Melek —¡Habla de una puta vez!—vocifera tomando mi barbilla con brusquedad—¿Dónde está esa perra? —No te lo diré, maldito enfer...—una bofetada interrumpe mis palabras, me arde la mejilla y en mi boca empiezo a sentir el sabor metálico de la sangre. Enzo empuña su mano en mis cabellos y me obliga a mirarlo nuevamente. —Sigue con esa actitud cara y te juro que vas a terminar como el imbécil que venía contigo—me suelta y termino estrellando mi cabeza contra la pared—.Voy a encontrarla tarde o temprano y no sabes como voy a disfrutar tenerte debajo de mí, mientras ella suplica que te suelte, la última vez le advertí que no hiciera nada estúpido y me desobedeció, tal parece que no le quedó claro lo que soy capaz de hacer. —¿Por qué te ensañas con Gianna?—hace mucho tiempo noté el miedo qu

