—Te Juro que te extrañe como no tienes idea— Mientras saboreaba sus labios y cerraba los ojos, ella era su dulce, su miel y su vida. —No deje de pensar en ti todo el día, creo que hasta en sueños pronuncie tu nombre — Enredando sus brazos a su cuello tal como lo hacía en la isla. —Tuve que escabullirme para poder entrar aquí, vi salir a tu padre, ¿Crees que es momento para que hable con él? — Aunque no sería fácil por ella enfrentaría lo que sea. —No ahora no, está molesto conmigo porque no acepte irme a Suiza de vacaciones, me negué rotundamente, no puedo alejarme de ti. Esperemos unos días, él tiene que darse cuenta de que puedo tomar mis decisiones y entre ellas esta abrir la línea de ropa. —Él la abrazo y la levantó en peso sujetándola de las caderas, ella se sentía como un

