero no piensan que sea una buena idea –responde Daemon. –Pe-pero Olivia, no puedes dejarme, eres mi mejor amiga. Su rostro mostrando melancolía hace que mi corazón se parta en dos. –Y tú la mía, Jane, pero ya han decidido mis padres. Sus ojos comienzan a cristalizarse y de un momento a otro se lanza hacía a mí, juntándonos en un abrazo y me doy cuenta que ha comenzado a llorar. –Jane, no, no llores, aún tenemos un par de semanas, falta que terminemos el semestre –intento consolarla. –Pero se acaba dentro de dos semanas, y después te vas –habla mostrando su tristeza en su voz. Después de escuchar lo que ha dicho, me aferro más a ella y siento como un nudo se forma en mi garganta indicando que el ll

