Melek Luego de permanecer seis días más en el hospital a las afueras de Florencia, finalmente el médico me ha otorgado el alta. Ya no siento esa debilidad que me consumió estando encerrada y creo que firmemente puedo decir que he comenzado a recuperar mi felicidad. —Meleğim—la voz de Iskander me llega desde la puerta, levanto mi rostro hacia él y lo veo recargado en el marco con un pie cruzado sobre el otro y en sus manos sostiene un ramo de flores amarillas. Mis ojos recorren descaradamente su perfecto cuerpo y no puedo evitar morderme los labios al ver cómo la camisa azul que lleva puesta, enmarca sus fuertes brazos y los primeros botones desabrochados. Los pantalones mezclilla, le quedan de muerte y sé muy bien lo que esconden... De pronto siento demasiado calor a pesar del ligero

