Sorpresa

1202 Words
Gianna. Me despierto con un fuerte dolor de cabeza y no es para menos luego de aquel pésimo día que tuve ayer, lo único que quería era que me tragara la tierra; no tengo ni la más mínima idea en que le voy a decir a mi jefa en cuanto la carpeta que perdí, caerá sobre mí todo el peso de la furia de ella, pero en fin no tengo de otra más que asumir con mi responsabilidad. Completamente desanimada fui directo al baño, una buena ducha fría no me caería nada mal en estos momentos, mientras que me bañaba no podía pasar por alto lo que me espera "eres una tonta" me digo a mí misma una y otra vez por haber tenido tal pérdida, cerré la llave y salí del baño con tan sólo una toalla alrededor de mi cabeza, yendo a vestirme lo más rápido posible. No tenía ni siquiera ganas de comer, por tal motivo salí siendo muy cuidadosa sin que nadie me viera directo al garaje, subí al auto y me dispuse a ir al trabajo, mi cabeza no paraba de dar vueltas, obviamente todo conllevaba a que estaba buscando la mejor explicación para que ella no me fuera a despedir por haber perdido aquellos documentos tan importantes. Al llegar a la empresa estacione el auto y fui con bastante temor a dar la cara por mi falta, tomé el ascensor directo a la oficina de Roxana; al llegar al piso de presidencia, aún no habían llegado las demás compañeras, coloqué mi cartera sobre el escritorio de mi cubículo y me dirigí a la puerta de la oficina de mi jefa, me recosté de espaldas contra la puerta mientras que me sudaba la frente al igual que mis manos, en espera que ella apareciera dentro de aquel ascensor; pasaron unos segundos más y logré escuchar un sonido extraño proveniente del interior de la oficina de ella, por tal motivo no llame a la puerta, solo gire la perilla y di ingreso. Una vez que la puerta estaba abierta los sonidos eran más fuertes y claros, tanto así que deduje fácilmente que aquí no solo había una persona, ni mucho menos que estuvieran trabajando, me fui acercando lentamente, lo sé... La curiosidad mató al gato. Fui hasta el fondo de la oficina, quedando ante mi vista la perfecta figura de dos cuerpos desnudos tras de un cristal con figuras, el cual impedía que viera con claridad sus rostros, dejando a la vista el de mi hermano. Mi jefa dio una vuelta quedando con sus piernas sobre la cadera de mi hermano, él la recostaba sobre la pared... mi cuerpo estaba estático, presenciando esa escena. —Roko, vístete —denoté con severidad. —¡Qué carajos! ¿Qué haces allí? —él emite sus palabras, estas palabras saliendo agitadas y casi en un susurro. —Eso es lo que debería preguntarte yo... Es vergonzoso. Escuché una risa pasiva por parte de mi jefa, haciendo que mi sangre hirviera más de la cuenta. La muy desvergonzada disfruta todo esto. —Roko, te espero afuera. Quiero que salgas ya... Escúchame bien, si no sales, me importa muy poco que estés teniendo intimidad con esa señora, te saco con un jalón de orejas —le advertí siendo lo más sincera posible. Di vuelta y salí completamente indignada y llena de furia con aquella persona que pensé que lo único que quería con mi hermano era brindarle su ayuda sin llegar a pedirle este tipo de cosas, entiendo que él es mayor de edad, pero no es correcto... ella le lleva muchos años, demasiados, podría ser nuestra madre, no puedo mantener mi mente lejos de pensar en las cuentas veces que se han revolcado en distintos lugares, ya veo porque él buscaba la forma de escapar una y otra vez, el fuerte enojo se está apoderando más y más de mí, no creo que pueda llevar esta situación a la altura de este lugar. —¿Qué rayos te pasa?, ¿cómo pudiste irrumpir en la oficina de esa manera?, eres una atrevida, sin hablar de lo entrometida —habla tan tranquilo como si no estuviera haciendo nada malo. —¿Qué es lo que pasa por tu cabeza?, acaso no te has dado cuenta que es una mujer mayor, que tiene una hija con casi la misma edad que tienes tú. Esa señora te dobla la edad. —Mientras que le reclamo se acerca ferozmente. —Ella y yo nos amamos como nadie más en el mundo, así que por favor te pido completa discreción con nuestros padres y has como si no hubieras visto nada, continúa con tu vida tal y como la suelen llevar, déjame en paz, porque estoy seguro que ellos harán un show como el que acabas de hacer tu —me dice con su cara bastante aproximada a la mía. —Bájate de esa nube, ella nunca te irá a tomar en serio, eres su juego, nada más que unos cuantos encuentros íntimos más irán a tener, pero cuando se aburra de ti te mandara al carajo —Mientras que hablaba con mi hermano la muy respetada señora se dignó a salir. —Deja de decir tantas estupideces, mejor no sigas hablando, porque no quiero escucharte —Se dio vuelta en dirección de ella, de inmediato estiré mi mano y lo tomó del brazo deteniendo. —Escúchame, porque aún no he terminado contigo. —El personal de este piso comenzó a llegar, y colocaban su mirada directo en nosotros con bastante curiosidad. —Discúlpame Gianna, pero este tema será mejor que lo tratemos en la oficina, por favor cálmate e ingresemos —El solo hecho de pensar en lo que vi cuando ingrese en su oficina me da tanto mal genio que lo único que quiero es hacerle entender que de mi hermano no se puede burlar. —¡Mire señora!, no tengo nada más que hablar con usted, porque no es más que una oportunista, atrevida, mire no más la enorme diferencia de edad que hay entre ustedes dos. —Al escucharme hablar en voz fuerte se acercó a mí y me tomo por el brazo queriéndome llevar hasta su oficina—. Suélteme, no quiero que me toque —le dije llena de soberbia. No podía aguantar más con este momento tan despreciable y de inmediato zafe el brazo y sin darle tiempo de reaccionar le di una fuerte bofetada; rápidamente Roko intervino, empujándome lejos de su supuesta amada. —Hasta aquí trabajo yo para usted, no es más que una mujer irrespetuosa e inmoral. Me dirijo al cubículo donde cumplía con mis labores para recoger mis cosas personales en una pequeña caja, mientras que lo hacía notaba como mi hermano la abrazaba, tal y como si valiera tanto, no es más que un ingenuo, en cuanto a ella mi renuncia no le afectó para nada, todo lo contrario, debidos a que dibujó una sonrisa en su cara de satisfacción porque mi hermano la defiende a ella y se enfrentó a mí, cuyo acto provocó que sintiendo unas fuertes ganas de ir por ella y darle el merecido que le corresponde, pero mejor decidí retirarme.
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