EN OTRO LADO DEL MUNDO
—Como fuiste capaz de hacerme esto, a la madre de tu hija, a tu esposa, a la mujer que te ayudo a formar tu imperio, yo que deposité mi confianza en ti, yo que te di mis mejores años. Eres un sucio perro Mauricio.
—¡Pues si! Eso querías oír, pues óyelo tengo una amante mucho más joven que tú, una que no está llena de estrías, de lonjas en el cuerpo, esa muchacha es vida, es juventud, esa muchachita hace que yo sienta lo que hace años no siento contigo que es sentirse vivo y llena de energía, en cambio tú, no eres más que una vieja decrepita que solo fue capaz de darme una hija, nada más que una hija, yo que merecía un muchachito que siguiera mis pasos, yo merecía un hijo varón que hiciera que mi apellido perdure a través de la historia y no una niña que lo único que hará será traerme dolores de cabeza y disgustos.
—No te preocupes de que a partir de este momento ni mi hija o yo te daremos más dolores de cabeza, nunca más sabrás de nosotras y en tu consciencia pesara cualquier cosa que yo haga, juro que te vas a arrepentir de esto y vas a llorar lágrimas de sangre Mauricio Gold, esto lo pagaras caro muy caro.
A LA MAÑANA SIGUIENTE TITULAR DE DIARIOS Y REVISTAS
“MUERE DENTRO DE LAGO CONGELADO PATRICIA FERNANDINI DE GOLD, AFAMADA DISEÑORA DE MODAS Y SOCIALITE ESPOSA DEL EMPRESARIO MAURICIO GOLD, DUEÑO DEL IMPERIO DE COMUNICACIONES GOLD DREAM, ÚNICA SOBREVIVIENTE SU HIJA DE CUATRO AÑOS ALANA GOLD”
—Ni una palabra de lo que paso anoche Bruno, toma este dinero y desaparece de mi vida para siempre. Nunca más quiero ver tu cara por aquí ¿Entiendes? Y más vale que me digas que sí.
—Si señor nunca más lo volveré a ver, cuide mucho a la pequeña recuerde que solo lo tiene a usted y espero que algún día le cuenta la verdad y lo sepa perdonar.
TRES MESES DESPUÉS
—Entones dígame que es lo tengo doctor ¿Es muy grave? — Mientras terminaba de abotonar las mangas de su camisa de seda.
—Lo que le voy a decir no es fácil, pero tengo que ser sincero con usted señor Gold, tiene una infección producto de una bacteria de rio, que ha hecho gangrena en sus testículos, llevara un tratamiento muy agresivo de ahora en adelante, si es que no desea perderlos.
—Haga lo que tenga que hacer doctor, yo no me puedo morir —Mientras se sentía incrédulo por lo que había escuchado de su médico de cabecera y su entera confianza.
—Este tratamiento es tan agresivo, que hará que nunca más pueda tener hijos, más bien ahorita ya no puede tener hijos. Agradece que tu hermosa esposa por lo menos te dejo a tu pequeña Alana.
Más que agradecer finalmente y sin nunca proponérselo Alana era la única que llevaría su sangre en esta tierra, aquella niña que había despreciado desde el momento en que supo de su género, aquella niña que había arruinado su vida, finalmente seria quien siguiera su legado o por lo menos seria pieza fundamental para ello,
DIECIOCHO AÑOS DESPUÉS
—Jefe, Manuel se enfermó al igual que Delgado y no tenemos como cubrir el trabajo de hoy
—¿Cómo que no hay nadie? Esta empresa nunca le ha fallado a un cliente, eso es algo que nos caracteriza, ¿Qué misión se tenía hoy? — Mientras suspiraba frustrado, desde que fundo su compañía con la herencia de su padre se prometió a si mismo ser un ejemplo y eso era también no fallarle a un cliente sea cual sea la situación.
—Ser guardia de seguridad durante dos días para una muchachita que viajara dos días en un yate al mar Mediterráneo. —¡Diablos una princesita de papi más que cuidar! Se repetía a si mismo, ese tipo de casos era lo que más detestaba, porque siempre eran las que venían con aires de grandeza, con ínfulas de la realeza y creían que sus órdenes eran como llegadas del mismo Dios.
—¡Diablos! No importa yo tomare el trabajo, como lo hacía cuando empecé esta compañía hace tres años. — Abriendo el placar de su departamento y sacando del su traje n***o, corbata del mismo color y camisa blanca.
—¿Está seguro señor? — Y seguía su conversación con su hombre de confianza, su mano derecha a través del altavoz, su mejor amigo, uno de los pocos que había conocido en sus años de encierro y soledad.
—Tranquilo Serkan, que será una misión más como todas las anteriores, la reputación de mi compañía está en juego y no puedo fallar, además que peligro habrá con una muchachita seguramente hija de papi.
—Si señor tiene razón, le mando las coordenadas y detalles por correo electrónico.
—Deja de decirme señor que por teléfono somos amigos Edward y Serkan nada más.
—Muy bien amigo, hare lo que me has pedido, pero, aunque pasen los años sigues siendo mi jefe y eso no me olvida nunca, fuiste quien me ayudo a tener esperanzas que había vida luego de prisión.
—Tranquilo Serkan, ahora si manos a la obra.
Mientras Edward se daba una ducha de agua helada, venía a su mente como hace más de quince años, ¿Por qué Cristina, por qué?
…
—Estás loca Alana Y más loco yo por aceptar que hagas algo como eso. — Mientras bajaba su diario y examinaba la vestimenta que su hija traía, siempre vestidos dos dedos por sobre las rodillas, escote ligero y el prendedor que era de su madre.
—Pero papi, tú me has dicho que dentro de poco voy a tomar las riendas de Gold comunicaciones y antes de eso necesito un poco de paz y libertad, solo es un fin de semana sobre el mar yo y mi alma, papito hermoso, a tu princesa no le puedes decir que no. — Se sentaba a los pies de su padre posando las manos sobre las rodillas de él.
—Ya vete antes que me arrepienta, pero eso si te digo, te contrate un guardia de seguridad — Asegurándose antes que sea un hombre mayor muy mayor y sin cabello, uno que no se atreviera a mirar con otros ojos a su hija y por su puesto para que con eso que su hija no volteara a ver, no era tan tonto como su hija creía, sabía que a esa edad las locuras pueden aparecer.
—¡No es justo! Tengo casi veinte años y me sigues tratando como si fuera una niña, pero está bien, no voy a protestar porque sé que en eso no darás tu brazo torcer, adiós papito te quiero mucho — Dándole un beso en la mejilla, cargando una pequeña maleta con objetos personales que utilizaría durante el fin de semana.
…
—Eso es imposible, siento ganas de cerrar mis piernas y hacer que mis muslos se pegan uno al lado de otro, ¡Qué hombre carajo! Calma tus hormonas Alana, pero como hacer algo como eso, es que juro que este viaje será más que divertido, por lo menos para mí sí, quien me oyera me creería una loca depravada y no una mujer sin experiencia en cuanto al sexo se refiere— Volviendo a subir las gafas que había tenido que inclinar hacia abajo para admirar semejante adonis que para ella era como un regalo bajado del cielo para sus ojos, era su cabello oscuro, su piel bronceada o ese bigote sumado a esa expresión de hombre duro le daban ese toque que ella no sabía que le gustaba hasta que sus ojos se posaron en él, Alana el solo imaginar dos días a su lado hicieron aumentar el libido que por primera vez estaba experimentando. —Eres tan guapo, pero tan guapo, que dan ganas de perderme en una isla contigo y que me hagas perder el sentido con esa boquita, tranquilízate Alana no seas así, ya te pareces a tus amigas cuando hablan de a quien se llevaron a la cama un fin de semana, pero como no pensarlo solo mírenlo.
Dicen que cuando las princesas piden un deseo, normalmente se les hace realidad.