Prólogo

1408 Words
El 10% de la gente que hay sentada en esta iglesia pensará que me caso por amor. El 30% estará pensando que soy una chica de veinte años a la que se le fue la cabeza. El 55% , como es comprensible, pensará que me caso por dinero y que soy una caza fortunas que cazó a un cincuentón millonario. Pero, solo el 5% restante, sabe la verdadera razón por la que estoy de pie frente a este altar, con un vestido horrible y unas ganas de llorar inmensas. Y esa razón; es Eleonora Clayton. ¿Por qué no te largas? He escuchado tantas veces esa pregunta vestida de solución a lo largo de estos meses, que ya no se ni que responder. ¿Por qué te obliga a hacer algo tan horrible? Esa es simple. Me odia. Me odiaba antes de que mi padre muriera y me odió incluso mas cuando falleció. ¿Por qué? Fácil. Eleanora no es mi verdadera madre, ella tan solo es la mujer con la que papá se casó cuando mi madre se largó. Ni siquiera recuerdo a mi madre, solo una carta y un volveré pronto que nunca cumplió. ¿Por qué no te opones? Creedme que lo he hecho, es más, creo que mi vestido no se quemó dos veces por accidente. Preferí no seguir escuchando las amenazas y malas consecuencias que tendría no hacerlo. > Viejo asqueroso... ¡Tengo la edad de su hija! ¿Es un castigo divino por no ser como Deborah? Posiblemente, si. Es mas que probable que quiera regocijarse de que mi padre nos dejó a su cargo, aun cuando ella siempre me detestó. Por el contrario, adora a mi rubia hermanastra. Claro, ella si es su hija. No como Olive y yo. > Claro, como si casarme con un abuelo fuese algo fácil. Pero, si algo tengo claro, es que no se saldrá con la suya. Como que mi nombre es Eva Madison Clayton que yo salgo de esta iglesia sin marido. > –Woody Allen. 26 Marzo 2013 EVA. —Vas a casarte. Miro a Eleonora y la risa empieza a brotar de mi sin control. ¿Casarme? Esta mujer se pasó con la Eszopiclona que le recetó el medico y está teniendo alucinaciones. —¿Estas flipando, no?—hablo cuando logro calmarme—¿Por qué iba a casarme? —Porque yo lo digo, y porque Petter hizo una muy buena oferta a cambio de esa boda. Sus palabras me dejan de piedra. ¿Petter? Ella piensa que voy a aceptar casarme con el hombre que me ha intimidado y acosado desde que tengo uso de razón. Su sola presencia me asusta, su obsesión por mi es algo notable a kilómetros. —Y una mierda. No puedes obligarme a hacer eso.—contesto firmemente. Trato de ocultar mi nerviosismo. —En realidad, si puedo. Legalmente tu padre te dejó a mi cargo hasta terminar tu carrera. Sería una pena que de repente alguien deje de pagar tus estudios. Trago en seco al oírla hablar. Ella no puede estar hablando en serio. Se de sobra que Eleonora Clayton me detesta, que mi existencia es algo que no le agrada, lo dejó bastante claro cuando mi padre murió y se encargó de hacer mi vida miserable. He podido aguantar humillaciones, burlas, desplantes, pero esto, sobrepasa todos los limites de lo racional. No tiene ningún derecho a hacer de mi vida lo que le de la gana, no pienso permitir que acabe con todo lo que logré con mis esfuerzos y mi dedicación. Ella no puede arruinar así mi futuro. —¡No pienso casarme con ese hombre! ¡Podría ser mi padre!—grito algo alterada. —Tu padre esta muerto, que no se te olvide. Lo harás, pequeña idiota. El nos sacará de la quiebra. El tono frío y calculador de sus palabras me produce nauseas. ¿Cómo puede hablar con esa indiferencia del hombre que le dio la vida de una reina? Mi padre se enamoró perdidamente de ella cuando yo tenia once años. Ni siquiera recuerdo a mi verdadera madre. Papá nos contó que ella nunca superó la depresión post-parto de Oliv, por mas que buscaron que mi nacimiento arreglara las cosas solo las empeoró. Es por ello que ella se fué poco después de mi primer cumpleaños diciendo que volvería pronto. Jamás lo cumplió. Tras eso papá nos crió con todo el amor que pudo. Todo empeoró cuando llegaron ellas. Eleonora y su estúpida hija rubia. —Si no hubieses gastado todo el dinero de MI padre en tonterías, no necesitarías buscar soluciones. No lo haré. —¡Te casarás y no hay mas que hablar! Deja de pensar solo en ti, niña malcriada. Estupida vieja cazafortunas. Tras mantenerle la mirada unos segundos, salgo de su despacho azotando la puerta mostrando todo mi enfado, por si no había sido bastante claro. No puedo creer hasta donde ha llegado su ambición. Obviando el hecho de que va a arruinar mi futuro, por si no fuera bastante malo ser obligada a casarte, ella quiere que lo haga con Petter Collman. Era socio de papá cuando era niña, sus negocios acabaron bastante mal cuando cumplí catorce. Los pillé discutiendo sobre mi, ese hombre tenia algo así como una mala obsesión conmigo. Papá no lo aceptó y cortó todos sus negocios con él. Un año después mi padre murió y Eleonora tomó poder de todas sus posesiones, ya que mi hermano y yo eramos menores. Petter comenzó a intentar acercarse mas a mi, pero Oliv siempre lo evitaba, hasta que se fue a estudiar a España. Mi estúpido hermano me dejó tirada para terminar su carrera. Aún así llama y trata de venir a visitarme siempre que puede y lo agradezco. Juro que sí acabo dándole el "si quiero" a ese hombre, mi madrastra no verá ni un solo billete, me encargaré personalmente de que Petter no le de nada. Que la deje viviendo en la calle. Es típico de Eleonora hacer que los demás paguemos por sus errores, pero este no seria el caso. No jugaría conmigo como lo hizo con el amor de mi padre. Entro en mi habitación y me lanzo frustrada sobre la cama. Tengo que pensar algo para librarme de esto. Busco mi teléfono entre las sabanas y escribo un mensaje al grupo de ¨El club de las conejitas¨. Sus integrantes son mis tres mejores amigas. Alexa, pelirroja y excéntrica. Nina y Noah, gemelas tan diferentes como iguales. Eva: En veinte minutos en casa de Alexa. ¿Tienes helado? ¿Que tal si vemos una peli romántica para recordar como NO será mi futuro? Lexi: ¿Por qué suena como si Eleonora te acabara de dar una noticia de mierda? Noah: ¡Yo llevo helado de fresa! Eva: Porque lo hizo. Esa vieja cada día es mas perra. ¡Trae también de chocolate! Nina: Perro ladrador, poco mordedor. Fijo que te dijo alguna tontería. Eva: Ahora os cuento. ¡No olvidéis el helado! Mando el ultimo mensaje y me meto a la ducha. Al salir coloco mi pelo oscuro en una coleta alta, me pongo algo cómodo y cojo las llaves de mi Audi A5 Cabrio rojo. Cuando estoy bajando encuentro a Deborah subiendo las escaleras con Ivonne, su única amiga. Ambas son conocidas en la universidad por su gran simpatía, obviamente solo hacia el sexo masculino, ya me entendéis. Ni siquiera se como esas dos inútiles están estudiando una carrera. ¿Porqué no se casa ella con Petter? Tendría el futuro que siempre ha querido, rica y con un marido que la consienta. Igualita a su madre. Se de sobra que Eleonora me odia, que desde que se casó con mi padre me detestó. Nunca entenderé que fue lo que hice para merecer su odio, pero como dicen por ahí, "cada uno recoge lo que siembra" y esta mujer recogerá mierda. Al llegar a casa de Alexa, ya todas se encuentran allí. Lucy Sheffield, su hermana pequeña, me abre la puerta y sonrío al verla. Es tan bajita y pelirroja que me causa una extraña ternurita.
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