Capítulo 4. Nidito de amor

1123 Words
Nathan despertó con el sol acariciando su rostro, un rayo que atravesaba las hojas de los árboles y se reflejaba sobre ellos le daba de lleno en los ojos, a ambos dos (UPS). No estaban en un cuarto, sino sobre un lecho improvisado en el césped, rodeados de flores silvestres que todavía conservaban gotas de rocío. Cerró los ojos por un momento, pensando que quizás seguía soñando, pero el suave suspiro indubidablemente femenino que escuchó cerca de su oído lo devolvió a la realidad despejando su mente del todo, o casi. Olivia estaba allí, dormida a su lado, su cabello desordenado extendiéndose como un abanico cobrizo sobre una manta que ni siquiera recordaba de dónde la habían sacado. Y su corazón dio un vuelco, claro. El olor a tierra húmeda y la brisa fresca de la mañana le recordaron la boda de la noche anterior. La del hermano de Olivia, Steven con quien había sido su amante y era la madre de sus hijos, la sexy Sasha. Recordaba -apenas- que todo había empezado con una copa de más bueno, varias, un acercamiento bajo las estrellas, y luego... Los recuerdos lo golpearon de repente con fuerza, como fragmentos desordenados que encajaban, como un rompecabezas. Sus susurros sensuales, sus manos explorando su cuerpo como poseída, los murmullos y gemidos que se mezclaron con el canto lejano de los grillos y los fuegos artificiales de fondo. Un calor incómodo le subió al rostro mientras su cuerpo reaccionaba sin permiso, la rigidez en su entrepierna era una evidencia innegable de la intensidad de esas memorias, tenía ganas de acurrucarse junto a ella y tomarla de nuevo, pero no podía ni debía hacerlo. Mierda, ¿QUÉ HABÍA HECHO? "Lo que siempre has deseado, querido", ahí estaba la voz burlona de Norman, su gemelo...y más mierda. Se frotó la cara con las dos manos, reprimiendo un gruñido de frustración. Había sido un error. ¿O no? Las emociones se entremezclaban en su interior: culpa, deseo, confusión y más deseo luego de echar una miradita a su cuerpo curvilíneo apenas cubierto. Quizá le había ocultado la verdad, pero no exactamente le había mentido. Cómo diría su hermana Nikita, que era abogada, había un vacío legal, ¿no?A fín de cuentas él también estaba borracho, casi tanto como ella, pero ahora todo se sentía tan vívido, tan real, que era difícil culpar al alcohol del todo. Sus ojos recorrieron de nuevo el sensual cuerpo de Olivia, cubierto apenas por esa manta que se había deslizado hasta su cintura, dejando al descubierto la curva de su espalda y la parte del nacimiento de su culo. Su piel parecía brillar bajo el sol naciente, y el modo en que se movía, buscando inconscientemente su calor, lo desarmaba por completo y también lo excitaba como la mierda. Nathan supo que no podía quedarse, eso era claro, no podía darse el lujo de quedarse de ninguna puta manera se dijo en su mente. Si Olivia despertaba y lo veía allí, iba a reconocerlo y la furia de ella sería inevitable. Aunque ella era generosa, tenía su carácter, y la sola idea de enfrentarse a ella le provocaba un nudo en el estómago pues claramente no iba a tomarlo de buena manera, no cuando creía que se había cogido a su gemelo, Norman. "Es mejor que piense que estuvo con él, definitivamente", pensó, aunque la idea le trajo un sabor amargo a su boca ¿Debería contarle a su hermano para advertirle por las dudas? No, seguro que se burlaría de él hasta el cansancio, ya podía oír su risa sarcástica retumbando en su cabeza. Maldito bastardo, como podían ser tan iguales y diferentes a la vez siempre fue un completo misterio para él. Con movimientos cautelosos y silenciosos, comenzó a vestirse. Su camisa estaba colgada de una rama baja, su pantalón hecho un ovillo junto a una conjunción de ramas, y sus zapatos y medias, habían quedado dispersos sobre el césped. Cada sonido que hacía parecía estar amplificado por el silencio de la madrugada, y contenía la respiración cada vez que Olivia se removía en sueños. Cuando terminó, se acercó a ella una última vez. Estaba tan hermosa, tan tranquila, que por un momento deseó quedarse, enfrentar lo que viniera. Pero sabía que no podía. Se inclinó sobre ella, su rostro tan cerca que podía sentir el calor de su respiración. "Lo siento", murmuró, apenas un susurro al viento que sabía que nunca escucharía. No pudo evitarlo; presionó un beso ligero en sus labios, un gesto cargado de emociones que ella nunca conocería. Su corazón dolió cuando se apartó, como si dejara algo más que una noche de pasión junto a ella. Es que siempre la había deseado y había anhelado tanto tanto ese momento, solo que nunca se imaginó que iba a ser así. De hecho nunca pensó que iba a suceder realmente. Al alejarse de su “nidito de amor” improvisado, el aire fresco de la mañana lo envolvió, despejando un poco más su mente nublada. Los primeros rayos del sol pintaban el horizonte de colores cálidos, pero él no podía disfrutarlos. Con cada paso que daba, sentía el peso de la incertidumbre aplastándolo. ¿Acaso había arruinado cualquier posibilidad con ella? ¿Debería confesarle la verdad? ¿O era mejor dejar que creyera que había estado con Norman? Ninguna respuesta le parecía correcta. Mierda, la culpa era suya que nunca debió acercarse a ella, pero a quién quería engañar, si arrepentido de acostarse con ella no estaba...Pero ¿ Y si lo acusaba de aprovecharse de ella??? Un escalofrío lo recorrió, sería un escándalo para ambas familias, así que no... no creía que lo haría. Lo más probable era que pensara que estuvo con Norman y que fue una más de tantas y que él la dejó allí tirada, y sabía que eso le rompería el corazón pero de todas maneras si hubiera realmente estado con su hermano este le hubiera roto el corazón igualmente, ¿o no? Entonces ¿Porqué sentía tanta culpa? Él estaba tan borracho como ella, los dos estaban iguales de borrachos. “Aunque tú sí sabías que ella era Olivia y no otra, confiesa”. BASTA, a veces la vocecita de su hermano parecía que hasta se infiltraba en los rincones más oscuros de su cabeza. Él no había tenido ninguna mala intención si prácticamente ella lo violó a él, SI ESO FUE, los pensamientos comenzaban a aclararse, pero mierda ¿A quién quería convencer? Se detuvo un momento, mirando hacia atrás. Olivia seguía dormida, envuelta en esa calma que tanto envidiaba, ajena a todos sus pensamientos disparatados. Así que con un suspiro profundo, reanudó su marcha, lo mejor era alejarse de ella eso era definitivo.
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